El trastorno esquizoide de la personalidad representa una tipología de individuo con una manifiesta carencia de emociones que conlleva una actitud poco o nada sociable. La prevalencia de este trastorno se estima que está situado entre el 0,5% y el 4,5% de la población.

Características de la personalidad esquizoide

Probablemente, las dos características más representativas del trastorno esquizoide de la personalidad consisten en la falta de relaciones interpersonales, unido al nulo deseo de tenerlas. En consecuencia, estos individuos suelen ser descritos como retraídos y aislados.

Los esquizoides, como es de esperar, se mueven en un ámbito afectivo restringido y carecen de reacciones emocionales fuertes, sean del tipo que sean. A pesar de que pueden llevar una vida productiva, suelen organizarla de tal modo que evitan en lo posible el contacto interpersonal. Sus intereses, tanto en el ambiente laboral como fuera, son solitarios. Los individuos con un trastorno esquizoide de la personalidad se perciben a sí mismos más como observadores que como participantes del mundo que les rodea.

El sujeto con personalidad esquizoide se caracteriza por tener cierto sentimiento de inferioridad o mediocridad en la vida. A pesar de ello suele ser autosuficiente aunque muy poco competitivo. Carece de asertividad y empatía, ya que es prácticamente inmune a las relaciones. Sus intereses es frecuente que se encaminen hacia lo espiritual, lo mágico o esotérico.

Rasgos del trastorno esquizoide de la personalidad

Partiendo de una pauta generalizada de indiferencia hacia las relaciones interpersonales de todo tipo, unida a un contexto vital carente de experiencias emocionales que suele iniciarse a principios de la edad adulta, se pueden establecer los rasgos para determinar la existencia o no del trastorno esquizoide. Con cuatro de los siguientes rasgos se podría concluir la presencia del trastorno:

  • No quiere ni disfruta de las relaciones estrechas, incluidas las familiares.
  • Casi siempre elige actividades solitarias.
  • Pocas veces –o nunca– parece experimentar emociones como la ira o la alegría.
  • Suele manifestar poco o ningún deseo de tener experiencias sexuales con otra persona.
  • Es indiferente al elogio y la crítica de los demás.
  • Raramente tiene amigos íntimos o confidentes que no sean parientes de primer grado.
  • Presenta afectos restringidos y pocas veces responde a gestos o a expresiones faciales como la sonrisa o la inclinación de cabeza.

Diagnóstico del trastorno esquizoide de la personalidad

En ocasiones se confunde el trastorno esquizoide de la personalidad con el trastorno por evitación. En ambos casos los afectados son retraídos y carecen de relaciones interpersonales. Aunque la diferencia entre ambos es muy evidente. Mientras el esquizoide huye y rechaza la interacción social porque no la desea, en el trastorno por evitación, el sujeto anhela las relaciones, pero bien por temores de diversa índole y por una aguda intolerancia a la crítica –nula en los esquizoides– la evitan en contra de sus deseos. También se dan similitudes con el Síndrome de Asperger. En este caso, sin embargo, las limitaciones para la interacción social obedecen a factores como la torpeza física, un escaso desarrollo cognitivo o problemas lingüísticos.

Tratamiento del trastorno esquizoide de la personalidad

Ciertamente, el trastorno esquizoide de la personalidad es una enfermedad crónica cuyo pronóstico no invita en absoluto al optimismo. El aislamiento característico del individuo que la padece impide que busque ayuda, pero aún cuando ello se produzca, lo cierto es que se desconoce cuáles son los tratamientos que podrían ser efectivos.

Los medicamentos no están indicados para este tipo de trastorno, a no ser que vayan acompañados de una sintomatología que así lo aconseje, como puede ser una depresión mayor. Si no es así pueden resultar, incluso, contraproducentes.

Una posibilidad a tener en cuenta son los grupos de ayuda. El hecho de poder compartir en igualdad de condiciones y de un modo no invasivo, facilita la integración, la superación de los temores y los sentimientos de aislamiento, desarrollando nuevas habilidades sociales más allá del miedo y el rechazo que siempre acompaña la personalidad esquizoide.

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