2010 ha sido un año en el que México, al igual que varios países latinoamericanos, ha prestado atención especial a su historia y con ella a sus personajes por causa de los festejos de 200 años de independencia. Ha sido un año en el que los honores a los mexicanos ilustres, tanto hombres como mujeres, han estado más a la orden del día que de costumbre; el año por excelencia para escribir más libros sobre ellos, ya sea ensalzándolos o revelando sus secretos o exponiendo sus defectos e incluso las mentiras o falsas atribuciones a sus personas.

Mexicanos que no son tan recordados, ni tan honorables

Y si de historia se habla, lo más común es recordar sus hazañas merced a su valor en batalla, su abnegación, las obras beneficas que hicieron por el país. No los recordamos por sus hazañas en la cama, ni por su apetito sexual. Habrá quienes aquí quieran marcar una excepción, poniendo como ejemplo a Pancho Villa, pero hay que recordar que él y otros como él son recordados por sus hechos patrióticos y el aspecto disoluto viene como añadidura. ¿Hay mexicanos que merezcan estar en los libros puramente por sus actos, instintos y travesuras sexuales?, pues sí los hay, y el libro "Pecar como Dios manda" es el encargado de sacarlos del olvido.

Desde la portada

Con este libro en las manos, al ver su portada choca- de manera positiva, hay que aclarar- el hecho de combinar una discreta pero sugerente imagen de puro erotismo con la cara de Quetzalcoatl, que hace las veces de letra "O" en el "Dios" del título. El torso femenino desnudo que ocupa la portada, visto de perfil, que parece estar esperando una caricia de los dedos de quien está a punto de leer, es la invitación primera a sumirse en las páginas y saber cuál es el secreto que estas ocultan.

Y vaya secretos; comenzando con las aventuras sexuales del panteón mexica, los atinos y desatinos de deidades como Xochiquetzal diosa de las flores y del amor, las de humanos mitólogicos como Uxumuco y Cipáctonal, equivalentes de Adán y Eva en los mitos nahuas, y las de humanos que sí fueron de carne y hueso y tan reales como usted que lee, como Chalchiunenetl (Muñeca de Jade), princesa mexica que fue castigada- y es recordada- por su insaciable apetito carnal, al grado de que llega incluso a llamársele "La Lucrecia Borgia azteca".

De cómo se disfrutan el sexo y un buen libro

Un bocadillo exquisito de desenfado y picardía es la pluma de Eugenio Aguirre a la hora de narrar lo que su investigación halló sobre la forma en que los ancestros de México veían, gozaban y en su caso condenaban el instinto sexual y lo que más se le aprecia es que lo hace sin la menor ceremonia ni solemnidad; nada de formalidades ni seriedades, que el sexo que se disfruta no se presta a eso, y así precisamente es como se toma el sexo en este país; un platillo caliente, delicioso, que seríamos más groseros al no aceptar que al atragantarnos con él.

No todo placer es pecado

Este primer volumen, pues se trata de la primera entrega de una serie, abarca desde los origenes de los mitos nahuas, pasando por anécdotas de reyes, señores y emperadores aztecas y mayas, hasta La Colonia, en que la iglesia católica y en especial la Inquisición llegaron a poner orden a las indecencias de los nativos. ¿Pero lo hicieron en verdad?, porque además de imponer su ley, su cultura y su religión, España también trajo sus cachonderías que, mezcladas con las indígenas, formaron un coctel embriagante de desenfreno sexual que los mexicanos de hoy heredaron. Hacernos conocerlas es la noble intención de este manjar literario; un verdadero placer y un regalo al intelecto que de tan dulce se antoja pecaminoso.

"Pecar como Dios manda" de Eugenio Aguirre, en colaboración con Federico Andahazi.

Editorial Planeta, 2010.