
- Página de inicio Twiter - Miguel Ángel Fernández Siguero
Hace ya algún tiempo que el mundo de la política cae en la cuenta del poder de persuasión que un buen uso de Internet conlleva. Si Goebbels, allá por los años 30, descubre el potencial propagandístico de la radio, en los inicios del siglo XXI se asiste a la conversión de Internet en auténtica arma política.
No sólo se trata del uso de redes sociales como plataforma de difusión ideológica. Hablamos de intervención y modificación de contenidos en aquellos casos en los que las características del sitio web lo posibilitan. Lo sucedido a raíz de una sesión en el Parlamento británico constituye una buena muestra.
La “anécdota” británica
En febrero de 2009, el primer ministro, Gordon Brown, del Partido Laborista, se dirige al Parlamento con un discurso centrado en la crisis económica. En su alocución afirma sentirse como Tiziano a los 90 años. La respuesta del partido de la oposición se hace esperar una semana, pero llega. Y con una orientación completamente imprevisible.
David Cameron, líder de los conservadores o tories, acusa a Brown de ser, como siempre, inexacto en sus apreciaciones. Según Cameron, Tiziano no habría vivido 90 años, sino algunos menos. Dado que no hay unanimidad acerca de la fecha de muerte del pintor –difiere en función de la fuente consultada- no hay contrarréplica. Y entonces, llega el milagro.
Cuatro minutos antes de que finalice la sesión, la entrada de Tiziano, que figura en Wikipedia, altera las fechas de nacimiento y muerte del artista. Así, donde antes consta 1485-1576, ahora se indica 1490-1572. Alguien las modifica para dar la razón a Cameron, en clara oposición a la afirmación del Primer Ministro, cuya cita es acorde a la primera de las referencias.
Rastreo de IP, fin del misterio
Pero ¿quién altera el texto de Wikipedia? La localización de la ip origen de la modificación resuelve el enigma. La dirección se corresponde con una de las sedes del Partido Conservador, situada en el suroeste de Londres. Un exceso de celo “profesional” de alguno de sus militantes, concluyen los conservadores.
En buena lógica, la explicación resulta poco afortunada. Al igual que la intervención del fiel seguidor de Cameron. Denota, asimismo, falta de destreza en el manejo de la red y cierta desorientación en su funcionamiento.
Cualquier internauta es consciente del rastro que la ip –un auténtico documento de identidad del usuario en Internet- dibuja en la red. Una técnica utilizada frecuentemente por la Policía en investigaciones relacionadas con delitos informáticos y criminales.
Pero la intención está ahí. Quienquiera que fuese el promotor de la idea tenía claro que un buen número de británicos consultaría la Wikipedia para confirmar las fechas mencionadas por ambos políticos. Una manipulación en toda regla.
¿Se puede inducir al asesinato a través de Facebook?
Al menos, los servicios secretos estadounidenses parecen creerlo. En el mes de septiembre de 2009 aparece en Facebook –red social con más de 300 millones de usuarios en todo el mundo- una sorprendente encuesta. ¿Debería asesinarse a Barack Obama? Cuatro son las respuestas alternativas que se ofrecen. Los usuarios de la red descubren el siniestro juego y alertan a la empresa. La reacción no se hace esperar: el contenido es retirado de inmediato. Incluso antes de que los servicios secretos lo detecten.
Para la mayoría, la encuesta -desarrollada mediante una herramienta de Facebook que permite crear aplicaciones- no pasa de broma macabra. No obstante, en Estados Unidos, un país donde al turista se le consulta en la frontera si piensa matar al presidente, los servicios secretos deciden abrir una investigación. Y resulta que el padre de la iniciativa es un menor, al que finalmente no se detiene.
Pero el debate continúa ahí. ¿Deben los contenidos de la red ser controlados? Porque su poder, como su difusión, es inconmensurable. Y gobiernos y políticos lo saben.
De Obama a Hugo Chávez
En 2008, cuando Obama aún es candidato a la presidencia de Estados Unidos, su página de Facebook supera el millón de visitas. Su llegada al poder constata el hecho: la presencia en las redes sociales, con todo su potencial de difusión, constituye una poderosa arma electoral y política. Con un avance imparable.
Un influjo que, como si de un efecto bumerán se tratase, beneficia asimismo a las empresas. La toma de posesión de Obama es retransmitida en vivo por Facebook. Y la compañía obtiene un importante rédito. Al mediodía del 20 de enero de 2009, momento de la jura, Facebook registra 4.000 actualizaciones por minuto hasta contabilizar 600.000 en el evento. ¿Feedback? En este caso económico y político.
Twiter tampoco se queda atrás. Durante la jornada experimenta un crecimiento inusual. También transmite el evento. Medio mundo "enganchado" a Twiter y Facebook, un triunfo sobre los medios convencionales. Pero tal “fuga de audiencias" siempre cuenta con una cabeza de turco. Y es el omnipotente Google, el que lo sufre. El número de búsquedas desciende. Demostración fehaciente del poder de las redes sociales. Porque ¿hubiera existido este trasvase de retransmitirse exclusivamente por televisión? La respuesta es clara.
También Hugo Chávez sucumbe a su poder. En un intento de frenar el movimiento “No más Chávez”, contraataca. Y lo hace en Facebook. ¿Dónde más destinatarios? Su versión, en más de 50 países, acogerá la campaña “En pie de paz”. Una ofensiva del oficialismo venezolano.
Porque, sin entrar en valoraciones sobre ambos gobiernos, resulta evidente su apuesta por una nueva forma de propaganda. La que aún se encuentra en pañales. Pero en cuya importancia ambos mandatarios parecen estar de acuerdo.
