Los objetos de bijouterie de bajo costo, en su mayoría provenientes de China, que se compran en los puestos callejeros, mercados y hasta en las playas y balnearios, a partir de diciembre, no se podrán usar más en Europa.

La amenaza invisible del cadmio en la “bijouterie” proveniente de China

Un reciente estudio realizado por la universidad americana de Ashland, Ohio, y publicado en la revista Environmental health perspectives, fue el responsable de disparar la alarma. La investigación reveló un alto porcentaje de cadmio en la bisutería importada china, muy difundida en los Estados Unidos.

La sustancia es absorbida a través de la piel y se acumula en el organismo, en el cual puede permanecer por años, causando osteoporosis y tumores renales que se manifiestan a largo plazo. El metal resulta más nocivo si entra en contacto con la lengua (como sucede con los niños que suelen introducirse, jugando, la bisutería en la boca).

Según Janez Potocnik, de la Comisión europea del Medio Ambiente, “la prohibición del uso de cadmio en los artículos de bijouterie protegerá a los consumidores, en particular a los niños, y traerá beneficios para el ambiente. Se trata de una medida que alienta el reciclado de desechos de PVC, lo cual representa un importante progreso en el ahorro de recursos”.

Reglamento de la Unión Europea

El reglamento 1907/2006, que concierne a la registración, validación, autorización y restricciones de las sustancias químicas, excluye de las normas al cadmio. La prohibición es también para objetos de plástico de todo tipo e instrumentos usados para soldar (proceso industrial de fusión de metales, que emana humos altamente nocivos para la salud).

Los utensilios de PVC, que contengan mínimas cantidades de cadmio, serán reciclados y puestos a la venta con un logo especial. Quedan excluidos de la prohibición la joyería de anticuario, ya en el comercio. La norma tiene como objetivo principal proteger a los niños, más expuestos a los riesgos.

La UE y la batalla contra el cadmio

Las normas que entrarán en vigor el próximo diciembre es el último acto de una batalla contra el cadmio, que la Unión Europea había comenzado en los años 80. En 1988, se aprueba la primera resolución en la cual el Consejo de la UE invita a la Comisión a tomar medidas para proteger el ambiente acuático.

En 1992, la directiva 76/769, prohibió el empleo del cadmio en colorantes y estabilizadores de plásticos y pinturas; uno de los principales usos del metal, descubierto en 1817 en Alemania por Friedrich Strohmeyer, que también se encuentra en frutos de mar y en las pilas recargables (níquel-cadmio). Su utilización fue permitida por algunos años más en algunos tipos de PVC rígido, esperando encontrar alguna solución alternativa.

Las industrias europeas del plástico comenzaron a retirar el cadmio en el año 2001, con el programa “Vinyl 2010”. En el 2004 fueron impuestas restricciones de uso en las baterías y objetos electrónicos.

No obstante los esfuerzos realizados, el hombre está en contacto con el cadmio en la vida cotidiana, inhalándolo a través del humo del cigarrillo, o respirando el aire contaminado de las grandes ciudades.