El tema del matrimonio entre homosexuales ha sido un tema polémico en todos los países donde se ha producido este debate porque aún hay sectores de la sociedad que no aceptan la homosexualidad, y, por lo tanto, no ven con buenos ojos la equiparación de derechos.

La homofobia está muy extendida, y son muy pocos los países que han aprobado una ley que equipare los derechos de las parejas homosexuales a los derechos de las parejas heterosexuales. Portugal acaba de sumarse a este grupo.

Portugal aprueba el matrimonio entre homosexuales

El día 8 de enero de 2010, el Parlamento de Portugal ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Han votado a favor de la propuesta del gobierno del Partido Socialista (que gobierna en minoría), el Partido Comunista, el Bloque de Izquierda y los Verdes, mientras que el Partido Social Demócrata y el Centro Democrático Social-Partido Popular se han opuesto a la ley.

Día histórico

El primer ministro portugués, José Sócrates, ha afirmado que se trata de un día histórico en el combate contra la discriminación y la injusticia que existía en la sociedad portuguesa. Sin embargo, hay que tener presente que el Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, del Partido Social Demócrata tiene derecho a veto, aunque se duda que lo utilice en este caso, ya que ha afirmado que sus preocupaciones se dirigen hacia otros problemas del país, y que no hará nada que provoque una fractura social.

No podrán adoptar

A diferencia de lo que sucede en España, los homosexuales portugueses, que sí podrán casarse, no podrán adoptar, por lo que algunos consideran que se ha dado un paso de gigante, pero la lucha por la equiparación de derechos debe continuar.

El rechazo de la Iglesia Católica

La Jerarquía de la Iglesia Católica defiende que la única familia que puede llamarse así es la familia tradicional, de ahí que rechace cualquier intento de equiparación de derechos entre los homosexuales y los heterosexuales.

La homosexualidad como delito

El caso de los países que han aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo contrasta con la existencia de países en los que la homosexualidad es un delito, a veces castigado con la pena de muerte. Recientemente se conoció el caso de Tiwonge Chimbalanga y Steven Monjeza, dos jóvenes homosexuales, que fueron detenidos en Malawi por celebrar una boda simbólica, sin ningún valor legal, y pueden ser condenados a una pena de hasta 14 años.

¿Futuro esperanzador?

Es previsible que el número de países que vayan aprobando leyes que permitan los matrimonios homosexuales, tal y como sucedió en México DF recientemente, vaya aumentando, aunque sea de forma lenta. Sería deseable que, en otros países, de forma paralela, la homosexualidad dejara de considerarse un delito. Como ya sucede en otros ámbitos, la lucha debe continuar.