Curiosamente, la primera vez que se trató el tema, fue mucho antes de que se popularizara el invento, pues Bela Lugosi protagonizó en 1935 "Asesinato por televisión", donde el inventor de un revolucionario sistema de transmisión es asesinado misteriosamente. En "The Ring", una fantasmagórica joven sale de la pantalla, mientras que en "Poltergeist", los espíritus se llevan a una niña al interior de la tele. Un siniestro canal emite torturas en "Videodrome", de Cronemberg, mientras que "Tesis" critica el morbo televisivo.

A veces, los protagonistas logran informarse de lo que está pasando, más o menos, gracias a las noticias, como en "Señales" y "La noche de los muertos vivientes". Y otras veces, los profesionales televisivos sufren de lo lindo, como la periodista televisiva de "Aullidos", perseguida por un hombre lobo. Courteney Cox era otra reportera, que investigaba las actividades de un asesino en serie, en "Scream". Las cámaras también seguían a Mickey y Mallory, los psicópatas, de "Asesinos natos", mientras que en "Henry, retrato de un asesino", el protagonista acababa con una de sus víctimas incrustándole un televisor en la cabeza.

Un adolescente graba el asesinato de una muchacha, en "El vídeo de Benny", de Michael Haneke, que también siguió los pasos de un presentador en "Caché (Escondido)".

De bailarines, realizadores y meteorólogos

Otros profesionales de lo más variopinto de las cadenas han sido retratados en cine, como el meteorólogo de "El hombre del tiempo", en la que Nicolas Cage emulaba a Mariano Medina. Un documentalista que rodaba imágenes submarinas protagonizaba "Life Aquatic", mientras que "Smoochy", seguía los pasos de un presentador de programas infantiles sustituido por un muñeco de un rinoceronte fucsia. En "Ginger y Fred", Marcello Mastroianni y Giulietta Masina eran una pareja de bailarines.

En "Bocados de realidad", Winona Ryder era ayudante de producción, mientras que Woody Allen encarnaba a un realizador hipocondríaco, en "Hannah y sus hermanas". Spencer Tracy era un ingeniero que trataba de informatizar el archivo de un canal televisivo, a las órdenes de Katharine Hepburn, en "Su otra esposa". Hasta los ejecutivos y jefazos han sido parodiados en "Los fantasmas atacan al jefe" y "Un ejecutivo muy mono", mientras que el último “mono”, el tipo que instala la televisión por cable, protagonizaba "Un loco a domicilio".

No podría haber tele sin anuncios, como el que rueda Bill Murray en Japón, en "Lost in Translation". Almodóvar solía parodiar anuncios televisivos, como el de la madre del asesino que lavaba las manchas de sangre de su hijo con detergente, en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". Dos ejecutivos publicitarios iniciaban una guerra de sexos que derivaba en romance en "Pijama para dos", con Rock Hudson y Doris Day. Y por último, es necesario recordar la importancia de los espectadores, como Ellen Burstyn, ama de casa obsesionada por los concursos, en "Requiem por un sueño".

También se hacía adicto, a una telenovela, uno de los protagonistas de "Caro diario", de Nanni Moretti, mientras que la anciana vecina de Ben Stiller y Drew Barrymore, en "Duplex", no les deja dormir porque pone la tele muy alta, hasta que éstos instalan un sistema para desconectarla a palmadas. El caso más extremo es el de Peter Sellers, que sólo conocía el mundo a través de la tele, en la memorable "Bienvenido Mr. Chance".