Cuenta la leyenda que Dios quiso ofrecer a los ángeles una tierra y que ellos después de tanto buscar eligieron la isla de Cerdeña. Aquí no existía el odio y tampoco la maldad, los habitantes vivían felices y en paz. Lucifer, envidioso, intentó fomentar la aversión entre los ángeles al fin de que fueran expulsados de la isla.

Pero, los ángeles se opusieron y desencadenaron una gran batalla contra los demonios provocando enormes olas. Determinante fue la intervención del Arcángel Gabriel que con su flamante espada desarmó a Lucifer. Enfurecido Lucifer, antes de huir, lanzó la silla de su caballo al mar. La silla se petrificó y dio origen al promontorio conocido como la Sella del Diavolo (Silla del Diablo). Desde entonces el Golfo sería protegido por los ángeles con una eterna promesa de paz y tranquilidad.

Desde el promontorio de la Sella del Diavolo hasta el litoral de Quartu Sant’Elena, por una extensión de ocho kilómetros a lo largo del Golfo degli Angeli, se encuentra la paradisíaca playa del Poetto.

Etimología del Poetto

El nombre Poetto podría derivar de una torre aragonesa construida en la Sella del Diavolo y conocida como la torre del poeta. Otra hipótesis podría ser el origen de la palabra catalán "pohuet" (pozo), debido a los numerosos pozos y cisternas, para la conservación del agua de lluvia, repartidos sobre la Sella del Diavolo.

Otra posibilidad es que el nombre Poetto se deba a la cercanía de la playa con la localidad de Marina Piccola, punto de atraque para las embarcaciones. Así que la palabra Poetto podría derivar del español puerto, transformado en “Poettu”, en lengua sarda.

El Poetto, una playa muy de moda

A partir de los primeros años del siglo XX la playa del Poetto se puso muy de moda entre los habitantes de Cagliari. En 1912 fue inaugurado el primer tranvía que desde el centro de la capital llegaba hasta el Poetto. Una novedad bienvenida y que dio inicio a la construcción de los primeros establecimientos balnearios. En recuerdo de aquella época queda, hoy en día, el nombre de las distintas zonas de la playa que se divide en paradas, las que efectuaba el tranvía antaño.

La playa empezó a “colorearse” gracias a los ya desaparecidos casotti, construcciones de diferentes colores en madera, a medio camino entre una cabina y una mini casa a orilla del mar. Allí las familias se refugiaban en las horas más calurosas echándose una siesta. El teatro al aire libre del Lido aseguraba cultura y entretenimiento a los más exigentes. Todo un lujo a poca distancia del centro de la ciudad.

El ecosistema de la playa del Poetto

La playa del Poetto, rodeada por un sistema de lagunas y marismas al norte y por el espectacular mar al sur empieza a presentar signos de un deterioro ambiental alarmante.

Con excepción de las Salinas y del Estanque de Molentargius, que representan un ecosistema originario que se ha mantenido milagrosamente intacto hasta hoy, las antiguas dunas del Poetto ya no sirven como barrera natural contra tormentas y grandes mareas .

En la última década las dunas y los bosques presentes en el borde costero han ido desapareciendo.

El Poetto hoy en día

La playa del Poetto sigue fascinando a muchos turistas por su blanca y resplandeciente arena y su agua cristalina, que ofrece a la vista un maravilloso abanico de matices del color azul desde la orilla hasta la alta mar.

La vista al Golfo recuerda el pasado mitológico y la cercanía a Cagliari convierte la estancia en el Poetto en un aperitivo digno de una comida sabrosa y rica de historia, que puede degustarse, paso tras paso, en el casco antiguo de la capital sarda.

Los chiringuitos presentes en la playa junto a restaurantes y pizzerías conviven con la presencia de los históricos establecimientos balnearios: el D’Aquilia y el Lido, ofreciendo al turista más caprichoso todo tipo de entretenimiento durante el día y también por la noche.

El Poetto es meta obligatoria también para los amantes del surf. Aquí los surfistas suelen reunirse y dejarse llevar por los vientos. No importa que sople el Mistral o el Poniente (ambos offshore), el Levante (desde el Este) o el Siroco (desde el Sureste), que crea olas de hasta un metro de altura, el divertimiento a flor de agua está asegurado.

Llegar a Cagliari y disfrutar del Poetto, su playa, es posible y puede resultar también no muy caro aprovechando las ofertas de las compañías aéreas low cost que ofrecen sus servicios desde varias ciudades europeas. El barco también puede ser una buena alternativa para llegar a la capital de Cerdeña, la isla elegida por los ángeles.