Centenares de personas encerradas en los sótanos de las casas de Rafah, ciudad palestina limítrofe entre Egipto y la Franja de Gaza. Así lo denunció la agencia italiana Habeshia para la cooperación al desarrollo, la cual trabaja con inmigrantes provenientes del norte de África. Habeshia promueve actividades de voluntariado en ayuda a los refugiados africanos y está en permanente contacto telefónico con las personas secuestradas sistemáticamente por “bandidos del desierto” y, también, por la policía egipcia.

Los bandidos del desierto

Los piratas de Sinaí, mercaderes de seres humanos, tienen encerrados a casi 600 prófugos africanos, provenientes de Eritrea, Etiopía, Somalia y Sudán, en Rafah, ciudad de paso entre Egipto y la Franja de Gaza. Las condiciones de los atrapados tienen carácter de tragedia humanitaria. Silencio absoluto por parte de los medios de comunicación y pedido de ayuda a la comunidad internacional por la suerte de miles de personas, objetos y víctimas de un mercado floreciente.

Secuestro de los prófugos africanos

Comprados y vendidos más de una vez, desde hace un año la agencia Habeshia, dirigida por el sacerdote eritreo Moses Zerai, viene denunciando el secuestro de prófugos que atraviesan el desierto desde Sinaí a Egipto y son transportados hasta Rafah, en el límite con Israel. “Estamos ante otra emergencia”, explica Zerai, “las víctimas del tráfico, en teoría, son tuteladas por una ley egipcia emitida el año pasado, pero la realidad es que esta ley no se aplica jamás”. Son centenares de prófugos, primero víctimas de los traficantes y luego víctimas del Estado. Muchos de ellos son refugiados reconocidos por la UNHCR/ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados).

Las obligaciones de Egipto para con los refugiados

Los centros de refugiados se encuentran en estado de emergencia, superpoblados y con muchas personas que presentan heridas de armas de fuego, causadas por la policía de frontera. Egipto, país signatario de la Convención de Ginebra de 1951, habría tenido que garantizar el derecho de asilo, en cambio no permite el acceso de la ACNUR en los centros de detención; por lo que está negando el derecho de asilo a todas aquellas personas.

Rafah, el único límite oficial con Egipto

La ciudad palestina se encuentra a 40 kilómetros al sur de Gaza, siendo la ciudad de frontera más grande con una población de 96.000 habitantes, 44.000 de los cuales viven en los dos campos de prófugos, el campo Canadá en el norte y el campo Rafah en el sur.

En el pasado, la frontera era controlada por las fuerzas israelíes y en el 2005 fue transferida a la Autoridad Nacional Palestina. Una comisión especial de la Unión Europea monitoreó el paso, a pedido de Israel, pero desde abril de 2006 la guardia presidencial del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, asumió la responsabilidad de lo que sucede en la frontera.

El religioso Zerai pide a la comunidad internacional que se presione al gobierno de Egipto para que permita el ingreso de los voluntarios de la ACNUR en las estaciones de policía de El Cairo, Luxor y Gurna. Se calcula que en estas dependencias hay 62 prófugos secuestrados, entre los cuales hay niños y mujeres embarazadas.

Lo que está sucediendo es una clara violación a los derechos humanos: prófugos que escapan de las dictaduras, guerras y hambre; tratados como criminales, tenidos en pésimas condiciones y poniendo en peligro su salud y la vida misma.