Las abejas además de que portan a sus colmenas agua y néctar con el que fabrican la miel, también llevan el polen que se espolvorea del néctar de la flor. Con este polen, esencialmente, alimentan las larvas de zánganos y abejas obreras.

La estructura corporal de la abeja está preparada para ser transportadora del polen al disponer en sus patas posteriores de unas cavidades especiales llamadas “bolsas de polen”, para ello la abeja recoge el polen, lo humedece con su saliva y néctar dándole forma en pequeñas bolas de unos 6 miligramos, hasta llenar las cavidades de sus patas traseras.

Una vez llevado el polen a la colmena, lo deposita en las celdas del panal quedando recubierto de miel. Las abejas dirigen muy bien el objetivo en la búsqueda del polen, si eligen la flor del cerezo, por ejemplo, no irán a otra flor que no sea esa.

Cómo se obtiene el polen

El apicultor dispone de un mecanismo con rejilla de agujeros que, colocado a la entrada de la colmena, retiene parte del polen que la abeja lleva, este producto de la colmena retenido caerá en un cajón colocado debajo de la rejilla.

Como es lógico, el apicultor no quiere hacerse con todo el polen, ya que del mismo depende la supervivencia de la colmena; solo una parte del polen que trasporta la abeja caerá al cajón.

Características del polen

Una vez recogido el polen, se conserva muy bien siguiendo unos cuidados básicos e indispensables para que su consumo sea el adecuado.

El polen fresco tiene un alto porcentaje de agua, alrededor de un 15%, por lo que es necesario rebajar este porcentaje a aproximadamente un 5% mediante el secado, si no se corre el riesgo de que pueda enmohecerse y fermentar.

Luego de seco se limpia de cualquier impureza y se almacena, por lo general, en recipientes de cristal oscuro y lejos del calor y la humedad.

El polen cuanto más multicolor es, por las variedades que lo componen, mayor será su riqueza nutritiva. El grano del polen puede tener entre otros colores, el amarillo, el rojo, el negro o el tostado.

Es importante señalar que la miel pura contiene polen y es a través de este lo que permite identificar el tipo de miel y su procedencia, así se puede comprobar que una miel es de lavanda o de romero, por ejemplo.

Propiedades del polen de abeja: la apiterapia

El polen es uno de los productos de la apiterapia, junto con la miel, la jalea real y el própolis o propóleo, creados por las abejas. Es conocido como “el pan de las abejas” y desde hace siglos la medicina empírica le ha atribuido multitud de propiedades, a pesar que su interés beneficioso es relativamente moderno.

Entre sus virtudes destacan las nutritivas, las energéticas y las metabólicas. También posee una acción reguladora de las funciones intestinales, un aumento de la hemoglobina en la sangre (bueno para la anemia), asimismo es estimulante del apetito, del humor y de la vitalidad en general.

En resumen, un producto natural de las abejas estupendo como complemento alimenticio para una acción preventiva y protectora de nuestra salud.

El polen tiene un gran número de vitaminas. Todas las vitaminas del grupo B y también las vitaminas A, D, E y C. Así como sales minerales y oligoelementos como calcio, cloro, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, silicio, azufre y algunas sustancias antibióticas.

Consumiendo polen de vez en cuando nos va a proporcionar efectos tonificantes y estimulantes en el marco de una acción psicológica, a la vez que desintoxicante del organismo en general.

Beneficios y para qué sirve el polen

El polen está indicado para trastornos metabólicos, como preventivo de ciertas enfermedades virales y como potenciador ante estados de fatiga y depresión.

Para contrarrestar la fatiga se recomienda tomar durante algo más de un mes entre 30 y 50 gramos al día de polen, repartidos en 2 tomas de una cucharada sopera antes de desayunar y otra antes de comer. Esta misma dosis también es recomendable para malestares somáticos y depresiones.

Para anemias y faltas de apetito lo ideal es tomar una cucharada de polen por la mañana y otra por la noche.

En caso de estreñimiento es aconsejable tomar una cucharada sopera antes de cada una de las tres principales comidas hasta que se haya restablecido una defecación normal.

Cuando existan diarreas, lo adecuado es comenzar por una cucharadita cafetera de polen al día e ir aumentado hasta 3 cucharadas soperas antes de las principales comidas.

Investigaciones recientes no dudan en afirmar que los problemas y complicaciones urinarias que ocasiona la hipertrofia de la próstata, mejoran con el consumo de polen. Recomendable para estas situaciones son unos 30 gramos de polen diarios.

Cómo tomar el polen y posibles contraindicaciones

El sabor del polen no tiene porque gustar a todo el mundo, para quien no guste de masticarlo o tragarlo con un poquito de agua, lo puede disolver en jugo de naranja o en leche y añadirle un poco de miel; también puede tomarlo con mermeladas o yogur.

Aunque el polen es inocuo y no tiene contraindicaciones, sin embargo cuando se padezca insuficiencia renal, antes de tomar polen, se recomienda consultar con el especialista.

El polen de abeja, un producto natural cada día más frecuente dentro de las terapias naturales, sin contraindicaciones, incompatibilidades y ausente de toxicidad, es un eficaz remedio en infinidad de afecciones cotidianas a tenor de los beneficios que nos proporcionan sus múltiples propiedades.

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