Los planetas que conforman nuestro Sistema Solar son, actualmente, 8. Los cuatro planetas interiores son Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Los planetas interiores son rocosos y de mucho menor tamaño que los planetas exteriores, que se caracterizan por su estado gaseoso.

Aunque tradicionalmente, desde el descubrimiento de Plutón en 1930, se consideraba que en el Sistema Solar había 9 planetas, la reunión que tuvo lugar en Praga el 24 de agosto de 2006, excluyó a Plutón, creando la nueva categoría de planeta enano en el que se incluyen, además del propio Plutón, otros cuerpos celestes como Ceres, Haumea, Eris y Makemake.

Mercurio

Mercurio forma parte de los planetas interiores. Carece de satélites, es el más pequeño, con un diámetro de 4.879 km. en el ecuador, y también es el más cercano al Sol. El periodo de rotación de Mercurio es de 58.7 días, mientras que su periodo de traslación es de 88 días.

La composición de Mercurio es de un 70% de elementos metálicos y un 30% de silicatos, lo que lo convierte, después de La Tierra, en el planeta con mayor densidad.

Mercurio presenta una inclinación orbital de 7 grados. Su órbita, la más excéntrica de los planetas menores, hace posible que los cambios de temperatura sean extremos entre el día y la noche; con una oscilación de 420º a -170º, aproximadamente.

Venus

Venus, el segundo planeta del Sistema Solar por proximidad al Sol, carece de satélites, al igual que Mercurio, aunque a diferencia de éste, su órbita es la que presenta una menor excentricidad, inferior al 1%. Posee un diámetro de 12.103 km. Su órbita dura 584 días, mientras que su periodo de rotación es de 243 días, lo que lo convierte en el planeta con el día más largo del Sistema Solar. Su atmósfera está compuesta en su mayor parte por dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, lo que hace que también sea el más caliente, incluso más que Mercurio, con una temperatura media de unos 464º. La presión atmosférica es 90 veces superior a la de La Tierra.

Otra de las particularidades de Venus es su movimiento dextrógiro, es decir, gira en el sentido de las manecillas del reloj, al contrario que el resto de los planetas. Junto a la Luna y el Sol, es único cuerpo celeste que puede ser visto a la luz del día.

La Tierra

Si hay un planeta que se distingue del resto, este es sin duda La Tierra. Hasta la fecha es el único planeta conocido capaz de albergar vida. También se distingue por la presencia de agua que, en superficie, representa algo más del 70% de la totalidad, así como la por la presencia de placas tectónicas activas. A diferencia de sus vecinos más próximos al Sol, la Tierra sí posee un satélite; la Luna.

El diámetro medio de referencia de la Tierra es de 12.742 km. Hay que tener en cuenta que La Tierra no es completamente esférica. Existe una diferencia a favor de 43 km. en el diámetro ecuatorial respecto al diámetro entre los polos. Su temperatura media es 14º y la composición atmosférica, en más de un 99%, es de oxígeno y nitrógeno. Se estima que La Tierra se formó hace algo más de 4.500 millones de años, apareciendo la vida unos 1.000 millones de años después.

Marte

Marte, conocido también como el planeta rojo, debido al óxido de hierro que se encuentra en su superficie, es el cuarto planeta del Sistema Solar. Posee dos pequeños satélites; Fobos y Deimos. Su forma, al igual que La Tierra, es ligeramente elipsoidal, y posee un diámetro ecuatorial de 6.794 km. que, comparado con nuestro planeta, supone un 53%, mientras que en superficie es del 28% y, en cuanto a la masa, apenas llega al 11%. Otra característica que Marte parece compartir con la Tierra es la presencia de agua, en este caso en su interior.

El día solar marciano también es similar al terrestre, con 24 horas y 41 minutos, en cambio el año dura 687 días terrestres. En la composición del suelo marciano predominan los ferrosilicatos.

Marte posee una atmósfera muy tenue, apenas una centésima parte de la nuestra, con una composición donde destaca el dióxido de carbono, con más del 95%. En menor medida nitrógeno y argón, junto a otros elementos en una proporción ínfima.

La temperatura media en superficie es de unos -55º, aunque su inclinación superior a los 25º y su órbita muy excéntrica hace que presente variaciones estacionales muy acusadas, pudiéndose superar los 20 grados en verano, aunque de noche puede descender más allá de los -80 grados.

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