Según el Observatorio de Hidratación y Salud, para mantener el cuerpo hidratado las mujeres necesitan como media unos 2.2 litros de líquido, y los hombres 3.7, cantidades que con echar una mirada a nuestro entorno comprobaríamos que en nada se ajustan a la praxis habitual. La Agencia estatal de Meteorología acaba de activar una alerta previendo que numerosas provincias puedan rozar los 40 grados centígrados. ¿Estamos informados para evitar los golpes de calor?

Uno de los primeros inconvenientes para detectar el peligro de la deshidratación es encontrarse con un enemigo invisible, que además da la cara pasado cierto tiempo, cuando a veces puede ser tarde para impedir efectos desoladores en órganos vitales, fundamentalmente hígado, riñones y piel. Sin embargo, las olas de calor pueden combatirse con facilidad.

De entrada, hay que saber que las presas más sensibles para los efectos de las altas temperaturas son siempre niños, ancianos y enfermos, aunque cualquier adulto que se exceda en ejercicios físicos, ingesta de alcohol o cualquier medicamento que impida mantener equilibrada la temperatura corporal podría verse afectado también.

Alertas de golpes de calor

Aunque las necesidades de líquido están determinadas por la edad, el sexo, la actividad física de cada cual y el entorno medioambiental en que se desenvuelva, hay síntomas que alertan a todos por igual de que algo se estuvo haciendo mal:

  • Sed intensa.
  • Temperatura corporal muy alta.
  • Pulso rápido.
  • Piel caliente, roja y seca.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareo.
  • Fatiga, debilidad.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Dificultad de concentración.
  • Aceleración del ritmo cardíaco.
  • Pérdida de conciencia.
  • Calambres musculares.
  • Confusión.

Prevenir el golpe de calor

Las recomendaciones, pues, para no llegar a ninguno de estos extremos, no solo están cargadas de lógica sino que son de fácil aplicación:

  • Protegerse la cabeza del sol.
  • Evitar pasar varias horas bajo su exposición.
  • Beber mucho líquido, frecuentemente, aún sin sed, en pequeñas cantidades.
  • Comer frutas, verduras.
  • Evitar comidas ricas en proteínas.
  • No abusar de bebidas alcohólicas o cafeína.
  • No hacer ejercicio al sol.
  • Vestir con ropa ligera y colores claros
  • Relajarse, evitar el estrés.

Agua para qué

Pero lo que sin lugar a dudas ayuda a prevenir, es tomar conciencia de la importancia vital del agua (también la aportada por otras bebidas y alimentos) para el funcionamiento correcto del organismo, como vemos a continuación:

* Distribuye el oxígeno y los nutrientes a las células.

* Ayuda en la formación de lubricantes para las articulaciones, saliva y jugos gástricos imprescindibles en la digestión.

* Regula la temperatura corporal.

* Quema las grasas

* Expulsa los residuos a través de la orina.

* Ayuda a la expulsión de los alimentos.

En caso de un golpe de calor, los expertos recomiendan:

* Poner en lugar fresco a la persona afectada, con los pies en alto.

* Si es posible situarla en espacio con aire acondicionado o ventilador.

* En caso de temperatura superior a 40º, bañarla con agua fría para bajar el calor corporal.

* Desvestir y aplicar paños mojados o hielo en ingles y axilas.