La predicción de movimientos sísmicos, como la de los volcanes, es una de las mayores metas fijadas en la geología, ya que sus consecuencias pueden ser nefastas. Sin embargo, es una tarea difícil o casi imposible con los conocimientos actuales. Son muchos los factores que hay que tener en cuenta. Para empezar las fallas son diferentes entre sí y los avances en una determinada área del planeta pueden no ser completamente válidos para otra o incluso para la misma zona en otro momento.

Lo que hay que conocer para prevenir un terremoto

Lo primero que hay que saber es que para realizar una predicción sísmica creíble hay que conocer el lugar donde se producirá el seísmo, cuándo se producirá, cómo será de grande y cuál es la probabilidad de que se produzca, sin olvidar que se debe de apoyar todo esto con evidencias científicas.

La evacuación de Haicheng salvó a un millón de personas de un fuerte seísmo

En el pasado se han producido algunos éxitos como la evacuación de la ciudad china de Haicheng en 1975, con una población de un millón de personas, justo un día antes de que un fuerte temblor de magnitud 7 en la escala Richter azotara la ciudad. Los cambios en la elevación del terreno y las variaciones del agua de los pozos de la zona, junto con comportamientos extraños de los animales dieron la primera voz de alarma. El aumento en el número de seísmos precursores acabó de convencer a científicos y autoridades.

Las emisiones de gas radón en zonas sísmicamente activas se ha comprobado que son útiles en la predicción de temblores sísmicos. Por ejemplo, se detectaron emisiones de este gas noble durante las semanas previas al seísmo de Triacastela-Becerreá, en Lugo, que ocurrió el año 1997 y del ocurrido en abril de 2009 en L'Aquila, Italia. Sin embargo, estas emisiones no están completamente aceptadas científicamente como aviso de un terremoto puesto que pueden acabar sin que se produzca un sismo.

Cómo se puede originar un terremoto

Otra forma de tratar de saber si se va a producir un terremoto es mediante las tensiones que liberan los seísmos. Cada vez que se produce un movimiento sísmico, éste provoca un aumento de la tensión en unas áreas, mientras que en otras se produce una atenuación. Las zonas donde aumenta esa tensión serán en las que se produzcan sismos secundarios. E incluso en ciertas ocasiones un gran temblor puede ser el causante indirecto de otro gran seísmo, incluso aunque transcurran varios años entre ambos, y este a su vez de otro, de forma que se origina una tormenta de terremotos.

Se puede saber dónde ocurrirá un seísmo pero no cuándo

Esto aplicado a ciertas fallas, que deben conocerse muy bien, como por ejemplo la falla del Norte de Anatolia, puede ayudar a la predicción de sismos pero sin que se pueda saber cuándo ocurrirán. Es lo que pasó con el terremoto de Izmit, Turquía, en 1999, predicho aproximadamente un año antes pero sin una fecha concreta por un grupo de investigadores entre los que se encontraba Geoffrey King. Tras lo cual, King volvió a meter los datos en su modelo de investigación resultando en que en la zona de más peligro se encontraba la ciudad de Estambul, sin embargo no podía, ni puede, dar una fecha concreta.

Mapas para predecir terremotos

Además, hasta ahora se usan también como herramientas los mapas de probabilidades y peligrosidad sísmica para dar a conocer los lugares que tienen mayor riesgo de sufrir un seísmo. Por ejemplo el mapa de peligrosidad sísmica para España del IGN o los mapas de probabilidades del USGS, que recientemente ha comenzado a publicar un mapa a tiempo real para las siguientes 24 horas y que refleja la probabilidad de sufrir un movimiento de intensidad VI en la escala Mercalli. Este mapa está basado en datos geológicos y sísmicos a tiempo real y se usa al mismo tiempo que los mapas de probabilidad de terremotos para 50 años.

Haití, Chile y Sumatra son sólo ejemplos de terremotos recientes. Sin embargo, y a pesar de los avances que han ocurrido durante las últimas décadas, aún queda mucho que investigar y conocer para llegar a un grado alto de fiabilidad en la predicción de terremotos. Por esto, en la actualidad, la clave para evitar desastres no deseados es la prevención.