Los nombres de Peter Pank, el personaje y la obra, y Max, el autor, hablan de irreverencia por los cuatro costados. Esta parodia de Peter Pan, más de la versión de Walt Disney que del libro original de J. M. Barrie, es una de las obras de referencia del cómic underground español de los años 80. Ahora vuelve en una edición integral de lujo que recopila las tres historias del personaje y diverso material extra que hará las delicias de los nostálgicos y seguro sorprenderá a quien se acerque a este Peter Pank por primera vez.

La edición definitiva del ‘Peter Pank’ nacido en ‘El Víbora’

Nacido en la revista El Víbora, Peter Pank se publicó como álbum en 1984. Su secuela, El licantropunk, llegó en 1987. Y la tercera y última entrega del personaje, Pankdinista!, vio la luz en 1990. Ediciones La Cúpula ha restaurado y reunido las tres historias en un volumen integral de lujo, al precio de 27 euros, con una galería de ilustraciones realizadas por Max y tiras de este singular personaje aparecidos en otros lugares. Es, sin duda, la edición definitiva de estas historias, que debutaron hace 27 años.

Tribus urbanas y parodia de ‘Peter Pan’

Peter Pank, la primera historia, es una parodia directa del Peter Pan de Walt Disney. Ana cuenta a sus hermanos historias de Peter Pank, como Wendy hacía lo propio sobre Peter Pan en la clásica aventura, cuando éste aparece en la habitación de la joven buscando a su sombra. Todos acaban viajando a Puniklandia, remedo del País de Nunca Jamás, donde se enfrentarán al capitán Tupé, un capitán Garfio muy distinto al que conocemos, con la ayuda de Kampanilla.

La clave de esta parodia está en la identificación de los grupos de la historia con bandas urbanas de la España de la época. Los niños perdidos son punkies, los piratas son rockers, los indios son hippies y las sirenas son ninfómanas. De esta forma, Max se olvida de toda corrección política para dar rienda suelta a todo tipo de bromas salvajes sobre violencia, drogas y, sobre todo, sexo, que no dejan buen parado a ningún personaje de este pintoresco cuadro.

‘El licantropunk’ y ‘Pankdinista!’

El final abierto de la primera historia desemboca en el comienzo de El licantropunk, que se convierte en un homenaje al cine de terror más clásico, en especial a Dracula y los hombres lobo que se intuyen en el título. Max mantiene la presencia de escenas de sexo, aunque no son tan explícitas como en la primera entrega y se limitan a desnudos femeninos, y continúa introduciendo a diferentes tribus urbanas para desarrollar sus historias. Los skins se convertirán en inesperados aliados de Peter Pank.

Pankdinista!, cierre de esta subversiva y singular trilogía que basa su título en la revolución sandinista nicaragüense de 1979, recupera y amplifica el toque de crítica social de la primera entrega. El capitalismo ha llegado a Punkilandia y Peter Pank lidera a las tribus que deciden rebelarse contra el sistema. A pesar de que, como las anteriores entregas, cuenta con un final abierto, Max no ha retomado ni piensa retomar las aventuras de este personaje, emblema del cómic underground de la época.

Por la ruptura que representa, la historia más atractiva es la del primer volumen, pero en el apartado gráfico destaca mucho más la segunda, bastante más cuidada y elaborada después del éxito de Peter Pank. La tercera tiene un dibujo menos detallista, pero gana en su capacidad de ser metáfora de la sociedad. En los tres álbumes hay constantes referencias a obras del cómic y la cultura popular, como Conan, Tintín, Astérix o Hazañas bélicas. Esas referencias son parte indudable del encanto rebelde de Peter Pank.

Max, Premio Nacional de Cómic en 2007

Max es el pseudónimo de Francesc Capdevilla. Nació en Barcelona en 1956, e irrumpe en el mundo del cómic con 23 años, colaborando en El Víbora desde sus inicios. Es ahí donde nace el personaje de Peter Pank. El autor fue reconocido con el Premio Nacional de Cómic en 2007, primer año en el que se concedió. El Saló del Cómic de Barcelona le distinguió con su Gran Premio en el año 2000, y el mismo certamen galardonó El licantropunk como mejor obra en 1988.

Un primer vistazo puede limitar Peter Pank a una simple parodia rebelde, incluso como tal es un divertimento único y personal. Pero, en realidad, es mucho más que eso. Es una obra de su tiempo, cargada de un simbolismo que ha resistido el paso de los años y que encaja perfectamente con la cultura minoritaria y subversiva de los años 80. A lo largo de las tres entregas, Max hace evolucionar a un personaje que tenía el riesgo de quedarse en una caricatura, y le convierte, a su manera, en todo un icono del cómic español.