
- Saturno - dzidzantunense.blogspot.com
Pocos espectáculos hay tan estremecedores como una noche estrellada, sobre todo si el observador se sitúa en una zona oscura, sin contaminación lumínica. La astronomía es una afición barata y tan vieja como el mundo. Para empezar, basta con elevar la mirada hacial el firmamento. Las mejores noches son las de invierno, en las que la temperatura fría mantiene límpido el aire, más transparente, y da la impresión de que las estrellas son más numerosas y están más cerca.
En verano, el aire caliente provoca turbulencias y distorsiones. A cambio, el firmamento en verano ofrece el festival de las estrellas fugaces del que se puede disfrutar casi todas las noches, aunque con especial intensidad en la de San Lorenzo, con los pequeños meteoritos convertidos en las lágrimas del santo.
El planisferio
El mejor amigo del aprendiz de astrónomo es un planisferio celeste, un mapa redondo y móvil en el que se representan las principales constelaciones con sus correspondientes estrellas. Se puede comprar en su versión física en las librerías y se puede utilizar también en su versión virtual a través de Internet, pero para las observaciones en el campo es mejor el planisferio de cartón de toda la vida.
El planisferio permite, mediante su sistema giratorio, obtener el estado del cielo en cada momento del año y en cada hora de la noche. Para iniciarse en la observacion del firmamento, basta con abrir bien los ojos o con unos pequeños prismáticos. Los telescopios más potentes no deberían utilizarse al principio nada más que para observar la Luna o los planetas. Debe recordarse que nunca debe dirigirse un telescopio hacia el Sol, a no ser que se cuente con una pantalla de proyección solar. Mirar directamente al sol con un telescopio puede provocar graves daños en los ojos.
Un cúmulo de observaciones
La observacion telescópica de las estrellas, cúmulos estelares o nebulosas suele decepcionar al principiante, porque no encontrará en su ocular las espectaculares fotografías que se ven en los libros de astronomía, tomadas mediante procedimientos muy sofisticados. Sin embargo, sí le causará gran satisfacción contemplar con sus propios ojos, por ejemplo, los anillos de Saturno, la gran mancha roja de Júpiter y los satélites galileanos. Todas estas observaciones están al alcance de telescopios no demasiado caros.
También es posible contemplar la galaxia de Andrómeda, aunque sea como un punto difuso. Impresiona tener toda una galaxia ante nuestros ojos. Andrómeda es la galaxia vecina a la nuestra, similar en forma (espiral) aunque de mayor tamaño. Se encuentra a 2,2 millones de años luz. De hecho, es el objeto estelar más lejano observable a simple vista. Ahí está la satisfaccion de ver el Universo en directo. Y la de contemplar el pasado.. porque la luz de Andrómeda tarda esos dos millones largos de años en llegar a la tierra.
Las constelaciones
El abc de la astronomía, el primer paso obligado, es familiarizarse y ubicar las diferentes constelaciones y las estrellas que las integran. Las osas mayor y menor y la gran W de Casiopea suelen ser las primeras en reconocerse. Una vez localizadas, el observador puede ir encajando las demás piezas en el puzzle, con la ayuda de su planisferio.
En cada estación del año, un cielo diferente. A cada hora, diferencias. La única zona en la que siempre se ven las mismas constelaciones es, (si se observa desde el hemisferio norte), la zona circumpolar. Es decir las constelaciones que rodean a la estrella Polar y que giran alrededor de ésta. En el hemisferio meridional, sucede lo mismo en torno a la Cruz del Sur.
Por eso, si se dirige una cámara de fotos justo hacia la Polar y se deja el objetivo abierto durante varias horas se obtienen círculos concéntricos alrededor de la estrella del Norte. Es más divertido mirar hacia las constelaciones que se encuentran en dirección contraria a la Polar.
La eclíptica y la Vía Láctea
La eclíptica es la zona del firmamento en la que se producen los eclipses. De ahí su nombre. Es también la zona del cielo en la que se encuentran las constelaciones zodiacales. En el planisferio se representa esta franja. Además, el planisferio indica la situación de la Vía Láctea.
Cuando se observa la Vía Láctea se está viendo, en realidad, nuestra propia galaxia. Es como si un observador estuviera dentro de una lenteja gigante. Si mira hacia arriba verá pocas estrellas, pero si lo hace en el sentido del eje más largo, contemplará una gran acumulación de estrellas. Hay tantas que no se pueden reconocer individualmente. De ahí su aspecto lechoso.
Las estrellas
El aficionado que se inicie en la observación del cielo se asombrará por lo rápidamente que aumentan sus conocimientos. Pronto conocerá las principales constelaciones y sabrá el nombre de las estrellas más brillantes. Pronto entendrá "cómo funcionan las cosas" en el Universo. Casi sin darse cuenta comprenderá que todo tiene sentido, que ubica las diferentes constelaciones, que conoce las estrellas más significativas, que el cielo no es un desorden de puntitos blancos parpadeantes. Descubrirá Arturo, que es una de las estrellas más brillantes del firmamento.
Destaca por su color dorado apreciable a simple vista. Es fácil de localizar. Basta con prolongar la forma de la cola de la Osa Mayor, (la vara del carro), para llegar a Arturo. Su nombre no está relacionado con los caballeros de la mesa redonda, sino que significa, precisamente, la cola de la osa.
Los planetas
Son los objetos más brillantes del cielo, detrás del Sol y la Luna. Sólo una estrella es capaz (además del Sol) de brillar tanto como un planeta. Se trata de Sirio, la más brillante de Canis Major. En las noches más oscuras, tanto Venus como Sirio incluso producen una pequeña sombra en los objetos. Al telesopio, los planetas se ven como un pequeño disco, no como un punto, como las estrellas. Por eso, la observacion de los planetas es siempre muy agradecida.
