El amor en el matrimonio no se acaba, si luchamos por mantener el romance y la buena relación, pero es necesario saber si estas parejas se casaron enamoradas y están dispuestas a trabajar duro por mantener su relación contra viento y marea después de casarse. Si es así, es importante saber algunas cosas acerca del matrimonio y también del amor. Hay que entender que el matrimonio es una institución o empresa que debe ser tratada como tal, y en la que deben existir unos objetivos bien claros, deberes y derechos de sus socios o esposos en este caso.

Metas de la pareja en el matrimonio

Un aspecto bien importante son las metas individuales y las metas como pareja. Entre las metas individuales está, lo que cada uno espera y quiere de su pareja. Es muy importante que hablen mucho acerca de esto porque las primeras discusiones que suelen presentarse después de casados se debe a cosas que se esperan y que no se obtienen, como por ejemplo, cuando uno de los dos desea tener hijos inmediatamente y el otro no.

O cuántos hijos se desean tener; si él desea que ella siempre le cocine y ella ni siquiera sabe hacer unos huevos y no está dispuesta a aprender; si ella habrá de trabajar o no, etc. En estos casos cada uno tendrá su propio criterio y lo más sano es que sea discutido antes y evitarse problemas futuros. Metas en común como por ejemplo dónde van a vivir, si comprarán casa o apartamento, cómo educarán a sus hijos, aun hasta los nombres que desean ponerles, y si desean luchar por permanecer unidos hasta el final o no, etc.

Construyendo el amor

Hablemos entonces del amor. Si bien es cierto que el amor nace espontáneamente, también es verdad que hay que abonarlo, luchar día a día por mantenerlo y fortalecerlo, mediante la amistad, la complicidad y el buen sentido del humor, y cada uno debe poner de su parte. Alguien decía que en el matrimonio el 50 % esta conformado por el amor y el otro 50% es voluntad y compromiso.

Eso es verdad, porque no podemos esperar que el amor perdure por sí solo sin ningún aporte de nuestra parte. El amor se construye con constancia, dedicación y esfuerzo. Lamentablemente al casarse muchas parejas dejan de trabajar en la relación y esta se deteriora hasta morir. ¿Es difícil? Claro que sí. Pero en la vida nada realmente valioso es fácil. Entonces ¿qué hacer?

Amar es respetarse y aceptar las diferencias

  • Cuando aprendemos a entender que mi espacio y libertad terminan donde comienzan los del otro, nos estamos respetando mutuamente sin pretender imponernos. Walter Riso en su libro “Amar o depender” dice: “muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad", y agrega: "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar".
  • Cuando entendemos que no debemos hacer al otro lo que no queremos que el nos haga.
  • Cuando tratemos al otro como sí queremos ser tratados, porque todo lo que sembremos eso mismo recogeremos.
  • Cuando aceptamos que lo que a mí me gusta puede no gustarle al otro y que no debo imponérselo.

Amar es adaptarnos sin perder nuestra esencia propia

Una buena relación de pareja nos exige ceder hasta cierto punto en muchos aspectos, sin embargo, no debemos jamás perder nuestra individualidad y nuestra esencia. Debemos entonces adquirir la consistencia del agua, que puede adaptarse a cualquier forma según el recipiente que la contenga, pero sin dejar de ser agua.

Mantener la admiración del uno por el otro

La admiración se va perdiendo con el tiempo. Que la costumbre y la convivencia no nos obligue a mostrar nuestras cosas inconvenientes o desagradables (que todos tenemos) frente al otro, porque estas son las peores asesinas de la admiración y por ende del amor. La falta de aseo, los malos modales en la mesa, el desarreglo personal y algunas cosillas que usted probablemente no haría delante de la gente, no tiene por qué obligar a su pareja a que se las aguante. Recuerde cuánto se esforzaba por mostrar lo mejor de sí cuando eran novios. Trate de mantener esa costumbre de agradar a su pareja, porque ella se lo merece.

El amor se acaba en el matrimonio, cuando no trabajamos por mantenerlo y fortalecerlo . Luisa Hay autora del libro, "Usted puede sanar su vida" y "El poder está dentro de ti" dice: "Para amar de verdad, debemos asumir la responsabilidad de crear tipos de conducta, que desarrollen nuestra proactividad al servicio de la relación".