La llegada de Internet ha cambiado la forma de hacer política. Las nuevas tendencias han recibido muchos nombres como e-política, política 2.0 o política online. Pero el fundamento de todas ellas es el mismo, el contacto más directo con el ciudadano.

Qué es la e-política

La e-política o política 2.0 son aquellas estrategias de gestión pública que se desarrollan a través de Internet. En realidad el concepto es muy amplio y, aunque desde la revolución Obama y el uso de las redes sociales para su campaña a la Casa Blanca se ha utilizado este término principalmente para hablar de las acciones emprendidas por el Gobierno o por los partidos políticos, lo cierto es que también se pueden englobar en esta categoría las propias iniciativas de los ciudadanos.

Ya Jürgen Habermas formuló, antes de la revolución de Internet, en su teoría sobre la política deliberativa un sistema más democrático en el que se pudiera llegar a consensos a través del entendimiento mutuo. La política 2.0 ha retomado esa idea y los foros, los blogs y las páginas de Internet, y sobre todo herramientas como Facebook o Twitter, se han convertido en los principales canales de discusión de los ciudadanos y los políticos.

En España, las elecciones de 2008 fueron el germen de esta política online. Todos los partidos abrieron perfiles de sus líderes políticos y las campañas a través de Internet se multiplicaron. Aunque después del periodo electoral se ha perdido parte del interés, se siguen dando ejemplos del uso político de Internet.

Principios de la política online o política 2.0

Los principios más importantes de la política realizada a través de Internet son:

  • Los ciudadanos son un elemento esencial del proceso. Ya no son agentes pasivos, sino que se han convertido en los principales sujetos en la formación de la opinión pública.
  • La información debe ser clara y transparente. Las nuevas tecnologías están obligando a los gobiernos a publicar más información sobre su gestión.
  • Los roles se equilibran. Los políticos ya no tienen una posición de superioridad y su opinión es tan solo una opinión más. Serán los propios internautas quienes decidan qué opiniones merecen mayor credibilidad.
  • Una acción colectiva a través de Internet puede tener una repercusión en la política tradicional. Internet se ha convertido en el foro para depositar denuncias o recoger firmas para iniciativas ciudadanas. Internet no es, por tanto, un simple lugar de intercambio de opinión, sino que es también el origen de medidas concretas realizables en el mundo real.

La lejanía del político 2.0

Salvo raras excepciones, a pesar de que los políticos han incrementado sus acciones en Internet, aún se les considera como entes lejanos que no tienen una actividad real en la Red. La principal razón es que la mayoría de ellos no gestiona personalmente sus cuentas y perfiles y siguen utilizando los métodos de comunicación tradicionales, distantes y fríos.

La clave de la política online es la cercanía. El debate es ahora cara a cara, es personal y las grandes frases que no van dirigidas a nadie ya no sirven. Según el analista político Antonio Gutiérrez Rubí en una entrevista en El País, “quien no entienda las dinámicas 2.0, la forma de relacionarse, será automáticamente rechazado: las redes no admiten las trincheras ideológicas”. Por ellos, muchos políticos que gestionan blogs escriben en ellos textos grandilocuentes, sin pararse a contestar los comentarios depositados en sus entradas, por lo que nunca serán vistos como verdaderos usuarios de Internet.

Política online y el ciudadano

Internet es una valiosa herramienta que ha permitido a los ciudadanos ir tomando poco a poco más parcelas de poder reforzando la llamada sociedad civil. Movimientos asociativos, páginas que promueven acciones conjuntas o, simplemente, la creación de fuertes corrientes de opinión han hecho cambiar muchas decisiones políticas. Las ONG juegan un papel destacado con la creación de iniciativas sociales o la formación de ciudadanos en el uso de las tecnologías como una herramienta política.

Internet es sin duda el futuro de la política. Quien comprenda eso y todas las posibilidades que ofrece la Red se convertirá en un actor destacado de la nueva política 2.0.