Susanne es una mujer con experiencia en tiempos ya lejanos, educa en los placeres sexuales a su joven prima Fanchon con un objetivo clave: enseñarle a desobedecer las rígidas normas sociales de la época según las cuales una mujer burguesa sólo puede ser casada (en matrimonio de conveniencia), ingresar en un convento o ser cortesana,esto es, prostituta de altos vuelos.

El recorrido ideado por el autor Paco Bezerra (Grooming) es encomiable, no sólo por los textos clásicos que ha adaptado al teatro, sino por el propio lenguaje teatral que domina a la perfección; desarrolla con gran sutileza un planteamiento abiertamente sexual desde la perspectiva femenina, y lo hace con exquisita elegancia, sin vulgaridad alguna felizmente "ayudado" por dos actrices formidables que dan forma poética a un emocionante encuentro con la libertad sexual.

Cristina Marcos y María Adánez están espléndidas en un auténtico recital en el que la palabra es en sí misma cautivante acción. Adánez se reserva un cuadro especialmente interesante en el que, cubierta con un ligero camisón, describe los placeres descubiertos con el amante escogido, y lo hace dentro de una bañera con agua, por la que pasea su encanto dueña de una sensualidad fascinante.

Los hombres son los personajes anhelados y sobre los que gira toda la función, desde el mero acto "de verles orinar", hasta las distintas actitudes frente a cada mujer, los tamaños de sus miembros, la cadencia de sus movimientos, y las variadas posibilidades de encontrar placer femenino sin culpa ni castigo.

  • Dani y Paco, Historia de 2, de Eduardo Galán, 2011, con puesta en escena de Jesús Bonilla y Gabriel Olivares. Hasta el 12 de agosto en el Teatro Amaya.
El profesor cita en tutoría a la madre de Dani. Se suceden breves escenas en las que ambos expresan diversas emociones y se van contando episodios de su vida. Breves escenas muy bien logradas en las que el espectador se identifica con el profesor a punto de jubilarse, solitario y final, triste, pero capaz de dejarse cautivar por la vitalidad de una mujer que aprenderá a leer entre grandes novelas y también a comprenderse más a sí misma.

Ana Ruiz y Jesús Bonilla son los únicos intérpretes, por demás brillantes en su composición, y los personajes ausentes son la clave de la comedia: el adolescente del que iremos sabiendo poco a poco, entre luces y sombras hasta que al final se desenmascare y palpite su necesidad de amor, muy parecida a la de los protagonistas.

Y además está Paco, el padre del muchacho, el hombre que va y viene, que está y no está, que posee a su hermosa mujer y la abandona, que por error está a punto de ser denunciado por malos tratos, lo que genera una nueva vuelta de tuerca de una Historia de 2 que divierte y emociona y acaba en un final redondo de emotiva comedia.

Ana Marzoa, Lidia Navarro y Ruth Gabriel, tres mujeres que se detestan más que se quieren, y para conocer sus verdaderos sentimientos, los que nacen de la mayor libertad posible, necesitan transitar por un conflictivo día de bochornoso verano y consolidar posiciones ante el gran personaje sobre el que está estructurada la función: Gabriel Ruiz-Prado, el gentilhombre que seduce, abandona, corroe y sorprende con nuevas armas de seducción...

Las tres mujeres se verán envueltas en una imperiosa necesidad de supervivencia, de asegurar su futuro lo más posible. Y todo en torno a don Gabriel que está en coma a causa de un derrame cerebral. Esposa, hija e hijastra en una intriga envolvente, "colgadas" de un moribundo cuya personalidad se va deslizando por su memoria y creciendo como personaje hasta un final con brindis incluido, felizmente servido y cerrado por la gran Ana Marzoa.

Personajes que no entran en escena pero que el público percibe, a tal punto que cree ver y escuchar, ya que sin ellos no habría historia, no habría emoción, no habría teatro...