La adolescencia es una de las etapas más difíciles en el desarrollo humano tanto para los padres que perciben los cambios de sus hijos, como para estos, quienes tienen que vivir tales cambios físicos y sicológicos.Todos en general tenemos algo de miedo a los cambios aún en la edad adulta, por consiguiente debemos entender cómo pueden sentirse nuestros hijos al enfrentar eventos nuevos que comienzan a ser extraños, diferentes y totalmente inesperados.

Miedo y desconfianza

Todos estos cambios generan en los adolescentes miedo y desconfianza de enfrentar ciertas situaciones que tienen que asumir. En esta etapa aparecen muchos interrogantes que no se atreven a formular y que cuando lo hacen, en muchos casos tienen pocas respuestas, y si las tienen, por parte de sus padres o adultos, probablemente ya no les satisfacen.

En este sentido debemos ser muy cuidadosos como padres pues si de pequeños quisimos o logramos engañarlos con seguridad que en esta etapa ellos ya no se lo van a aguantar, porque ahora tienen una visión un poco más amplia de la vida y podrán percibir con facilidad el engaño, sintiéndose agredidos e irrespetados. Y ciertamente que así es. Ahora bien, ¿quién no se rebela al sentirse irrespetado?

¿Niños o adultos?

Pero en otras circunstancias generan cierta osadía para hacer cosas que antes no se habrían atrevido hacer. El conflicto radica en que ya no son niños (porque son demasiado grandes) pero aún no son adultos tampoco (porque para eso son todavía pequeños). Esa insatisfacción los hace de algún modo rebelarse, oponerse a lo que se les dice o se les impone y muchas veces lo hacen impensadamente.

La oposición de los adolescentes no siempre es intencional, sino más bien espontánea al sentirse fuera de lugar, o al no saber cómo responder o cómo actuar frente a ciertas circunstancias que se presentan y que son totalmente nuevas para ellos.

Identidad y sentido de pertenencia

El desarrollo de cada uno es particular y eso acarrea diversas maneras de actuar en los adolescentes. Pero cualquiera que ellos sean, van a generar oposición, porque además dicha oposición es también un mecanismo por medio del cual ellos también están buscando su propia identidad y su sentido de pertenencia, averiguar quiénes son o a qué grupo pertenecen.

El sentido de pertenencia para los adolescentes es sentirse parte importante de algún grupo y el primer grupo social con el cual ellos deben identificarse y sentir que pertenecen a él, es su propia familia, donde se fortalece su autoestima. Si el joven es allí aceptado, valorado y respetado, tendrá seguridad y desarrollará su individualidad e independencia, para desenvolverse eficazmente en otros grupos sociales como la escuela, el trabajo y la sociedad en general.

Sano entorno familiar

Los muchachos que crecen en un sano entorno familiar aunque presentarán comportamientos de oposición y rebeldía en su adolescencia, tales comportamientos serán en mucha menor proporción si los comparamos con aquellos que no cuentan con esa ventaja, porque son muchachos más seguros y estables, con una capacidad de adaptación mucho mayor.

¿Rebeldía o incomprensión?

En esta etapa los adultos hablan de rebeldía de los jóvenes, pero los adolescentes hablan de incomprensión de los mayores, y ambas partes tienen razón porque bajo la perspectiva de cada uno, la adolescencia es una etapa de confusión que suele tomarnos por sorpresa a unos y otros.

Y aunque siempre pretendemos echar toda la culpa a los adolescentes, es importante aceptar que muchos de los comportamientos rebeldes y hostiles que suelen presentar estos, tienen que ver también con problemas en el hogar, inestabilidad familiar, falta de comunicación entre padres e hijos, incomprensión o aún problemas de pareja entre sus padres, porque todas esas situaciones generan necesariamente la inestabilidad de los hijos. El famoso jugador Sam Ewing decía: “Los padres que se preguntan hacia donde van las nuevas generaciones, deberían recordar de donde vinieron”.

Comprensión y comunicación

Establecer una buena comunicación con nuestros hijos es decisivo en el buen desarrollo de la adolescencia haciendo de esta una etapa menos tortuosa tanto para los padres como para los hijos. La doctora Trinidad Aparicio Pérez, sicóloga clínica y sicóloga escolar del Centro de sicología Alarcón en Granada aconseja lo siguiente:

“Para mantener una buena comunicación desde la infancia, los padres han de tener con sus hijos una relación basada en la confianza y el respeto. Debemos procurar tener conversaciones y momentos divertidos con nuestros hijos, buscar ocasiones para hacer actividades con ellos y disfrutar del tiempo que pasamos juntos. De esta forma, cuando llegue la adolescencia, será más fácil entendernos con ellos y se podrán evitar muchos comportamientos rebeldes tan característicos del adolescente, que a veces son consecuencia de una falta de entendimiento con los padres”.

Superar con exito la adolescencia de los hijos es un proceso que requiere paciencia y sobre todo sabiduría y amor, y por ellos bien vale la pena que nos esforcemos.