La obra de teatro Peribáñez y el Comendador de Ocaña de Lope de Vega y Carpio fue publicada en el año 1614, simultáneamente en Madrid, Barcelona y Palencia, siendo cada una de estas publicaciones una edición distinta. Se trata de una divertida comedia de enredo propia del Siglo de Oro. La historia es la siguiente.

Quién es Peribáñez y cómo surge el enredo

Peribáñez y el Comendador de Ocaña nos cuenta la historia de un acomodado labrador de Ocaña, cuyo nombre es Peribáñez, que se casa con Casilda, una mujer de su misma condición, como era normal en la época. Durante las bodas era costumbre organizar una capea y en la de la boda de Peribáñez y Casilda, el señor Comendador de Ocaña, al intentar enlazar a un novillo, se cae del caballo quedando inconsciente. Tras el accidente es trasladado a la casa de Peribáñez y al despertar se encuentra solo con la esposa del labrador, Casilda. Como suele suceder en estos casos, el Comendador se enamora inmediatamente de la joven. A lo largo de la comedia asistiremos a los dramáticos intentos del Comendador por seducir a Casilda y como la recién casada rechaza firmemente primero sus ruegos y luego sus intentos por la fuerza. Peribáñez, por su parte, protegerá a su mujer a toda costa de las garras del Comendador.

La obra se divide en tres actos.

Acto I

El primer acto empieza con los novios, las primas de la novia y el cura. Los recién casados se profesan sus votos y es en este contexto donde aparece el diccionario de amor. Peribáñez le explica a Casilda las virtudes que debe poseer como esposa con cada una de las letras del abecedario. A su vez, Casilda le expone a su marido cómo debe ser siguiendo también la estructura del alfabeto. Tras esto, el Comendador es investido por el toro y lo llevan a la casa de Peribáñez, por ser la más cercana. Al despertar ve a Casilda y el enredo de amor está servido. Al día siguiente está pensando el Comendador con su criado Luxán cómo conseguir a la hermosa Casilda cuando aparece Peribáñez. El labrador viene a pedirle un favor, y es que ha prometido a su mujer que la llevará a Toledo a ver la procesión de la Virgen y necesita una alfombra y un repostero, una representación en tela de las armas y el escudo, para decorar el carro. El Comendador se lo concede, pues ve en esto la oportunidad de agasajar a Casilda. Durante la procesión en Toledo, el Comendador manda a un pintor que haga un retrato de Casilda.

Acto II

Ya en el segundo acto, los personajes han vuelto de Toledo. Sin embargo, Peribáñez ha tenido que volver a irse y, precisamente, en época de labranza. Luxán aprovecha para hacerse pasar por mozo y meterse en la casa, de este modo, su señor Comendador podrá entrar fácilmente a la casa de la mujer de la que se ha enamorado. Sin embargo, las cosas no son fáciles y el Comendador es descubierto y Casilda deja muy claro que no quiere nada con el comendador, que con su labrador es suficientemente feliz. Mientras tanto, en Toledo, Peribáñez ha dado con el pintor, ha visto el cuadro y ha tenido las suficientes luces como para descubrir lo que pretende el Comendador. A su vuelta de Toledo el Comendador lo requiere para solicitarle algo que se verá en el siguiente acto.

Acto III

En el tercer acto, descubrimos que lo que el Comendador le ha pedido a Peribáñez es que se ponga al frente de cien caballeros de labranza y este se lo ha creído y se ha puesto en marcha, dejando a su esposa sola en casa y a la disposición del Comendador. Eso sí, no sin advertir a su esposa que tenga cuidado de quien lo manda a dirigir las tropas. Mientras tanto Luxán e Inés están compinchados para dejarle entrar al Comendador en la casa. Peribáñez, que de todo esto de ser capitán no se fía mucho, vuelve por la noche a Ocaña y por la casa de su vecino Antón entra a la suya, para descubrir que el Comendador intenta cortejar de nuevo a su mujer, aunque con poco éxito. Por ello, desenvaina su espada y lo hiere de muerte, al igual que hiere a Luxán e Inés por traidores. Tras esto marcha Peribáñez a Toledo y se entera de que se da una recompensa por su cabeza, por ello va a ver al Rey y a la Reina con su esposa y le cuenta lo sucedido. El Rey lo perdona por su valentía, incluso le deja seguir siendo capitán.

Fuentes de inspiración de Lope de Vega

Este Rey que se nombra en la obra no es otro que Enrique III el Justiciero. De ello se deduce que esta obra, aunque escrita durante el Barroco, está ambientada a finales del siglo XIV y principios del XV, pues Enrique III reinó de 1390 a 1406.

Se cree que Lope de Vega y Carpio se inspiró en un romance tradicional de la villa de Ocaña, del que solo quedan unos cuantos versos, que narra la historia de una campesina que prefiere amar a un labrador que a un comendador. El dramaturgo vivió en Ocaña durante un tiempo, por lo que no sería raro que hubiese conocido tal romance.