El osado rapero recibió duras críticas cuando siendo más joven cantaba mezclando español e inglés, porque según los expertos, aquello no era “cool”. Fiel a sus ideales en los que trasmitir la realidad de la calle en sus letras es la clave, ahora es reclamado por todos los grandes artistas para que sus canciones conecten con el público. Tal y como él ya predijo en uno de sus alardes musicales, “next step, la Casa Blanca”. “Ya tu sabes”.

Anamnesis y biografía

Armando Christian Uria Ruiz Pérez nació el 14 de enero de 1981 en Miami, Florida (Estados Unidos). Su madre se llama Alysha Acosta. Cubana de nacimiento, aterrizó primeramente en Indiana, para trasladarse a New Jersey poco después y acabar residiendo finalmente en Miami. Allí conoció a su padre, Armando, del cual se separó al poco tiempo de nacer el artista.

Tuvo una infancia muy difícil en la que con una escasa presencia paterna, incluso llegó a ingresar en un centro de acogida, fruto de las dificultades económicas que atravesaba su madre. Tras un gran esfuerzo por salir adelante, lograron consolidar un núcleo familiar fuerte en donde su abuela, fue la clave al contagiar a todos su espíritu luchador, puesto que en su juventud había formado parte de la revolución de “La Sierra Maestra” de Cuba.

De carácter indómito, solía ser advertido por el director de su escuela dado que el contenido de la letra de los raps que ya cantaba por los pasillos, eran considerados como una posible fuente de conflictos.

En un contexto al más puro estilo “Scarface”, llegó a ser expulsado de su hogar por su madre, cuando ésta lo encontró involucrado en el mundo de la droga. Sabiendo rectificar a tiempo, Armando Christian decidió centrarse en el mundo de la música, cogiendo el espíritu del poeta cubano José Martí y empleando un estilo Miami Bass en el que el rap está orientado al sexo.

Su nombre artístico “Pitbull” se lo dio un amigo suyo de origen dominicano, haciendo referencia a su corte agresivo y peleón en el que nunca se rinde.

Tiene una hija y tres hijos de más temprana edad a los que desea educar sin miramientos y sin ocultar nada, dado que para el artista, el saber la realidad del mundo en el que vives es esencial.

Análisis de la conducta no verbal

Lo más curioso de él, es ver la gran diferencia que existe entre su personaje y su forma de ser en la intimidad. Pitbull, el rapero chulesco que le ha dado la fama, adopta posturas desafiantes, saca pecho, ladea su cabeza hacia atrás mostrando su parte más débil, el cuello, como signo de que no le tiene miedo a nada. Sus trajes y sus gafas de gánster de los noventa completan la estampa del poder que cierta parte de la sociedad latina de Estados Unidos tiene en su mente.

Por el contrario, cuando lo observamos en entrevistas personales, tiende a inclinarse hacia el periodista y adoptar posturas muy cercanas. Sus gestos y forma de hablar se tintan de la humildad que reinaba en las calles del barrio en el que creció.

Análisis del rostro

Dicen que los ojos son el reflejo del alma. De ahí viene que unas buenas gafas de sol, además de servir como complemento que refuerza el personaje que se quiere mostrar, aíslan con gran efectividad al individuo de la multitud, evitando así un conflicto psicológico.

Su cuello grueso nos indica su naturaleza fuerte, su gran aguante físico y su persistencia en todo aquello que se proponga. Suele mostrar una medio sonrisa, característico de personas arrogantes, que suele ir unida al levantamiento de una sola de sus cejas, a modo de desafío. Para desbancar todo esto, solo habrá que preguntarle por su infancia, en donde toda la expresión de su rostro y en concreto su mirada, se tornarán hacia abajo.

Su cabeza rasurada, refleja que él es quien decide en la mayoría de los aspectos de su vida, dado que le gusta tener el control de todo.

Posibles rasgos de su personalidad

Con una personalidad fuerte, fruto de su crianza en un barrio conflictivo, ha sido lo suficientemente espabilado como para llegar a lo más alto en el complicado mundo de la música.

Basándonos en su pasado podemos advertir que con el poder del que goza ahora, podría caer en el despilfarro económico en coches de alta gama y todo aquel objeto que simbolice ostentación, además de un consumo irresponsable de sustancias adictivas. Digerir todo el éxito e integrarlo correctamente en su vida personal, será el mayor reto que puede tener actualmente entre manos.