Martha Dobbie y Karen Wright trabajan juntas, llevan adelante un colegio con gran disciplina y profundo amor por su profesión, así como respeto por las niñas que atienden, hasta que se les cruza en el camino una caprichosa criatura, Mary Tilford, quien con tal de desembarazarse de un justo castigo será capaz de desatar su lengua e inventar que las tan respetables señoritas son lesbianas. La "mala" palabra no se pronuncia nunca, pero en 1934, cuando Lillian Hellman escribió la obra, ya era un doloroso estigma con el que el amor desinteresado de dos grandes amigas podía convertirse en una tragedia.

El poder de una mentira que carcome la existencia de una comunidad

Martha y Karen se defienden en todo lo que pueden, y pueden mucho porque son las primeras sorprendidas; se encuentran a solas, se comunican como siempre, pero el rumor corre como la pólvora, el prejuicio y el terror se instalan en la comunidad.

"Cómo dejar en manos de esa clase de mujeres la educación de nuestras hijas". El prometido de Karen toma distancias, la abandona. El temor al "qué dirán" se impone por todas partes. El colegio se desmorona, se marchan las alumnas, llega la ruina moral y económica sobre las otrora prósperas profesoras; toda la comunidad se espanta y las desprecia, y ellas empiezan a flaquear, a sospechar de sí mismas.

Y es Martha, la noble, trabajadora, excelente persona en todos los aspectos, Martha Dobbie, quien llega a dudar de su sexualidad, es la más expuesta de las dos porque no tiene novio y se sugiere virgen y piensa que tal vez podría caer en el horror de amar por completo a su adorada amiga y compañera. Y no puede aceptar semejante "amenaza" y se suicida.

El amor de Lillian Hellman por otra mujer, su gran amiga

En su libro de memorias, Pentimento, Lillian Hellman (1905-1984) dedica un capítulo a una íntima amiga por cuya amistad corrió serio peligro en una trama de espionaje durante el dominio nazi de Europa. Este episodio se llevó al cine en 1977, con Jane Fonda y Vanesa Redgrave, Julia, y el director, Fred Zinnemann, preguntó a la escritora si se había producido un contacto carnal con su amiga de infancia y juventud. Lillian Hellman se quedó un buen rato pensativa y contestó que no recordaba ningún detalle al respecto, pero "en cualquier caso nada de lo ocurrido puede modificar la gran amistad que nos unió por encima de todas las cosas".

Defensora de justas causas sociales, autora teatral de mucho éxito y luchadora contra todo prejuicio, Lillian Hellman fue una "compañera sentimental completamente libre" de su maestro y mentor Dashiell Hammett (1894-1961); ella tenía 26 años y él 37, pero llevaba mucha experiencia literaria, la guiaba, aconsejaba y amaba a su manera de lobo solitario, ajeno al mundanal ruido teatral en que ella se movía. Compartían los susurros de sus profundas emociones y su mutua ambición de creadores literarios dispuestos a ir mucho más allá de lo posible.

Del vigoroso talento del pensamiento y la creatividad de Hellman surgió The Children´s Hour, tal el título original que en dos versiones cinematográficas y en los estrenos teatrales del mundo se quedó en La calumnia.

Sin embargo, The Childrens Hour, La hora de los niños, va mucho más allá, alcanza incluso a las sociedades más liberadas de prejuicios ancestrales de hoy en día, porque al margen del estigma sexual de determinados sectores sociales, se plantea un tema de mayor actualidad: el poder devastador de una calumnia realizada por un medio de comunicación de gran influencia. Allá y entonces tan solo una niña pudo desatar la tormenta, y hoy el más inocuo periodista puede tirar de un bulo feroz. Sucede casi todas las semanas, por no decir todos los días. No importa que sea demandado y con el tiempo se sepa la verdad (cosa que ocurre en la obra), pues cuando eso sucede ya es demasiado tarde y la destrucción ha sido absoluta.

Fiorella Faltoyano y Cristina Higueras estrenaron La calumnia en 2004 y estuvieron varios años representándola por España.

Martha y Karen, Karen y Martha: el horror de una mentira les arrincona, destruye y desnuda: una de ellas teme que sea verdad algo que nunca se le había ocurrido, pero podría suceder; se siente tan indefensa que no tiene dónde pedir socorro. Dos mujeres ante el pánico de la libertad provocado por una caprichosa y ridícula calumnia.