El reestreno del espectáculo de Inquiquinante danza “Pequeñas muertes”, con Manuel Badás a la dirección, regaló el pasado 7 de Enero a los asturianos una visión propia sobre el tema del orgasmo y todo lo que esto conlleva.

Petit Mort

El término pequeña muerte designa en francés algo tan complicado de poner en pie como es el orgasmo. En la puesta en escena de la obra, constituida por trios, pasos a dos y solos bailados, textos y canciones, Badás ha sabido sacarle jugo al tema sin caer en los pecados propios de un asunto tan complejo. La desnudez aparece en la medida justa, las referencias al orgasmo se suceden de un modo sutil sin caer en clichés ni sencilleces y se acompañan de temas tan variados y complementarios como son la cotidianeidad, México o la injusticia sorda del hombre.

En cuanto al movimiento, los numerosos espectadores que acudieron al encuentro pudieron comprobar la madurez y convencimiento de la creación coreográfica de Badás. Su lenguaje, plenamente propio se acompañaba de la frescura de la joven promesa Elena González y su danza pasional. El espectáculo, plenamente constituido y cerrado en una perfecta construcción, se complementaba de forma total con las apariciones, acciones, canciones, danzas y movimientos de Ana Morán.

Una reformulación del arte escénico

El interés de los jóvenes artistas asturianos por las artes escénicas contemporáneas va en aumento. Así, en “Pequeñas muertes” podemos ver la otra cara que nos ofrece la actriz Ana Morán desnudando su interpretación y su fuerte presencia escénica y regalándonos una cara tierna y natural desprovista de toda teatralidad. El dominio de Manuel Badás sobre su idea y su estilo de movimiento, la potente y tierna acción coreográfica de Elena González y el característico estilo que la actriz aporta a sus acciones y canciones crea en esta pieza una fuerte coordinación en el espectáculo que se cierra a la perfección como si cada parte encajara y se complementara con la anterior.

El texto como herramienta

Exigen una mención especial los textos escritos por el director tras su última gira por México y realizados por los tres intérpretes. Tanto la dirección como la interpretación de sus palabras se realiza de una forma natural. Todos los espectadores que conozcan la obra de Inquiquinante han podido comprobar que el texto escrito y la interpretación caminan hacia una naturalidad bien dirigida que encaja con el contexto general de la pieza.

La simbología dancística Kitsch de Badás

Los símbolos escénicos llenan la obra de significados al servicio del tema y del espectáculo. Ya sea en forma de movimiento, energía, texto o sonido, Badás ha sabido colorear la obra con una simbología propia pero que no se queda coja al presentarse al espectador. Como no podía ser de otra forma, en la pieza aparecen pinceladas Kistch en forma de vírgenes, canciones populares o la preciosa deconstrucción de la canción Obsesión de Ana Gabriel.

Una compañía que evoluciona

El espectáculo “Pequeñas muertes” representa a la perfección la evolución de la compañía y su coreógrafo desde los inicios hasta la actualidad. En esta última reconstrucción del espectáculo, Badás se acompaña de las artistas Elena González y Ana Morán para poner en escena una creación sólida por su madurez y fresca por los nuevos fichajes de la compañía que aportan su alma a los últimos retoques de “Pequeñas muertes”.

La reconstrucción de un futuro

Arranca una nueva etapa para Inquiquinante danza rodeada de viejos y nuevos compañeros de viaje. La madurez y rigor de este último espectáculo de la compañía reafirma la idea de que las artes escéncias contemporáneas asturianas están resurgiendo y buscando nuevas formas de producción, creación y difusión para salir a la luz.