Los antibióticos están perdiendo eficacia por diversos motivos. El mal uso de estos fármacos, los cuales no siempre son prescriptos correctamente; los pacientes que olvidan una dosis, dándoles a las bacterias más fuertes el tiempo para sobrevivir; o tomándolos cuando no hay necesidad, por ejemplo contra los virus. Además falta innovación por parte de la industria farmacéutica: entre 1940 y 1962 se descubrieron quince clases de antibióticos, mientras que, desde ese momento hasta hoy solo se descubrieron tres.

La OMS disparó un llamado de atención a los gobiernos de todo el mundo para que incentiven las investigaciones contra el fenómeno de la resistencia bacteriana.

Cómo se hacen más resistentes las bacterias

El uso impropio de los antibióticos ha hecho que las bacterias se hicieran más “inteligentes”: han evolucionado encontrando el modo de defenderse de los antibióticos mutando su ADN. El mecanismo es el de la selección natural: las bacterias normales mueren, pero aquellas que han sufrido una mutación genética capaz de ayudarlas a sobrevivir al antibiótico, se multiplican y crean nuevas generaciones más resistentes.

Muchas bacterias consiguen escapar del efecto tóxico del antibiótico a través de los poros de sus propias paredes celulares, o pueden entrar en un estado de letargo, en el cual no crecen ni se reproducen, pero se activan cuando termina la acción del fármaco.

Cómo actúan los antibióticos en el organismo

Los antibióticos pueden ser de origen natural, modificados o enteramente sintéticos. Se dividen en distintas clases según el modo en que destruyen a las bacterias, y en base a su espectro de acción, es decir, a la capacidad de atacar solo una bacteria o una cepa. Los antibióticos pueden ser bacteriostáticos, cuando impiden el crecimiento de la bacteria; o bactericidas, cuando provocan la muerte de la bacteria.

La penicilina, por ejemplo, tiene acción bactericida y los antibióticos similares a ella tienen la ventaja de ser poco tóxicos porque las células humanas no tienen las paredes como las bacterias y por lo tanto no son atacadas por el fármaco.

Por qué los antibióticos no sirven para combatir virus

Los antibióticos actúan específicamente sobre las estructuras vitales de las bacterias, como las paredes celulares y algunos sistemas enzimáticos. Estas estructuras están ausentes en los virus que, a diferencia de las bacterias, no pueden vivir sin un organismo huésped que “preste” sus instrumentos fundamentales para realizar las funciones vitales.

El único modo de combatir un virus es con una vacuna o un fármaco antiviral que actúe impidiendo el ataque a las células. Existen también fármacos que bloquean la reproducción del virus (como hacen los antibióticos con las bacterias) pero muchas veces son sustancias tóxicas para el organismo porque actúan sobre las células humanas que el organismo utiliza para multiplicarse.

Investigadores buscan nuevos antibióticos

El HT61 es un nuevo tipo de antibiótico, que en vez de actuar durante la multiplicación de las bacterias, perfora las paredes celulares matando a la célula aunque no esté en fase de reproducción.

Otra solución consistiría en “despertar” químicamente a los microorganismos en letargo para forzarlos a funcionar y absorber las sustancias que los rodean, entre ellas, el antibiótico.