El peleador de Siam, también llamado combatiente o betta, es uno de los peces de agua dulce más populares tanto por el carácter agresivo del macho contra los de su propio sexo, como por ser protagonista de uno de los espectáculos naturales más hermosos, en cuanto al cortejo de apareamiento durante la reproducción se refiere.

Este carácter belicoso del macho, en contraposición con su instinto protector durante el período de reproducción, etapa en la que, tras desovar a su pareja, se sitúa durante horas bajo el nido de burbujas que el mismo construye en la superficie del agua, y donde introduce cada huevo previamente fecundado por su esperma, lo convierte en un ser extraordinario. Ha sido motivo de gran interés para el hombre, quien además de obtenerlo para la decoración, en ocasiones lo cría para pelear, cosa que se ha convertido en un deporte en algunos lugares del mundo.

El peleador de Siam o betta

El betta es una especie originaria de los países del sureste de Asia. Es un pequeño pez alargado y flexible que en la naturaleza habita en aguas estancadas poco profundas, con poca oxigenación como las de los arrozales, pantanos y charcas. El macho llega a alcanzar hasta 7 centímetros de longitud; la hembra, hasta 5,5 centímetros. En estado salvaje, las aletas de este pez son más cortas que en cautiverio, estado en el que aquellas adoptan un bello aspecto de pétalos en los machos. Algunos criadores coinciden en que mientras más reducido sea su espacio en cautiverio, más crecerán sus aletas.

Sus colores principales son el rojo, el azul y el verde, pero tras constantes cruces, se han obtenido hermosas combinaciones donde aparecen el amarillo, el blanco y hasta el negro. Estos llamativos coloridos sólo se presentan en los machos. Las hembras, con aletas menos desarrolladas, presentan colores menos vivos. El betta se alimenta de larvas de mosquito, pequeños insectos y lombrices. En cautiverio, se le puede suministrar además carne finamente picada y otros alimentos elaborados como harinas secas para peces.

Su nombre científico es Betta splendens. Pertenece al género de los Bettas y a la familia de los Belóntidos. Esta familia se incluye en el suborden de los Anabántidos o Laberíntidos, cuya característica fundamental es que poseen un órgano especial llamado laberinto que le sirve para almacenar el oxígeno que toman del aire que respiran en la superficie.

Entrenamiento y peleas de bettas

Son conocidas las peleas de perros y gallos en el mundo, así como la crueldad a la cual son sometidos estos animales. Las peleas de bettas no quedan atrás, sobre todo en lugares como Tailandia, China, Vietnam y República Dominicana.

En lugares como éstos, dichas peleas son ya una tradición. Los peleadores machos se seleccionan y se mantienen de manera individual en pequeños recipientes que van desde pomos de conservas, vasos, tazas, botellas o en pequeñas peceras llamadas betteras. Son entrenados con vistas a las peleas, las cuales han llegado a convertirse en un pasatiempo para el hombre, a costa de privar a estos pececillos de las mínimas condiciones de vida.

Existen varias formas de entrenar a un betta para las peleas; la más popular es mostrarle la imagen de otro peleador desde otra bettera. También se le puede situar frente a un espejo con el mismo objetivo. En ambos casos, el pez arremeterá constantemente contra las paredes de su bettera al ver a un posible rival tan cercano. Esto desarrolla su agresividad. En los criaderos, donde las betteras se encuentran tan próximas, se debe situar entre ellas alguna lámina de material opaco que impida al pez distinguir la imagen del otro betta y así evitar que se golpee innecesariamente contra las paredes en su afán de agresión. Sólo se retira la lámina con fines de entrenamiento.

Las peleas son seguidas por dueños de peleadores y otros espectadores que hacen sus apuestas. Un verdadero deporte. Los combatientes, al encontrarse cara a cara en el mismo espacio, primero muestran sus atributos; abren sus opérculos branquiales en señal de reto y despliegan con arrogancia sus hermosas aletas. Entonces se enfrascan en brutal pelea.

Por instinto se muerden y se golpean sin compasión hasta que uno de ellos, a veces, tras horas de cruenta lucha, abandona la batalla o muere. Si bien en la mayoría de los casos el perdedor, completamente destrozado, queda con vida, las secuelas del combate pueden ser irreversibles. Ambos peleadores quedan con sus aletas deshechas y habrá que esperar un tiempo para que éstas se regeneren.

Tal vez la tortura de hacer pelear a los bettas sea mayor que la de perros y gallos, pues a estos peces se le suma el inconveniente de la posible falta de oxígeno durante el combate dentro del agua y la necesidad de subir a buscarlo a la superficie, un verdadero suplicio. Mientras dos seres se destrozan, otros, los hombres, disfrutan del espectáculo.

Lamentable popularidad

En animanaturalis.org aparece el siguiente fragmento: "El pez siamés peleador (Betta splenders), que es vendido usualmente como decoración o como regalo en celebraciones, está luchando más por su vida a medida que crece su popularidad. Tiendas de mascotas, supertiendas de descuentos, floristerías y hasta catálogos en línea venden el pez siamés peleador en pequeños tazones o floreros a clientes que usualmente no tienen conocimiento sobre el cuidado adecuado del betta. Mucha gente cree erróneamente que el pez betta debe estar solo y que puede sobrevivir sin ser alimentado en un supuesto ecosistema completo que consiste solamente en un jarrón y una planta. Como resultado, tenemos a peces sentenciados a la monotonía y a la soledad en una muerte lenta por hambruna".

Quizás algún día el hombre llegue a comprender que estas prácticas abusivas con animales generan una mentalidad violenta y sanguinaria que influye, por ende, en los propios seres humanos.