Las canciones románticas o baladas de amor tristes del mundo, son aquellas que nos hacen llorar y que elegimos oír cuando tenemos un desengaño amoroso, o el corazón se siente lastimado por cualquier otra circunstancia que origina en nosotros cierta nostalgia. Los estudios psicológicos revelan que el ser humano es sensible a ciertas melodías, según su estado de ánimo. ¿Has sentido esa sensación alguna vez?

Escuchar una canción al igual que oler un perfume en concreto en medio de la multitud y reconocerlo, también va asociado a los sentidos y a los recuerdos. Viene como anillo al dedo y refiriéndonos a los sentidos olfativos el libro El Perfume de Patrick Süskind que nos proponía con su obra una inmersión literaria en el arcoiris natural de los olores y en los turbadores abismos del espíritu humano.

Cuando la música hace llorar

John Sloboda, de la Universidad de Keele, hizo que 83 personas escucharan piezas musicales y respondieran a una serie de preguntas sobre sus emociones. Gracias a ello pudo establecer una serie de afirmaciones:

  • El estremecimiento fue más constante provocado por los cambios relativamente repentinos de la armonía.
  • El aumento de la frecuencia cardíaca es provocado por la aceleración o por la sincopa.
  • Las lágrimas las producen sobre todo las variaciones melódicas, o notas de gracia, es decir; cuando una nota por encima o por debajo del tono principal que la precede crea una cierta tensión, que luego es liberada al sonar el tono principal.
Sloboda al término del estudio anímico llegó a confirmar: "Las respuestas emocionales son causadas por confirmaciones y violaciones de las expectativas de quien escucha: cuando esperamos que la melodía vuelva a la tónica, tanto el retraso como su efectiva llegada producen una respuesta emocional".

Esto viene a decir que las lágrimas que asociamos al placer de una profunda experiencia musical pueden ser causadas al estimular nuestro sistema nervioso y excitar, frustrar y satisfacer nuestras expectativas.

Hay músicos que afirman estas definiciones de una manera más orgánica y asocian ese placer o sensación al propio orgasmo pero "mental". "Esta canción es como un orgasmo mental", frase que podría tener la autoría Lady Gaga. Sin embargo, es muy común entre los artistas en general "padecer" y sentir ese placer místico en sus fases creativas.

El musicólogo Deryck Cooke y sus afirmaciones

Cooke elaboró una teoría de la semántica emocional de la reducción de prolongación. Y Darwin ya sugirió que la música podría haber nacido y evolucionado como una extensión de los reclamos de apareamiento que emitían nuestros antepasados.

Con todo, la teoría más plausible es que la música no sólo evolucionó a partir de los reclamos de apareamiento sino a partir de todos los reclamos emocionales. Gemidos, lloriqueo, gritos, llanto, lamentos, gruñidos, arrullo, risas, quejas, aullidos, aclamaciones y otras muchas más expresiones emocionales que tienen una armadura acústica y que han sido extrapoladas a la música. Los sentidos se vuelven sensibles.

Los internautas votan sus canciones preferidas para llorar o las baladas más tristes

La red se llenó de títulos de canciones en español propuestas por personas anónimas, que daban su opinión acerca de cuál era su canción preferida para los momentos bajos o de tristezas. La mayoría se decantó por la balada melancólica y desgarradora y eligió interpretes y canciones como:

  • Alex Ubago, "Sin miedo a Nada".
  • David Bisbal ,"Dígale".
  • Thalia, "No me enseñaste".
  • Reik, "Sabes".
  • Luis Fonsi, "Aquí estoy yo".
  • Jennifer López Y Marc Anthony, "No me ames".
  • Laura Pausini, " Se fue".
  • Il Divo, "regresa a mi".
  • La Quinta Estación, "Sueños rotos".
  • Chenoa, "Duele".
Vocalistas, cantautores, formaciones musicales situados sin orden de relevancia pero que no fueron los únicos en estar entre los preferidos de los usuarios de la red. En el tintero se nos quedan otros grandes artistas como Luis Miguel, Alejandro Sanz, Camila, Malú, Sin Frontera y podríamos seguir nombrando a muchos más, porque la lista y los gustos son interminables para esos instantes de intimidad.

Llorar no es nada malo, hasta incluso es saludable, ¿por qué no dejarnos llevar por nuestras emociones al oír esas melodías que nos envuelven en un hálito de nostalgia y escucharla mil veces si hace falta?

"Las melodías evocan emociones fuertes porque sus esqueletos se parecen a plantillas digitalizadas de los reclamos emocionales de nuestra especie". (Anónimo)