Plateado

(Indicaciones para un espejo de 150 mm)

En este trabajo son imprescindibles el máximo de esmero y el máximo de limpieza. Todos los materiales necesarios deben ser químicamente puros y el agua debe ser destilada. Para platear el espejo hace falta tener:

1- nitrato de plata

2- potasa (o sosa) cáustica

3- hidróxido de amonio puro

4- azúcar refinada

5- ácido nítrico puro y concentrado

6- alcohol etílico (rectificado)

7- agua destilada

8- algodón higroscópico

9- papel de filtro

10- papel fuerte

11- parafina o cera

12- papel suave (o gamuza)

13- cordel fino

14- guantes de protección.

15- recipiente de 0,5 litro

16- 3 ó 4 frasquitos de 0.25 a 1 litro

17- 2 probetas 10-25 cc. y 100-200 cc

18- matraz o símil bien limpio

19- cazuela esmaltada de 0.5 a 1 litro

20- gotero.

Preparación de la Disolución Primera:

Nitrato de plata 10 gramos, agua destilada 200 cc. Segunda (reductor): azúcar refino 70 g, agua destilada 250 cc. Cuando se disuelva el azúcar, añada 3,5 cc de áci­do nítrico y hiérvalo a fuego lento hasta que aparezca coloración de limón. Cuando la disolución se enfríe añada 50 cc. de alcohol etílico y échele agua destilada hasta completar 1 litro. La solución reductora no se estropea, puede prepararse con varios días de antelación, pero el resto de las diso­luciones debe prepararse justamente antes de usarlas.

Las vasijas con los reactivos reservados hay que preservarlas del calor. A la tapa de corcho del frasco de álcali ún­tele parafina. Embotelle cuidadosamente el ácido nítrico y el álcali y después báñelos bajo la llave con agua a temperatura ambiente, enjuagando con agua destilada. No seque el frasco: déjelo que lo haga por si mismo.

La limpieza la superficie del futuro espejo, un aspecto imprecindible

La superficie del futuro espejo deberá estar químicamente limpia; de su limpieza depende la calidad del plateado. No deben, claro es­tá, verse huellas de ningún tipo en su superficie. Lave cuidadosamente el espejo con agua y jabón. Después lávelo con ácido nítrico (solución de 1 parte de ácido por 2 partes de agua). Si el espejo está bien limpio, al frotarlo con algodón debe chirriar. Luego báñelo otra vez con agua y, cuidadosamente, déle un baño frotado con disolución fuerte de álcali, y aun otro baño con gran cantidad de agua, enjuague con agua destilada. ¡Con el ácido y el álcali trabaje con guantes evitando quemaduras!

La superficie reflectora del espejo no se puede tocar con los dedos, si está absolutamente limpia de grasas, al mojarla nos quedará con una fina película de agua absolutamente regular. Con grasa el agua resbala; la grasa no permite el recubrimiento de plata. Evite mojar el espejo con agua fría.

Disolución de Nitrato de Plata

Para la preparación de la disolución de plata mezcle en una vasija 100-130 cc. de solución de nitrato de plata (calculando 3-4 gramos de nitrato de plata por cada 100 cm2 de superficie reflectora) y añádale a gotas hidróxido de amonio. Todo el tiempo agítese la disolución. Al principio ésta se enturbiará y luego comienza de nuevo a clarear. La disolución debe quedar apenas amarilla y turbia: si queda completamente transparente, se le debe añadir, gota a gota, solución de nitrato de plata. Después, en otra vasija, mida la disolución alcalina, tomando tanto como la de nitrato de plata y mézclela en la disolución de nitrato de plata con hidró­xido de amonio, agitando vigorosamente.

Comienza ahora a precipitarse. Añada a gotas hidróxido de amonio de manera tal que precipite la disolución, pero no demasiado transparente, como el agua. De suceder así, añada nuevamente solución de nitrato de plata (¡a gotas!) hasta que la disolución se enturbie.

Ahora tómese la disolución reductora en cantidad 2 veces menor que la que tomó de nitrato de plata (50 - 65 cc.) Esto es todo lo que se necesita para platear.

Aplicación del plateado

Ponga la superficie pulida del espejo hacia abajo, sobre papel de filtro, dentro de una vasija cuya altura ideal debe ser igual a la sección transversal del espejo menos su espesor. Corte una tira de papel fuerte de 2/3 del espesor del espejo 1.25-1.50 de su circunferencia. Impregne de parafina esta tira de papel (para ello será suficiente tenderlo sobre una sartén con parafina derretida) y envuelva la tira alrededor del espejo de modo que su extremo superior no sobresalga del borde del espejo. Ate cuidadosamente con cordel fino la tira de papel y cuidadosamente voltee el espejo (¡cuidado no caiga parafina en el espejo!) Ahora comienza la plateadura. La solución de plata con hidróxido de amonio debe prepararse inmediatamente antes de la plateadura. Ella se estropea y puede formar un “fuerte explosivo” detonante en el plateado.

Vierta rápidamente la solución reductora en la plata, agitando la mezcla, y viértala sobre el espejo. La mezcla encima del vidrio a los 2-3 segundos enrojece, un poco después ennegrece y después comienza a platear. Desde el inicio y hasta el final es imprescindible mantener la mezcla plateadora en continuo movimiento, mejor que cualquier otro, giratorio. Cuando la superficie del vidrio brille metáli­ca, eche en el líquido pedazos de algodón (preparados con anterioridad) que contengan pedacitos de nuez de nogal. Estos pedazos de algodón ayudan a generar el precipitado. El líquido claro parece en la superficie casi transparente una película gris metálica. El plateado termina en un perío­do de 3-10 minutos. Se debe sacar entonces el espejo de la solución, lavando con agua y algodón el espejo muy suavemente, sin presionar, cuidando que no queden adheridas cerdas de algodón y enjuagando con agua destilada. La capa de plata debe secarse rápida­mente. Para que no se dañe la capa reflectora, coloque encima algunas ho­jas de papel de filtro y apriete fuertemente, en dirección del centro hacia los bordes, a seguidas, despegue cuidadosamente el papel y ponga el es­pejo de canto. La película debe ser (ya seca) lisa, en blanco casi opaco. La densidad debe comprobarse una vez compactada la solución. Si la capa es fina se puede repetir la plateadura. Pero antes de la segunda plateadura, vierta sobre el espejo agua destilada con adición de algunas gotas de hidróxido de amonio. Si el espejo está bien cubierto con precipitado blanco, ahora se separará de la parte pulida.

Pulido de la superficie reflectora

Para comenzar a pulir la capa espejo, se debe esperar que transcurran varios días Al principio, sin presionar, quite el polvo con algodón. Después, con algodón limpio, cuidadosamente, suave­mente, con movimiento circular, comience a frotar la película plateada. Cuando comience a clarear, espolvoree un poco de pulimento seco en el al­godón y continúe el pulido. Si, antes de pulir, aparecen manchas nebulosas en el espejo, éste será mal reflector. En este caso desafortunado, realice una nueva plateadura. La temperatura óptima para ésta es de -20 °C. La capa de plata debe renovarse periódicamente.

Nota: En las fábricas de espejos se emplea un procedimiento parecido, y si le llevamos los nuestros ya bien limpios, nos lo recubrirán por una pequeña cantidad. En este caso es sumamente importante pedir que por ningún motivo les apliquen un pulidor mecánico, pues se destruirá todo nuestro trabajo. Hay que recalcar que les llevamos superficies ópticas de alta precisión, para que solamente las limpien con sustancias no abrasivas.

Aluminizado

El aluminizado se emplea mucho en la industria del plástico; se colocan las piezas para ser aluminizadas, después de haberlas limpiado escrupulosamente, en una campana de vacío; una vez hecho esto, se evapora una pequeña cantidad de aluminio colocado sobre un filamento de tungsteno, por el que se hace pasar una fuerte corriente eléctrica que lo calienta a más de 2 600 grados C. En muchos laboratorios de física disponen también de estos evaporadores al vacío, para el depósito de metales o películas delgadas.