La peritonitis puede ser espontánea; circunstancia poco habitual donde el peritoneo se infecta por vía sanguínea. También se conoce como primaria o bacteriana. La mayoría de las peritonitis, no obstante, obedecen a otros factores, de ahí que su denominación de peritonitis secundaria.

Peritonitis bacteriana primaria

La peritonitis bacteriana espontánea se debe a la infección del líquido ascítico sin que medie infección del órgano intraabdominal, lo que la distingue de los procesos habituales donde la infección es secundaria, como por ejemplo a la apendicitis, colecistitis u otras. Los pacientes con cirrosis y ascitis están más expuestos a sufrir esta infección bacteriana.

Al contrario de la peritonitis secundaria, los síntomas de la peritonitis bacteriana son más leves, con un dolor más difuso. En ocasiones pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento y, por lo común, no cursa fiebre. Otras veces la sintomatología digestiva no se presenta, apareciendo solo algunos signos de mal funcionamiento del riñón y el hígado. También es posible que no se presente síntoma alguno.

El diagnóstico del líquido ascítico es el que revelará la presencia de la infección que, en el caso asintomático, puede haberse realizado para diagnosticar otras patologías.

El tratamiento incluye antibióticos como la cefotaxima que, en caso de alergia a las penicilinas, puede ser sustituido por el ciprofloxacino. El objetivo consiste en curar la infección y evitar que se deteriore el riñón, ya que la insuficiencia renal va asociada a la peritonitis bacteriana. Se estima que con el tratamiento adecuado se llegan a curar el 95% de los casos.

Causas de la peritonitis aguda secundaria

Por lo que respecta a la peritonitis secundaria la infección se produce por una perforación en el tubo digestivo. Este orificio puede estar causado por una úlcera estomacal, por apendicitis, por un colon perforado o incluso por heridas de cuchillo o de arma de fuego. Otra posibilidad incluye la filtración a la cavidad abdominal de la bilis o enzimas secretadas por el páncreas. También otros cuerpos extraños pueden causar una peritonitis secundaria. Ello puede ser provocado por la utilización de catéteres para diálisis peritoneal o bien por sondas de alimentación.

Síntomas de la peritonitis aguda secundaria

El síntoma más característico y al que se le debe prestar una mayor atención es el dolor abdominal. La mayoría de veces se inicia de forma repentina y su intensidad aumenta de forma progresiva. Cuando el paciente tiene episodios de tos, el dolor puede llegar a ser muy intenso. En cualquier caso los síntomas variarán en función de cuál sea la causa desencadenante de la peritonitis.

Otros síntomas bastante frecuentes incluyen la pérdida del apetito, acompañada de la consiguiente pérdida de peso. También pueden aparecer náuseas, vómitos, fiebre, taquicardia, bajada de la presión arterial, líquido abdominal, incapacidad para evacuar o poca micción. Otro de los síntomas que puede presentarse es la deshidratación, en este caso acompañada de piel escamada y labios resecos.

Tratamiento de la peritonitis aguda secundaria

Por lo general el tratamiento de la peritonitis está abocada a una intervención quirúrgica, bien sea para eliminar la infección en el intestino, un absceso o el apéndice inflamado. El objetivo de la operación es, por una parte, curar la causa de la peritonitis, bien sea cerrando la úlcera perforado o extirpando en apéndice, y por otra limpiar la cavidad abdominal colocando un drenaje para evacuar la sangre o el pus.

El tratamiento también incluye antibióticos como ciprofloxacino, amoxicilina o ceftriaxona entre otros, líquidos por vía intravenosa, sonda nasogástrica y analgésicos.

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