En un principio, la pintora tapatía Rosalba Espinoza presentó su obra en México DF al no encontrar en su ciudad un espacio para tal tema, pero este mes la exposición titulada Pérdida de la Luz esta en Guadalajara, en La Cura del MUSA donde permanecerá hasta el día 27 de febrero, el ingreso es a un costado del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, en calle Escorza 130.

La entrada es libre y la sala permanece abierta de martes a viernes de las 10:00 a las 15:00 horas.

Se expone Pérdida de la Luz en Guadalajara

Se trata de una exposición individual en la que la autora trata el tema de la pedofilia, ya se había expuesto el año pasado en la Ciudad de México, en la Casa de la Cultura de Tlalpan en septiembre y en la Estación del Metro Villa-Basílica, de la línea seis, en noviembre.

La muestra completa la conforman 23 piezas de caballete, tres instalaciones y un vídeo, pero en Guadalajara se están exhibiendo sólo unas nueve imágenes, además de las instalaciones y el vídeo.

Con sus óleos expone el problema de pederastia que existe en nuestra sociedad, en esta ocasión muestra en sus cuadros sólo a las víctimas y no a los victimarios, pero en la obra completa sí los denuncia, ésta se puede ver en su página web junto a otras de sus series, pero no es lo mismo ver las imágenes en pantalla que apreciarlas junto a la instalación que ha montado. En los cuadros llenos de texturas se ven niños y niñas contemplando al espectador desde los lienzos.

Rosalba Espinosa inició su quehacer artístico en 1998

Se ha preparado en talleres de pintura y grabado en México y en Italia. Ha participado en exposiciones colectivas en dichos países y también en Estados Unidos y ha hecho ya siete exposiciones individuales en el estado de Jalisco.

En la ciudad de Guadalajara ha presentado ya varias muestras: Soñar sí cuesta, Cantos del silencio, Las amantes, Registros de ruptura, Epistolario y Las caras de mi cuerpo.

Rosalba Espinosa trabaja con la pintura

Preocupada por el silencio ante este problema y por la mala aplicación de las leyes para castigar a los agresores, trabaja con la pintura para exhibir la situación. Utiliza el óleo y el collage para lograr una serie de imágenes que le sirven como denuncia. Con el realismo que usa en ellas trata de dejar claro el sentir de las víctimas, cosa que no es sencilla.

Y utiliza también en la instalación un espejo roto y un vestido blanco de niña para sensibilizar al espectador, además de un vídeo sin sonido. De esta manera, con fuertes imágenes y técnicas mixtas expresa su sentir ante dicho problema, el de la indiferencia de las autoridades, de la iglesia y de la misma sociedad.

"Pérdida de la luz es un viaje duro y necesario al corazón de la oscuridad y del silencio. Contemplar sus piezas y apropiárselas es un tributo mínimo a lo mucho que debemos a los niños y niñas que, sin dejar de serlo, no lo son más." afirma Rossana Reguillo en el texto de sala.