La conveniencia económica y social es un tema que no ha perdido fuerza aún y sigue vigente, más en los estratos sociales medios altos.

Antiguamente eran muy comunes los matrimonios arreglados por los padres de ambos, donde ellos hacían negocios entre sí y se pretendía que la hija quedara en manos de un buen partido para que no pasara ningún tipo de aprieto económico.

Hoy en día los padres no arreglan el futuro de sus hijos, son los hijos los que deciden por su cuenta su destino, sus intereses y demás cosas.

El interés por el dinero y el poder sigue siendo el mismo hasta ahora, la diferencia es que en la actualidad las personas son más libres de buscar los medios para obtener estas cosas antes mencionadas.

El interés

Es muy común que existan matrimonios, noviazgos y concubinatos donde el interés principal sea el dinero, pues uno de los dos participantes en la relación es una persona adinerada, capaz de complacer todos los gustos y deseos de su pareja con tal de tenerla a su lado.

Los ejemplos más comunes de esto están en las personas próximas a la tercera edad o dentro de ella, que tienen buena capacidad económica. El sentirse viejos y poco atractivos crea un complejo tan grande, que requiere ser compensado. Como de jóvenes, muchos fueron rompe corazones, desean conservar el título y buscan personas jóvenes, aun sabiendo que la probabilidad de agradar físicamente a alguien más joven es muy baja y solo el dinero puede lograr que algunos accedan.

Lo que puede ser catalogado como triste, es que estas personas están conscientes de que sin dinero no podrían tener la compañía de esas personas movidas por el interés.

El problema

Desde el punto de vista sicológico, las personas que están con alguien por dinero tienen un muy bajo sentido de la moral, suelen ser mentirosas, hipócritas y altamente manipuladoras, al punto de hacer creer que existe amor de por medio.

Los que ofrecen bienestar económico a cambio de compañía, sexo o incluso matrimonio son personas generalmente con perfiles bajos, complejos de inferioridad, negación al paso del tiempo y carencia de amor propio. Estas personas también se niegan a ver a alguien de su misma condición como una posibilidad, argumentando que prefieren la juventud y la belleza que viene a costa del bolsillo.

En el caso de personas jóvenes con dinero que lo usan como medio de conquista, también se puede atribuir al bajo perfil y complejo de inferioridad, que es cubierto por el dinero.

Impacto social

De este tipo de necesidades se deriva la prostitución exclusiva, donde se encuentran las damas de compañía y los gigolós, que son personas que se dedican exclusivamente a la venta de su cuerpo a quienes tienen buenos recursos económicos y están desesperados.

Esto también genera desconfianzas y críticas infundadas, pues siempre habrá tendencia a pensar que quien acompaña a alguien que tiene dinero, es porque tiene intereses económicos ocultos.

Incluso entre personas adineradas existen ese tipo de críticas, con dichos como "Entre más tienen, más quieren".

Existe poca credibilidad en los valores de la juventud actual y por unos cuantos, todos son catalogados de la misma manera.

No es tan placentero sacrificar la oportunidad de encontrar al verdadero amor por mejorar la economía y esto aumenta de manera considerable el porcentaje de divorcios.

Las pocas oportunidades de empleo y negocio hacen que no todas las personas puedan ascender y conseguir la posición deseada, lo que logra que muchos opten por el camino fácil.

La pérdida de valores morales y los malos gobiernos hacen que la sociedad se quede estancada en tendencias que contribuyen al atraso de la misma.