María Sanchez ha publicado "¿Pero qué me estás contando?". Su gran sonrisa satisfecha irradia simpatía en la distancia. Se adivina en su voz el desparpajo que se lee en sus letras. Preguntamos, ella responde y así vamos descubriendo quién es esta escritora novel.

Suite101: María, esta obra tuya es muy particular. Cuéntame cómo nació la idea para escribirla. De dónde sale el proyecto.

María Sanchez: Originalmente la idea nace de escribir algo que me apeteciera de verdad, algo con lo que disfrutar verdaderamente durante el proceso de escritura, y para ello, reunir las variopintas experiencias con el sexo contrario que me había ido encontrando a lo largo de mi vida, tanto en primera persona como en la de mis amigas y conocidas, se me antojó perfecto, ya que escribir sobre historias reales y cotidianas contadas en un optimista tono humorístico e irónico que no sólo divirtiesen al lector, sino que le demostrara también que incluso los desengaños amorosos pueden llegar a ser un motivo de risa, vistos con el prisma adecuado, me parecía una meta alcanzable.

S: Cómo fue el proceso de escritura. Qué fue lo más difícil, qué lo más fácil. ¿Disfrutaste haciéndolo?

M: Sorprendentemente fue bastante sencillo, aunque reconozco que también algo obsesivo. Se puede decir que no paré hasta que puse el punto final en el manuscrito... Recuerdo que empleaba en escribir cada segundo libre que tenía, no me relacionaba, comía o dormía apenas lo necesario… Mientras lo escribía, casi no podía pensar en otra cosa. Sin embargo, cada línea me satisfacía y apenas tenía que hacer correcciones. Era como una explosión de creatividad y me sentía liberada con cada historia que iba volcando en el papel…

Lo pasé francamente bien durante el proceso de escritura, la verdad, y lo recuerdo con muchísimo cariño e incluso cierta nostalgia.

S: ¿Cuánto tiempo te llevó hacerlo?

M: Fue un proceso que se desarrolló en dos partes: la primera, cuando empecé el borrador hace unos años… No tardé demasiado en escribir el grueso de la historia. No lo recuerdo exactamente, pero creo que fueron apenas dos o tres meses. Claro que como te decía antes, pasaba muchas horas cada día escribiendo, y no es un libro con muchas páginas. Menos de doscientas. Así que no fue un proceso laborioso, no.

Luego, el manuscrito estuvo un tiempo “dormido” en un cajón, hasta que hace algo más de un año, debido a un cambio en mis circunstancias personales, lo desempolvé y le di una “segunda vuelta”, o sea, que le hice algunas pequeñas correcciones, le “lavé la carita”, e incluso añadí una o dos historias más y el epílogo. Y esta segunda parte del proceso me llevaría unas pocas semanas, si no recuerdo mal.

S: ¿Qué hacías en tu vida mientras escribías? ¿Te iba cambiando algo esencial verla tomar forma?

M: Bueno, escribir estos relatos fue parte del proceso de madurez acelerada en el que estaba inmersa por aquella época. Ya sabes: la cercanía de los cuarenta y su consabida crisis existencial. Y, de hecho, creo que escribirlos fue precisamente parte de su culminación. Así que creo que fue más bien al revés: ver la vida de otra manera, hizo que fuera capaz de escribir este libro.

S: Cuéntame cómo llegó a editarse, quién apostó por ti.

M: Pues como no me cansaré de repetir, si este libro se llegó a publicar fue gracias a la inestimable ayuda de mi querido amigo Roberto Langella, también colaborador de esta casa. Y de hecho, y por este motivo, es a él a quien se lo he dedicado…

Yo había tocado algunas editoriales españolas cuando por fin terminé el libro, pero claro, sin el aval de un agente o un escritor ya consagrado, es bastante probable que las editoriales a las que lo mandé ni siquiera llegaran a leer el manuscrito porque jamás me contestaron.

Y entonces, conocí a Roberto a través de Suite101 (o sea, que también le debo a esta maravillosa casa haber podido publicarlo) y era la época en la que él acababa de publicar su primera novela, “Valerie, vuelve” con la editorial norteamericana Babel Books, así que, cuando le hablé de mis relatos, él me pidió, tan amable y solidario como siempre, que le mandara el manuscrito, que se lo leería y me daría su opinión, y al cabo de unos pocos días me contactó para preguntarme si podía enseñárselo a Yoselem, la que hoy es nuestra editora, porque le había gustado mucho. Contesté afirmativamente, claro, y lo siguiente que supe fue que Babel Books me contactaba para ofrecerse a publicar mi libro.

S: Repercusiones desde que publicaste

M: Pues muchísimas más de las que esperaba originalmente, si he de serte sincera: me han llamado de varios medios locales para hacerme algunas entrevistas, y a raíz de mi aparición en ellos, me contactó una reputada periodista de Canarias para ofrecerme colaborar en su conocidísimo blog, el blog de Marisol Ayala, en el que participo escribiendo columnas de opinión desde hace algunas semanas.

S: Nuevos proyectos

M: Seguir escribiendo, claro. Lo he hecho toda mi vida así que eso tampoco es una gran novedad, aunque es cierto que es ahora cuando estoy haciéndolo de manera pública y “reconocida”.

Y del resto, seguir con mi vida con total normalidad porque creo que aún me queda un largo camino por andar antes de que pueda plantearme vivir de esto.

Tengo en mente un nuevo libro, claro, pero no me apetece empezar con él todavía porque estoy a gusto con las colaboraciones que hago actualmente (Suite101, la revista de opinión La Tribuna, y el blog que ya te mencioné, de momento…) Supongo que esperaré a que vuelva a “picarme el gusanillo” para empezarlo…

S: Ahora que tu obra es "de dominio público", ¿qué sientes cuando la ves publicada?

Un orgullo inmenso, cómo no, e incluso, si te soy sincera, algo de incredulidad. Todavía me cuesta creer que haya podido llegar hasta aquí.

Soy consciente de lo afortunada que soy, y también del importantísimo papel que han desempeñado personas como Roberto Langella o Yoselem Divincenzo, mi editora, o entidades como Suite101 y mi estupenda editorial, Babel Books Inc. para que mi sueño se haya hecho realidad. La vida es, desde luego, una caja de sorpresas…

No quiero dejar pasar la ocasión, Veronique, de agradecerte que hayas querido tener conmigo estas palabras sobre mi libro, y también a Suite, cómo no, por publicarlas. Es un verdadero placer tratar cada día con profesionales como vosotros, los compañeros de Suite, que me enriquecen tanto como redactora y por tanto, también como persona. Gracias, de verdad.

La dejamos con su libro, esperamos que ese "gusanillo" vuelva a picarle muy pronto para poder leerla más.