Considerada como el insecto más valioso del planeta económicamente, productora de miel y cera, recolectora de polen y responsable de la polinización cruzada, la abeja melífera atraviesa momentos en los que la desaparición masiva de colonias pone en peligro una de las tareas más valoradas por la sociedad.

El proceso

Se denomina polinización al desplazamiento del polen desde la parte masculina de la flor -las anteras- a la parte femenina -el estigma- para fecundarla y contribuir a la formación del fruto y la semilla.

De este modo, se encuentran varios tipos de polinización:

  1. Autopolinizante, cuando el polen cae directamente desde los estambres al estigma de la misma flor.
  2. Cruzada, ya que lo más frecuente es que el polen sea transportado a otra flor de su misma especie. Se pueden distinguir a su vez varios casos:
  • Anemófila, cuando el polen es trasladado a través del aire.
  • Hidrófila, a través del agua
  • Zoófila, gracias a los animales. Si es transportado por insectos se denomina entomófila y si lo es por pájaros, ornitófila.
La abeja melífera o comúnmente denominada europea (Apis mellifera) es uno de los principales insectos que contribuyen en la polinización de los árboles frutales. La abeja obrera que posee dos órganos del olfato -sus dos antenas-, al alcanzar la flor, recoge el polen con los pelos rígidos y la carga electroestática que posee en las patas traseras, tanto para alimentarse como para almacenarlo en su colmena. Pero como necesitan recorrer varias flores -generalmente de la misma especie- para recolectar suficientes bolitas, se hace posible la fecundación de la siguiente flor cuando accidentalmente se le caen algunos granos al pistilo.

Los enemigos de las abejas

Sin embargo, en la actualidad, se producen numerosas bajas en el sector apícola debido a distintos enemigos que pueden influir en el correcto crecimiento y desarrollo del organismo de dicho insecto, gran problema si tenemos en cuenta que las abejas intervienen en el 80-90% de la polinización cruzada según la Guía práctica del apicultor de Elías Alins Casagrán.

Entro ellos, podemos destacar como principales causantes de sus enfermedades a los parásitos y a los pesticidas. Los parásitos se pueden clasificar según la localización que toman en el organismo de la abeja, distinguiendo así entre los endoparásitos, que atacan desde dentro del organismo, y los ectoparásitos, cuando lo hacen a modo de huésped desde fuera.

Los más conocidos y comunes son:

  • El microsporidi Nosema apis, que se sitúa en el aparato digestivo de las abejas adultas, concretamente en las células del ventrículo y que la van debilitando hasta acortarle el ciclo de vida a la mitad.
  • Varroa destructor, un ácaro que después de crecer como larva bajo los opérculos de las celdas del panal se alimenta de las abejas adultas colocándose entre el tórax y el abdomen, hecho que también las debilita y causa elevadas tasas de mortalidad en el colmenar.
Para combatir a estos parásitos se utilizan diferentes productos de síntesis, fumigaciones, pulverizaciones o jarabes, pero la incorporación de sustancias químicas a la colmena lleva consigo problemas residuales en los productos resultantes. Por ello, se insta a buscar artículos sostenibles y a utilizar productos de síntesis con los métodos y las dosis adecuadas, disponiendo incluso de programas sanitarios para obtener unas prácticas adecuadas y reducir en la medida de lo posible la pérdida de la colonia.

Asimismo, se han detectado altas concentraciones de plaguicidas como consecuencia de la mortalidad en abejas, pesticidas que están destinados a prevenir las pérdidas de las cosechas agrícolas. Al recoger el polen y néctar de las flores, las sustancias neurotóxicas provocan debilitamiento, sensibilidad a contraer otras enfermedades y desorientación a la hora de volver al colmenar, consecuencias con un gran impacto sanitario.

Problema de colapso de colonias

En la última década se han llevado a cabo diferentes investigaciones para averiguar la causa de las desapariciones masivas en las colonias de abejas, suceso que comenzó en Norteamérica pero que ya se ha extendido a países europeos, incluyendo el nuestro. Se le ha denominado “Problema de colapso de colonias” (CCD, Colony Collapse Disorder) y se le asignan causantes tales como la Varroa, la enfermedad Nosema apis o como arriba se ha indicado, el uso de pesticidas.

Aunque todavía sigue siendo un misterio y sólo se pueden realizar especulaciones, Leonard Foster, profesor de bioquímica en la Universidad de Columbia Británica, explicaba a Inter Press Service el año pasado que “podrían ser varios factores combinados, pero son difíciles de verificar en este momento: cambio climático, antibióticos o el uso de pesticidas donde las abejas puedan posarse” (…) “Todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones".