El pirarucú, como se conoce por los autóctonos de la zona, o arapaima, es el pez de agua dulce más grande del mundo. Si bien es cierto que el esturión posee un mayor tamaño, hay que considerar que este, aunque puede encontrársele en aguas dulces, esta circunstancia solo se da cuando se adentran en los cauces fluviales para desovar. El resto de su vida transcurre en aguas salobres. Así que, hablando con propiedad, podríamos decir que el pirarucú es el pez más grande que vive exclusivamente en agua dulce.

Arapaima: hábitat

El pirarucú (arapaima gigas) se halla distribuido en toda el área de inundación de la cuenca del río Amazonas y ríos adyacentes, siendo los países Brasil, Perú y Colombia donde más ejemplares pueden ser encontrarse. Ello se debe, en parte, al convenio internacional para el tráfico de fauna silvestre en el que se halla el pirarucú. También existe una veda en el periodo reproductivo de esta especia que han firmado los tres países anteriormente mencionados.

El ecosistema habitual del pirarucú son las aguas lenticas –aguas quietas, como lagos, lagunas o pantanos–, así como ríos de escasa corriente. Se trata de aguas con poco oxígeno, sobre todo en ciertas épocas del año, un problema que el pirarucú ha resuelto saliendo del agua a “boquear” para obtener el oxígeno necesario. Esto suele hacerlo aproximadamente cada 15 minutos, aunque si las circunstancias lo requieren puede permanecer bajo el agua cerca de una hora. Ello es posible gracias a sus dos sistemas de respiración, las branquias y una vejiga natatoria que hace las veces de pulmón.

Características del pirarucú

El pirarucú puede llegar a superar los 3 metros y un peso superior a los 150 kg. aunque en la actualidad muy raramente se encuentran ejemplares de estas dimensiones. Pertenece a la familia de los osteoglósidos, siendo el único de su especie. Se trata de un pez con una larga historia, ya que se han hallado restos de arapaima en el periodo mioceno, en una zona de Colombia. Su cabeza es relativamente pequeña, presentando una mandíbula afilada que le asemeja a un lucio. Posee una piel de color pardo, aunque son características sus irisaciones y matices rojizos que se observan en la región caudal. Su alimentación consiste en invertebrados acuáticos, aves, si están a su alcance y otros peces.

El pirarucú es muy apreciado por su carne. Los nativos de la zona suelen pescarlos con arpones o flechas. Se preparan en largos filetes que muchas veces se dejan secar, por lo que su conservación se prolonga durante bastante tiempo.

Conservación del pirarucú

El pirarucú apenas tiene depredadores naturales, a excepción del hombre y, ocasionalmente, el caimán. Debido a que su carne es muy apreciada y a que alcanza un precio considerable en los mercados, se tomaron las medidas anteriormente mencionadas. Con la proliferación de su pesca la población disminuyó drásticamente, así que paralelamente se han tomado otras medidas como la práctica de la acuicultura. Pionero de este sistema es Brasil, en las regiones de Pará y Acre. Con el permiso de las autoridades brasileñas los acuicultores capturaron especies para reproducirse que han limitado notablemente la pesca intensiva de este magnífico ejemplar y único en su especie.

Últimamente también se ha extendido la moda de tener al pirarucú como pez de acuario, aunque como es obvio requerirá unas condiciones especiales debido a su tamaño. No obstante, es cierto que en esas condiciones raramente superará los 60 cm. de longitud.

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