Tener un gran estanque en el jardín, o incluso un mini-estanque en la terraza o azotea, aportará mucha vida y color al espacio de que dispongamos. Pero para poder sacarle partido, es esencial conocer qué plantas se adaptarán mejor, y qué cuidados necesitan.

El estanque tiene varias zonas bien diferenciadas en cuanto a humedad se refiere, y debemos saber dónde debe ir colocada cada planta. Comenzaremos desde el fondo, bajo el agua, e iremos subiendo hasta llegar al margen del estanque.

Plantas acuáticas u oxigenadoras

Las plantas oxigenadoras deben ir plantadas en la arena o gravilla fina del fondo del estanque, completamente sumergidas. También pueden plantarse en macetas si queremos tener la opción de cambiarlas de sitio en el futuro.

Podemos tener únicamente vida vegetal, pero siempre es bueno combinarla con algunos peces de estanque, ya que las plantas absorberán gran parte de los desechos producidos por estos, lo cual es beneficioso para ambas partes, y así las plantas no necesitarán ningún abonado.

Sin embargo, deberemos tener cuidado en la elección de los habitantes ya que muchas especies de peces o tortugas devorarán con gusto lo que nosotros hemos plantado con tanto esmero. Aunque otra opción, para ahorrarse quebraderos de cabeza, es crear dos zonas separadas, una para los inquilinos acuáticos que puedan ser conflictivos, y otra para las plantas.

De todas formas, siempre es conveniente proteger las raíces de las plantas colocando cantos alrededor de estas para que ni los peces ni las posibles corrientes las desentierren.

  • Resistentes a heladas: no hay muchas plantas acuáticas que aguanten fuertes heladas, pero la elodea es un buen ejemplo de una gran superviviente, y resistirá casi cualquier cosa.
  • Solo heladas esporádicas: entre las plantas acuáticas aptas para latitudes que sufran heladas ocasionales se encuentran los potamogeton, ceratophyllum, myriophyllum, o vallisnerias, aunque prefieren climas más suaves, y siempre les producirá estrés sufrir un frío intenso.
  • De climas suaves a cálidos: si vivimos en latitudes con mayor presencia de calor podremos introducir casi cualquier planta acuática, como las citadas anteriormente, y también las anubias, o las microsorums.
Aunque sean todas plantas acuáticas, no todas se plantan de igual forma.

La gran mayoría simplemente se entierran en el sustrato, pero algunas no pueden enraizar en la gravilla o la arena, o necesitan tener sus tallos fuera de la misma para no asfixiarse.

Para estas plantas, como las anubias o los microsorum, lo mejor es plantarlas sobre rocas volcánicas o troncos sumergidos (sujetándolas a ellos con hilo o elásticos hasta que enraícen), lo cual dará un toque más natural al estanque.

Nenúfares

Los nenúfares son plantas que han de estar sumergidas, pero dejando flotar sus hojas en la superficie del agua.

Necesitan tener su propio sustrato, así que es preferible plantarlos en maceta. Una buena fórmula para realizar el sustrato es utilizar una mezcla de turba y arcilla para acuarios (60%), además de arena fina y gravilla (40%). La mezcla ha de cubrirse luego con más arena y piedras para evitar que la turba y la arcilla salgan a flote.

Hay que tener la precaución de no utilizar sustratos o tierras que puedan contener fertilizantes químicos, ya que matarían a los peces.

La gran mayoría de las especies de nenúfares se marchitan en invierno, pero rebrotarán con energía en cuanto vuelva el calor, además, existen especies perennes para climas que mantengan la calidez todo el año.

Plantas flotantes

Las plantas flotantes, como su nombre indica, simplemente se dejan flotar en la superficie del agua.

Al igual que los nenúfares, son ávidas absorbedoras de nutrientes, lo cual ayuda a mantener la calidad del agua. Se reproducen con gran rapidez, llegando a cubrir toda la superficie del estanque si no las controlamos, cosa que deberemos hacer si no queremos que las plantas acuáticas que tienen debajo mueran por falta de luz.

Entre ellas se encuentran la pistia stratiotes, la azolla, la phyllantus fluitans, la salvinia, el limnobium, o la eichhornia crassipes, que produce unas bellas flores blancas o azules según la variedad.

Ninguna planta flotante es apta para climas de inviernos muy fríos, ni resiste las heladas.

Plantas emergentes, palustres o de ribera

Las plantas palustres son aquellas que crecen en el borde del agua, con sus raíces sumergidas.

Tienen requerimientos similares a los nenúfares en cuanto a sustrato, así que la misma mezcla será igualmente válida, sin embargo solo deben sumergirse las raíces, ya que de lo contrario ahogaremos a la planta.

Suelen extenderse con rapidez, y por lo tanto es buena idea delimitarlas plantándolas en macetas para evitar que se propaguen sin control. También hay que evitar tirar restos de cualquier planta al medio ambiente, sobretodo a cursos de agua, ya que pueden competir con las autóctonas y convertirse en plantas invasoras.

Entre las que podemos ver en los viveros se encuentran el papiro (cyperus papirus) u otros cyperus (como el c. alternifolius o el c. helferi), también algunos lirios (como el iris luisiana o el iris pseudacorus), u otras de hojas más anchas como la cala (zantedeschia aethipica).

En general las plantas palustres resisten bien las heladas leves, y algunas, como el acorus, resisten incluso las fuertes.

Hay algunas plantas acuáticas, como la echinodorus, que pueden vivir también en la zona palustre y, si se las permite crecer hasta emerger del agua, producirán unas pequeñas flores blancas de las que brotarán nuevas plantas.

Estas plantas acuáticas emergentes, en cambio, suelen requerir una mayor dosis de calor.

Por fin, con todas las zonas del estanque cubiertas por su particular vida vegetal, podremos disfrutar de un bello ambiente, colorido, natural y vivo, en nuestro jardín.