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Cuando los hermanos Lumiere inventaron el cinematógrafo hace muchos años, se vio en él un vehiculo para contar historias, sueños, inquietudes que a los demás les sirviera de entretenimiento. Según fue pasando el tiempo, esos propósitos fueron cambiando y buena parte de las películas se convirtieron en un mero vehiculo para ganar dinero o una manifestación de una pesadilla del director en noche de tormenta - disfrazado de cine de autor.
Buena muestra de ello, aun siendo una ceremonia más comercial que otra cosa, son los premios de la academia de Hollywood, que permite encontrar en el año 1953, cinco modelos que hoy en día son consideradas de las mejores películas de la historia del cine -Julio Cesar y De aquí a la eternidad como modelos, y alguno de los últimos años, donde resulta difícil encontrar cinco modelos que pudieran optar al galardón, como el que gano Braveheart que, sin ser mala película, no alcanza al de otras que han sido acreedoras del premio.
Toy Story : el comienzo de un sueño
Como un oasis, en 1995 apareció Pixar en el horizonte con Toy Story (la compañía ya se había fundado nueve años antes). Con ella, apareció una nueva forma de hacer cine a través de un género tan infravalorado como el de animación. Se trataba de una historia que quien más quien menos ha tenido en mente alguna vez: los juguetes cobran vida.
Desde una perspectiva original y de desbordante imaginación, el vaquero Woody y el astronauta Buzz guiaban a sus compañeros en una aventura maravillosa en la habitación de juegos del niño protagonista de la historia. Como buen éxito, pese al propósito de Lasseter -cabeza visible de la compañía- de hacer cada nueva producción como si fuera la primera- este tuvo su secuela, igualmente genial y que, pese a tener los mismos personajes, la riqueza del guión no hacia perder un ápice de originalidad a la obra. Algo parecido ha ocurrido con el estreno de la tercera así como el próximo estreno de la segunda parte de Monstruos S.A, gran éxito igualmente.
Toy Story 3: los juguetes "crecen"
Partiendo del año de estreno de la primera parte de Toy Story, el guionista traslada a los personajes el mismo lapso de tiempo y lo que era antes un niño ahora es un joven preuniversitario que, lógicamente, ha ido dejando de lado los juguetes de la infancia. Estos, ante este 'abandono', tratan de rebelarse y ganar nuevos méritos hacia su amigo de juegos. Divagan, temen y debaten acerca de su futuro.
Los juguetes buscan quien les quiera, quien juegue y se divierta con ellos. En el discurrir de la historia, aparecen nuevos niños que jugar con los protagonistas, nuevos juguetes que se encuentran con ellos y nuevos escenarios. Juguetes que el guionista ha sido tan inteligente de presentarlos de tal manera que no haya nadie en ningún lugar del mundo que no se identifique con ellos.
Situaciones en guardería, en juegos fruto de la imaginación de otros niños, que a cualquiera le resultarán creíbles o tremendamente familiares. Por un momento, el espectador se olvida que está ante cine de animación. Ve la película pensando que en cualquier momento se va a encontrar con algún personaje o con algo que le recuerde a ellos.
Un nuevo concepto del cine de animación
Pixar ha logrado que detrás de cada estreno se levante un halo de expectación equivalente al de las grandes estrellas. Su filmografía toca temas tan variopintos como el ya comentado de los juguetes, el de los coches de carreras de Cars, los monstruos de las pesadillas de los niños de Monsters S.A - tema muy en boga por el estreno de Origen, la familia de superhéroes de Los increíbles o la rata gourmet de Ratatouille.
Tal fue la relevancia que Pixar tomó dentro del mundo del cine que, habiendo nacido como competencia a Disney – pionera del genero que nos ocupa -, esta se vio obligada a asociarse con ella, haciendo bueno el refrán de ‘si no puedes con ellos…"
Wall-e y Up : Un homenaje al cine
Se han quedado en el tintero dos obras maestras como Wall-e o Up, que además sirven de homenaje a la historia del cine. La primera de ellas tiene un prólogo de media hora en la que un robot - emulo del protagonista de Cortocircuito - John Badham, ha quedado como único habitante en la Tierra, insectos aparte, y se dedica a la recolección de basura. La expresividad del mismo es comparable a la de los grandes del cine mudo y el autor no lo esconde. Muestra y es patente que aquello que ves es un homenaje y no una copia.
Up comienza con un precioso flashback que pone en antecedentes del protagonista. Ya adulto, sus rasgos recuerdan al gran Spencer Tracy en una película del estilo a las del Frank Capra de los años cuarenta (aunque no hicieran ninguna juntos).
Temas novedosos en cada nueva película y en las que el único punto en común es el tratar de agradar y obtener la sonrisa del espectador. Cine con mayúsculas al que tan solo se le puede poner el inconveniente de que realicen tan solo una película al año.
Pixar y el futuro
Gente destacada del entorno Pixar además van encontrando su hueco fuera del cine de animación. Incluso parece ser que uno de los proyectos en ciernes de la compañía es el de una película fuera del genero que tan bien dominan. Seguro que es un éxito
Finalmente, comentar que hasta ahora, cada nueva película iba precedida de un corto de tanta calida como la misma. Tanta, que se ha llegado a editar un exitoso DVD con una recopilación de los mismos. Se ha creado un mundo en torno a sus personajes tal, que se va a quedar corto con el que supuso Disney en su tiempo.
