Es indudable que muchas plantas tienen propiedades medicinales que resultan de gran utilidad para todo tipo de afecciones y enfermedades. Sin embargo, existen también especies cuya toxicidad conviene conocer para prevenir contratiempos que, en ocasiones, pueden resultar muy graves o incluso fatales.

Adelfa

La adelfa, muy común en nuestras latitudes mediterráneas, es una planta muy venenosa por su alto contenido de alcaloides, aceites etéreos, flavonoides, ácido ursólico y sustancias resinosas. Todas las partes de la planta son venenosas. Incluso el consumo de miel que las abejas hayan fabricado a partir de la adelfa resulta tóxico. Aunque es utilizada por la industria farmacéutica para ciertos preparados, lo cierto es que con la decocción de sus hojas se obtendría un bebedizo capaz de matar a un caballo y, evidentemente, a una persona. Como es obvio, se desaconseja por completo el uso particular.

Los síntomas de una intoxicación conllevan vómitos, diarrea, dolor de cabeza, problemas cardíacos y respiratorios, visión borrosa, dolor de estómago, urticaria, desorientación, mareo o depresión, entre otros.

Estramonio

De la familia de las solanáceas, el estramonio es una planta muy tóxica que nunca debe utilizarse sin los conocimientos adecuados. Su empleo terapéutico se aconseja, siempre bajo supervisión médica, para la tos, el enfisema pulmonar, reumatismo y para combatir el asma, siendo especialmente efectivo en este último caso. Su aplicación externa sirve como anestesia local.

El estramonio se ha utilizado históricamente como un elemento que ha formado parte de brebajes mágicos y rituales de brujería, fundamentalmente durante la Edad Media, debido a las alucinaciones que provoca esta planta, aunque en este sentido ya se encuentran referencias al estramonio en la cultura romana.

Ayahuasca

La ayahuasca es otra planta con características tóxicas. Tiene efectos narcóticos y está considerada como un estupefaciente psicodélico. A partir de la ayahuasca los indios del Amazonas obtienen la bebida narcótica llamada yagé, una palabra que significa “vida de los antepasados” y que es utilizada por los chamanes para entrar en contacto con el mundo de los espíritus.

También se le suponen efectos afrodisíacos y, terapéuticamente, parece estar indicado para ciertas afecciones psiquiátricas. En cualquier caso, debido a su toxicidad, se desaconseja su uso. Entre los síntomas que suelen presentarse tras su consumo está la palidez, sudoración profunda, salivación, dilatación de las pupilas o náuseas.

Beleño negro

El beleño negro, a pesar de sus propiedades sedantes, analgésicas, antineurálgicas y antiasmáticas, entra dentro de la categoría de planta muy venenosa. Nunca debe emplearse si no es bajo un estricto control médico, pues su alto contenido en alcaloides tropánicos hacen del beleño una planta potencialmente peligrosa. En esos casos suele aplicarse en afecciones como el delirium tremens, la epilepsia o el insomnio.

Conocido también como hierba loca, el beleño es una planta muy común que crece en toda Europa, América del Norte y buena parte de Asia. De olor desagradable, el beleño también era utilizado como afrodisíaco por los pueblos primitivos.

Cicuta

La cicuta es una planta muy común, de la familia de las apiáceas, y cuya peligrosidad radica en la semejanza con otras especies, como el perejil, el apio o el hinojo, de los que se diferencia por su olor desagradable, pero sobre todo se distingue por su elevada toxicidad. Es frecuente su presencia en setos, caminos y caseríos. Toda la planta es venenosa, pero lo son especialmente sus frutos. Los principios activos tóxicos son la conina, la metilcicutina y la conhidrina, entre otros. Su ingestión accidental puede provocar la muerte. Actúa sobre el aparato digestivo, la visión y el sistema respiratorio.

Belladona

Se trata de otra planta altamente venenosa que, además, se presta a confusión, siendo relativamente frecuentes los envenenamientos por confundir los frutos de la belladona con arándanos. Toda la planta es tóxica, por lo que su uso está exclusivamente reservado al personal médico especializado. Sus propiedades antiespasmódicas, antiasmáticas y anticolinérgicas, la convierten en un relajante para aliviar los cólicos urinarios y de la vesícula biliar. También se usa medicinalmente en oftalmología, gastroenterología (colon irritable, colitis ulcerosa) y neumología (espasmos bronquiales). Los extractos de belladona también se han empleado para combatir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

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