David Keppesh, el personaje principal de El pecho, sufre una “catástrofe endocrinopática”, según sus propias palabras, y desea con verdadera locura que todo sea un mal sueño.

Keppesh aparece en otras dos novelas de Roth: El profesor del deseo y El animal moribundo. Podemos pensar que El pecho es la novela de en medio en esta trilogía y que todo es un sueño porque en la última obra de la serie no se menciona cómo Keppesh ha vuelto a adquirir cuerpo de hombre. También podría interpretarse el contenido de El animal moribundo como un sueño de Keppesh aún convertido en pecho. Lo que está claro es que tanto Philip Roth como Woody Allen parecen tener el mismo tipo de pesadillas. Keppesh es, sin duda, la enorme teta que persigue al genial actor y director de cine en "Todo lo que quiso saber sobre el sexo pero temía preguntar". A ver quien sería capaz de crear una metáfora psicoanalítica similar.

Algunas de las novelas de Roth también han sido llevadas al cine. Las más recientes son: La mancha humana (2003) y Elegy (2008). Esta última se basa precisamente en la ya citada varias veces en este artículo: El animal moribundo. Está anunciado también que el director de cine Phillip Noyce presente al gran público en 2012 una película basada en American Pastoral.

Antecedentes literarios de "El pecho"

Antes de hablar mínimamente de la trama, que por poco que sea desvelará mucho, avisaremos de que se trata de una de esas innumerables novelas que rompen con el principio de realidad, aunque ésta en el más puro sentido freudiano. Son muchas las obras literarias en las que ocurren transmutaciones. Como una especie de reconocimiento por parte del autor, en “El pecho se cita varias veces a La metamorfosisde Kafka, a La nariz de Gógol y a Los viajes de Gulliver de Swift. Pero como antecedentes de Kepesh se podrían mencionar muchos personajes más, dramáticos o cómicos. Algunos de ellos, Drácula, Frankestein o Mister Hide, forman parte del más asentado imaginario literario de lo fantástico.

Novela de humor: el hombre que se convirtió en una zona erógena

Philip Roth nos presenta a un profesor de literatura (“le pagan por enseñar esas cosas absurdas de la literatura”) que tras unas ligeras molestias en la entrepierna se convierte en un pecho; una ubre humana de 70 kilos. ¿Absurdo? Es posible, pero quizás menos que su evidente precedente literario, Gregor Samsa. Resultaría muy difícil no mencionarle al hablar de esta novela. El personaje de Kafka en las páginas de La metamorfosis se convierte en algo parecido a un escarabajo. Probablemente Samsa daría todas sus extremidades derechas por haberse convertido en pecho en lugar de insecto. Al fin y al cabo una zona erógena es una fuente de placer. Leyendo este libro se comprueba que en la imaginación de Philp Roth también puede serlo de dolor.

David Kepesh en las delirantes páginas del libro en el que vive está ciego, no tiene manos ni pies y debe su supervivencia al cuidado que otros le prodigan. Sin embargo, aunque en lugar de neuronas tenga glándulas, el cerebro de este catedrático funciona a pleno rendimiento como demuestran las inteligentes conversaciones que sostiene con su psicoanalista y sus geniales reflexiones sobre literatura en un último capítulo excelente. “¿Me ha causado esto la literatura?”, se pregunta.

¿Una obra menor de Philip Roth?

La primera edición del pecho data de 1972. Recordemos que corrían tiempos en los que la psicodelia se había convertido en un movimiento cultural importante; el surrealismo, más que asumido, se expandía por todas las artes; y en cuanto a la literatura, las obras más representativas del realismo mágico ya se habían publicado. Sólo podemos considerar esta novela como un divertimento para el autor y un libro divertido para los lectores. Quizás si se hubiera escrito cien años antes, el autor hubiera merecido que le citara en sus escritos hasta el propio Sigmund Freud, pero en los años setenta del siglo XX, pocos críticos pondrían el grito en el cielo ante esta novela.

Con la excepción del inmejorable último capítulo.