La película de reciente estreno, «Los chicos están bien» encara con moderada audacia el tema tan en boga del matrimonio entre mujeres. Pero el cine de amplio espectro comercial, destinado, como esta película, a la mayor cantidad posible de espectadores, viene tocando este tema desde que en 1962 se estrenó, «La calumnia», transcripción de una obra de teatro escrita y representada nada menos que en 1934, por Lillian Hellman quien a su vez tuvo una gran amistad con una amiga de infancia, retratada en otro clásico del cine, «Julia». Dos mujeres que se aman, que trabajan juntas, que se pueden enfrentar a peligros importantes por amor, pero que nunca se desean sexualmente. Sin embargo, en «La calumnia», una niña caprichosa y resentida, hará circular un falso mensaje: que ha visto tratarse como amantes a sus profesoras, lo que desencadenará un drama de terribles consecuencias.

«El asesinato de la hermana George», 1969, es un despiadado retrato sobre un drama de posesión en un marco de prejuicios sociales y dominio dentro del mundo de la televisión. Una obra muy audaz para la época que tras su éxito teatral internacional llegó al cine para mostrar una conmoción sentimental entre lesbianas que podría darse exactamente igual en una relación heterosexual donde prevalezca el dominio del más fuerte.

Vampiros, amantes felices y homofobia

Una producción estadounidense logró, en 1983, la atmósfera y el sentido moral de las relaciones amorosas propios del cine europeo: «El ansia», donde Catherine Deneuve encarna a una poderosa mujer de vida eterna, alimentándose de la sexualidad y la sangre de hombres, David Bowie, por ejemplo, y de mujeres. Su pareja ocasional, una rendida hetero, es Susan Sarandon. Viven un intenso romance en el marco de una posesión un tanto terrorífica.

1995, «Cuando cae la noche», singular combinación de bisexualidad y lesbianismo en un contexto de comedia romántica donde el número circense de una de las protagonistas aporta el toque mágico de una relación por demás feliz y encantadora. Una de las pocas películas sobre este tema que aúna comedia y romanticismo entre lesbianas.

1998, retrato de una pasión en un contexto de lucha política; las amantes y amigas huyen y se enfrentan a los mayores peligros en la película alemana, basada en hechos reales, «Aime & Jaguar», que transcurre bajo la Alemania nazi de 1943, apogeo del terror y la persecución ideológica y sexual.

1999, «Boys don´t cry» («Los muchachos no lloran»), donde un personaje busca su identidad sexual, frente a una homofobia escalofriante; inspirada en una historia real.

Delirio, comedia y tragedia

2001, «Mulholland Drive» delirio poético-policiaco para recorrer una descarnada historia de amor y desamor entre dos hermosas mujeres.

2002, «8 mujeres», adaptación musical francesa de un clásico del teatro policiaco inglés, en la que tiene singular protagonismo la desenfadada pasión sexual de dos mujeres maduras hasta ese momento heterosexuales: explosivo encuentro entre dos divas del cine francés: Catherine Deneuve y Fanny Ardant.

2009, «Chloe», una mujer joven y otra madura acabarán encontrándose y amándose hacia un final de imposible continuidad. La película es un thriller melodramático muy especial en el que nada es lo que parece, excepto la secuencia amorosa entre la jovencita Amanda Seyfried y la madura Julianne Moore: prodigio de delicadeza y armonía estética. Al final el espectador puede quedarse con una pregunta clave: ¿qué prevalece, el prejuicio social o el deseo de amar sin condiciones?

Una pregunta que gran parte de estas películas plantea de diversas maneras, siempre con el deseo de crear una fascinante complicidad con los espectadores, dentro del misterioso universo del lesbianismo.