
- Llanto - Kennedy
“Llorar” deriva del latín plorare, que significa lamentarse, despertar compasión.
Más allá de que el llanto o el lagrimeo sean un mecanismo fisiológico que puede que tenga lugar incluso antes de nacer, quizás para proteger al ojo, o un comportamiento que mueva a compasión de forma "egoísta" (Schopenauer), es antes que nada un modo de expresión universal distintivo del género humano que nos permite liberar emociones.
El llanto en los bebés
Todos sabemos que el llanto del bebé es su única herramienta para comunicarse con sus progenitores constituyendo un primer paso en el proceso de socialización. Según ciertos estudios, existe similitud entre el llanto del niño y la voz y la lengua maternas en cuanto a ritmo y entonación. La afectividad de las personas está relacionada a estas primeras manifestaciones emocionales.
Llanto y ciencia
Las últimas investigaciones revelan que el estrés temprano puede acarrear consecuencias en la vida emocional y social adulta. Según el psicohistoriador Lloyd deMause, “Los traumas provocados por el desamparo pueden dañar severamente el hipocampo, matando incluso neuronas. Este daño es causado por la liberación de una cascada de cortisol, adrenalina y otras hormonas en el cuadro de estrés que no sólo producirán daños en las neuronas sino también en la memoria.”, y en la toma de decisiones.
Neurotransmisores y llanto
De acuerdo con el Dr. William Frey, en las lágrimas se puede apreciar, entre otras sustancias, la presencia de catecolaminas (epinefrina y noradrenalina). Expulsar estas sustancias permitiría reducir la inervación del sistema nervioso simpático durante momentos de estrés, cuando el mismo estimula la actividad del corazón, incrementa la presión sanguínea y el flujo de la sangre en los músculos.
Darwin y la expresión emocional
Para Charles Darwin “El llanto representa y alivia el pesar humano, y libera tensión” (de su libro “La expresión de las emociones en los animales y el hombre”). Defendió la idea de que llorar tenía un efecto saludable en el ser humano: a diferencia de las crías de otros animales, la cría humana prolonga sus gritos generando una serie de procesos en las glándulas lagrimales de manera que los nervios se acostumbran y evocan el llanto ante el sufrimiento.
El psicoanálisis y el llanto
También para Sigmund Freud, llorar permite liberar emociones. La contención del llanto ante el estrés, puede revertir en la aparición de diversos trastornos (úlcera duodenal, asma…), y el sujeto se vuelve más propenso a experimentar angustias y tensiones internas con las consiguientes consecuencias, como por ejemplo, la aparición de un cáncer.
Niveles de llanto
Según Mauricio Palchik, habría tres niveles de llanto según la respuesta y los efectos.
- Nivel bajo: ante la visión de imágenes tristes, películas tristes, algunas situaciones alegres. Es un llanto continuo, silencioso, coordinado con la respiración y manejo de la realidad externa.
- Nivel alto: ante la muerte de un ser querido, tras un momento de ira, descarga tras una situación estresante. Se producen gemidos, respiración entrecortada, pérdida de la sensación corporal y falta de manejo de la realidad. Acaba en aletargamiento, relajación e introyección.
- Nivel reparador: tras un gran esfuerzo y entrenamiento por acceder a él. Es muy profundo. Hay cierta pérdida de la relación con el exterior, y se alcanza un estado de éxtasis. Produce un estado de paz interior, toma de conciencia del cuerpo y sensación de descanso.
El género y la expresión de las emociones
Aunque en el bebé el llanto es en general aceptado, pronto la sociedad se ocupa de establecer distinciones entre sexos. El niño deberá asumir un papel dominante y agresivo para alcanzar sus metas mientras que tener los ojos humedecidos es visto como algo encantador en las niñas.
Cultura, llanto y psicofármacos
Actualmente podemos decir que vivimos en una sociedad que nos obliga a disociar nuestras emociones de nuestras frustraciones o pérdidas. El llanto es cada vez más ocasional, oculto en la intimidad y estigmatizado. Ya no hablamos de tristeza sino de depresión. Y eso conduce naturalmente a la medicalización de nuestro estado. Sin embargo "La tristeza, junto con la capacidad de sentir compasión y miedo, es un elemento básico en la constitución del juicio y la sensibilidad moral. Sólo un imbécil moral o un psicópata pueden desconocer cualquiera de esos tres estados anímicos." (De la tristeza, Alfonso Fernández Tresguerres)
