El cerebro humano representa uno de los enigmas más estudiados para los científicos mundiales. Y es que hay muchas cuestiones que aún están por descubrir, en base a sus propiedades, funcionamiento y reacción ante estímulos externos. Periódicamente, se publican nuevos experimentos y descubrimientos a favor de completar el conocimiento sobre, lo que se podría denominar como la piedra filosofal humana.

Pensamiento lineal o sistémico, dos maneras enfrentadas de pensamiento

En base a las propiedades de cada uno de los hemisferios, el ser humano trabaja desde dos perspectivas de pensamiento, lineal y sistémica. Dos posiciones totalmente enfrentadas y que deben de convivir en equilibrio en aras de conseguir un entorno proactivo y motivador.

Se conoce como pensamiento lineal a aquel en el que se aplica la lógica, de una manera directa y progresiva en base a unas enseñanzas preliminares. El hemisferio izquierdo es el responsable de este tipo de pensamiento, aplicable generalmente a cuestione de índole científica y técnica. Según los expertos en psicología cognitiva, la linealidad que comporta el paso a paso queda en un segundo término en detrimento del pensamiento sistémico.

Las ideas surgen de nuestro cerebro de forma asociativa

La profesora Michelle Butzbach, resume este enfrentamiento primitivo entre los dos hemisferios: “Ni las ideas surgen de nuestro cerebro de forma ordenada ni en la vida las cosas suceden siempre una detrás de la otra. Somos nosotros mismos los que ordenamos las ideas a posteriori de haberlas generado en nuestro cerebro. Hay muchas cosas ocurriendo a la vez en ámbitos distintos y todas ellas pueden estar afectándonos, en mayor o menor medida.

Las ideas surgen de nuestro cerebro de forma asociativa. No pensamos de modo lineal, sino que aplicamos a la linealidad una vez las ideas ya han surgido. El cerebro funciona de modo asociativo y multidimensional. Podemos estar pensando en temas y conceptos muy diversos, saltando de una cosa a la otra de forma natural. Se crean asociaciones libres. No pensamos de modo lineal. Los humanos no pensamos de modo lineal.”

El pensamiento sistémico, dibujo del entorno global

Se puede definir el pensamiento sistémico como la capacidad de pensar en el todo, viendo a su vez las relaciones entre las partes. El ser humano tiene una percepción global sobre elementos que están interrelacionados. Si se reflexiona brevemente sobre la cuestión, se llegará a la conclusión de que el análisis no se realiza individualmente, como si fueran independientes y se tuvieran en compartimentos estancos, sino a través de su globalidad.

Esta teoría nace a raíz de un profesor austriaco Ludwig Von Bertalanffy, el cual cuestionó ciertos métodos científicos relativos a la biología. Este ejercicio años posteriores conduciría a la formulación de la Teoría General de Sistemas, en la que aparte de reformular estas cuestiones, desarrollaba todo un ideario humanista de pensamiento sistémico y elementos interrelacionados.

Bajo esta perspectiva, se establece un nuevo universo en el que el observador y el objeto, dentro de un espacio y tiempo determinados, constituyendo relaciones multidisciplinares, y con una característica por encima de todas, el carácter personal y particular de cada relación. Posteriormente y bajo esta teoría, nuevos filósofos añadieron y enriquecieron este compendio sistémico, para llegar a nueva conclusiones.

Aplicaciones prácticas del pensamiento sistémico, los mapas mentales

La aplicación práctica de la teoría sistémica la constituyen los mapas mentales. Esta herramienta se basa en la generación de ideas por asociación, comparando e integrando ideas, y por tanto la evidencia de que cualquier palabra o concepto mantiene múltiple conexiones con otras ideas. Con ello, se obtiene un mosaico representativo del contexto actual, siendo una herramienta esencial para conformar soluciones ante obstáculos de forma fácil, espontánea y creativa.

Los mapas mentales consiguen estimular al cerebro en todos los sentidos, ya que a partir de la creatividad del ser humano, se puede ir generando un mosaico de ideas, que posteriormente se irán interrelacionando en función de conceptos o secuencias lógicas de trabajo. Con ello, se consiguen romper la monotonía que causan las estructuras lineales de pensamiento, generadoras en multitud de ocasiones de impedimentos y trabas materiales.

Los esquemas de Ishikawa, concepto y aplicaciones

Los esquemas heurísticos, en sus varias modalidades de trabajo, o los esquemas de Ishikawa, comúnmente conocidos como esquemas de espina de pez, son dos de los máximos exponentes de esta cultura de trabajo. Los esquemas heurísticos se desarrollan a través de una palabra clave inicial, que será el centro del proceso de reflexión. Se anotará de toda clase de ideas sugeridas a través de la palabra clave central, convirtiéndose en palabras “satélite”, que a su vez podrán ser el centro de futuras investigaciones.

Los esquemas de Ishikawa, conocidos de este modo en honor a su creador Kaoru Ishikawa, tienen por objeto facilitar al usuario el análisis de todas las causas posibles que han podido acontecer o en aras de planificar una estrategia de futuro, y evaluar el efecto que ha conllevado. Herramientas sencillas, pero con una enorme aplicación entre los expertos en management y gestión de proyectos, en aras de buscar la mejora continua y la consecución de los objetivos de proyecto.