Las personas se casan para acompañarse, amarse y complementarse y su relación de pareja debe basarse también en la amistad y la admiración. El origen principal del matrimonio data de la creación del mundo y su principal objetivo es la compañía y el amor, pues según el libro de Génesis 2:18 dice: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”, y agrega en Génesis 2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

El matrimonio es la base de la familia

El hombre es sociable por naturaleza y al casarse con la mujer nacen los hijos, formando de esta manera el primer círculo social, que es a su vez la base principal de la sociedad en general. Basándonos en este principio las personas deberían casarse por las siguientes razones: amor, para formar una familia, para acompañarse y para compartir todo lo que conlleva una unión marital como, sueños, metas y objetivos.

Casarse para acompañarse, amarse y complementarse

El matrimonio es la unión de dos maneras de pensar, de dos personalidades, de dos seres distintos que tienen su propia individualidad, con sus gustos y sus características específicas que los hace únicos, y que se unen para complementarse, mas no para adherirse, para disfrutarse, mas no para herirse, para construir juntos un futuro, mas no para destruirse mutuamente,y por supuesto para amarse, pues el amor debe ser su principal objetivo.

Si nos basamos en esta premisa, entonces ¿por qué en la actualidad no duran los matrimonios? ¿Por qué las cifras de divorcio han aumentado en forma tan desproporcionada, si se supone que las parejas se casan enamoradas? En su libro “Step Parenting”, su autora Jeannette Lofas muestra las últimas estadísticas de divorcio basadas en investigaciones realizadas en los Estados Unidos. He aquí los resultados:

Estadísticas de divorcio en Estados Unidos

  • “50% de familias americanas corresponde hoy a segundas uniones.
  • El promedio de duración de un matrimonio actualmente, es de 7 años.
  • 1 de cada 2 matrimonios termina en divorcio.
  • 75% de quienes se divorcian se vuelven a casar.
  • 66% de parejas de segunda unión, que tienen hijos del primer matrimonio, se separan nuevamente.
  • 50% de los sesenta millones de niños menores de 13 años, viven con uno solo de sus padres biológicos y su nueva pareja.
  • 50% de las mujeres están vinculadas a una familia reconstituida, como madres o esposas de hombres con hijos.
  • 2 de 3 primeros matrimonios de parejas menores de treinta (30) años terminan en divorcio”.

¿Por qué se divorcian las parejas?

¿Qué está pasando con la familia actual? ¿Por qué se divorcian las parejas? Las cifras son reales y son absolutamente alarmantes. Existen, probablemente, varias razones para ello y tienen que ver mucho con la falta de planeación de los novios antes de casarse, y son las siguientes:

  • Por egoísmo: porque cada quien llega al matrimonio esperando que lo hagan feliz, pero no piensa en hacer feliz al otro.
  • Por falta de esfuerzo: porque piensan que la felicidad vendrá por sí sola sin trabajar por ella.
  • Por falta de comunicación: porque nunca preguntaron lo que querían o esperaban del otro, ni se dijeron lo que estaban dispuestos o no a hacer por su cónyuge después de casados.
  • Porque se acaba el amor: Porque no luchan por mantenerlo.
El estar enamorados no garantiza por sí solo el éxito en el matrimonio. Las parejas luchan por conquistarse, por agradarse y creen que la culminación del proceso es la ceremonia, pero no, por el contrario, es ahí donde apenas debe comenzar el proceso de su relación; es ahí donde debemos empezar a construir y fortalecer esa pequeña semilla de amor que empezó a florecer en el noviazgo.

Bases sólidas del matrimonio

El matrimonio debe fundamentarse siempre sobre bases muy sólidas pero, antes que nada, ambas personas deben sentarse a planear y conversar muy bien sobre todos los aspectos del mismo, pero sobre todo qué es lo que se espera el uno del otro y de esa manera podrán saber también qué estarán dispuestos a ceder y que no (porque ambos tendrán que ceder), en pro de dicha unión.

Aunque mucho se amen dos personas siempre será mejor arrepentirse a tiempo, es decir, no casarse y seguir siendo buenos amigos que culminar su relación en divorcio y terminar odiándose, involucrando además unos hijos que a lo mejor ya existen y que no tienen la culpa de nada de lo que esta sucediendo, pero que al final, son los que mas sufren en estos conflictos.