En la mayoría de las sociedades actuales, se nos muestra un modelo de pareja monogámico, donde las relaciones se basan en el compromiso del uno con el otro y en la fidelidad de ambos miembros.

La fidelidad se construye sobre uno de los pilares básicos para las relaciones de pareja: la confianza. A todos nos gusta, deseamos y esperamos que nuestra pareja nos sea fiel. Pero entonces, ¿por qué muchas personas cometen infidelidad aun cuando no les gustaría que les ocurriera a ellos?

Razones diversas

Algunas personas cometen infidelidad porque no se sienten plenamente satisfechos con su pareja actual. Se sienten incomprendidos emocionalmente por sus parejas, creyendo que ya no les quieren como al principio de la relación. Normalmente acompañan sentimientos de “no sentirse atractivo sexualmente para la pareja”, “no sentirse valorado ni querido”. En lugar de hablar de esta insatisfacción con la pareja, deciden buscar esa comprensión en una persona ajena, cometiendo así la infidelidad.

Otras personas necesitan constantemente nuevos estímulos y nuevas experiencias. Ser infiel de forma reiterada les permite esta variabilidad de experiencias.

La rutina de las relaciones de pareja es una causa muy común de infidelidad. El aburrimiento, sentir que tu pareja no “hace nada” para mejorar la relación, puede hacer que la pareja decida ser infiel.

La inseguridad personal también es una causa común de infidelidad. Hay personas que necesitan “conquistar” a otras, para sentirse valoradas. La infidelidad se convierte en un logro personal.

De forma general, la infidelidad se produce cuando existe un “vacío” en la propia persona que es infiel. Muchas parejas que funcionan bien, pueden sufrir infidelidad por parte de la insatisfacción de uno de los miembros. Las personas que están plenamente satisfechas con su relación de pareja no necesitan buscar nada fuera de ella.

¿Qué ocurre después de una infidelidad?

Algunas parejas deciden romper la relación. Para muchas parejas, la infidelidad es motivo suficiente para no seguir con la relación. Estas personas tienen en cuenta que se ha roto un pilar básico en las relaciones, y creen que no puede recuperarse.

El vínculo establecido entre ambos miembros se ha roto. Por lo tanto, las personas cuyas parejas han sido infieles, tienden a creer que la infidelidad se puede volver a producir.

En otras ocasiones, el miembro “infiel” es el que decide terminar con la relación de pareja. Puede ocurrir que no sepa manejar su culpabilidad y decida poner fin a la relación amorosa. También puede ocurrir, que con la infidelidad se haya dado cuenta de otras posibilidades y desee cambiar de vida, rompiendo así con todo lo anterior.

Otro caso, es que la infidelidad ponga de manifiesto una relación paralela con otra persona.

Perdóname, por favor

Algunas personas cuyas parejas han sido infieles, se sienten tremendamente traicionadas y no son capaces de perdonar la infidelidad.

Sin embargo, deberíamos tener en cuenta las circunstancias de la infidelidad a la hora de tomar decisiones importantes.

Las personas a las que les han sido infieles deberían tener en cuenta:

  • El número de veces que su pareja ha sido infiel.
  • La persona o personas con las que ha sido infiel.
  • La relación que mantiene con esas personas.
  • La importancia que le otorga la pareja a esa infidelidad.
  • Los motivos o excusas que aporta la pareja ante esa situación.
Antes de perdonar o no perdonar una infidelidad, se debe tener en cuenta el tipo de relación que se ha mantenido: no es lo mismo una relación de novios que llevan dos años juntos, que una relación matrimonial de más de 10 años, con hijos y proyectos comunes.

Hay que valorar lo que supone la ruptura de la pareja, para todos los miembros implicados (ambos miembros de la pareja y los hijos comunes).

Muchas personas, aceptan la infidelidad de forma puntual o reiterada, debido a la “comodidad” que supone permanecer en pareja. Otras, ponen fin a la situación de forma inmediata.

Te dejo por otra persona

Numerosas veces, una infidelidad descubierta pone de manifiesto una relación amorosa o sexual paralela. En estos casos, el descubrimiento de la infidelidad es motivo para terminar con la relación amorosa que se mantenía, e iniciar una relación con la otra persona.

En estos casos, el miembro al cual le han sido infiel, tiene poco que decir. Solo le queda aceptar la dura situación por la que va a tener que pasar.

Una ruptura amorosa debida a terceras personas, es aun más difícil de superar que una ruptura por otros motivos.

La autoestima del miembro “engañado” queda tan frágil, que posiblemente necesitará ayuda profesional para salir cuanto antes de la difícil situación.

Conclusiones

La infidelidad se produce como consecuencia de un “vacio” personal por parte de alguno de los miembros que forman la pareja.

Dependiendo de las circunstancias, algunas infidelidades son más proclives a ser superadas.

La infidelidad no tiene por qué ser el fin de una relación. Sin embargo, la realidad pone de manifiesto que pocas personas son capaces de superarlo.