Según una antigua tradición de la isla griega de Patmos, el lugar donde San Juan el Teólogo escribió el texto sagrado del Apocalipsis es una gruta, que se encuentra en el camino que lleva al Monasterio. La historia de Patmos empieza con el Apocalipsis y con el Apocalipsis Patmos entró a formar parte de la historia.

La Gruta Sagrada ha sido transformada en una pequeña iglesia dedicada a San Juan el Teólogo. El ábside es decorado con frescos del fin del siglo XII. El iconostasio de madera, esculpido y pintado, es del 1600 y es adornado con dos iconos del pintor Tomás Vathás (1554-1599) fechados en el 1596. Un icono representa el Apocalipsis y el otro a tres personajes: Beato Cristodulo, San Juan dictando a Juan Prochoro y la muerte de San Juan.

Un escrito apócrifo, atribuido a Juan Prochoro, presunto discípulo de San Juan, describe la permanencia del Santo en la isla griega de Patmos. La obra titulada “Viajes y Milagros de San Juan el Teólogo, Apóstol y Evangelista a través de su discípulo Prochoro” está fechada en el siglo V.

La obra de Juan Prochoro es de suma importancia porque constituye la fuente de toda la tradición oral local y describe los detalles de la redacción por parte de San Juan de su Evangelio en la isla de Patmos. La idea de que San Juan escribió en Patmos el Apocalipsis empieza a difundirse a partir del siglo XI.

El monasterio de Patmos

El monasterio de San Juan el Teólogo asentado en el corazón de Chora, la ciudad medieval, domina toda la isla griega de Patmos desde la cima del monte Profitis Ilias (Profeta Elías) a 269 metros sobre el nivel del mar. Visitar el monasterio, una y otra vez, es una auténtico privilegio. En el 1999 el monasterio ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El monasterio fue la obra más importante de Beato Cristodulo, que así escribió sobre la isla de Patmos: “….esta isla perdida, desierta de hombres, silenciosa y raramente visitada, yo, deseaba poseerla con toda mi alma….”. Y fue en 1088 cuando Alexis I, emperador de Constantinopla, a través de una bula, actualmente conservada en los archivos del Monasterio, dona la isla de Patmos a Beato Cristodulo. El Beato murió en la isla el 16 de marzo del 1093 dejando la orden de terminar la obra del Monasterio a los doce monjes que allí vivían.

La biblioteca del monasterio de Patmos

El monasterio de Patmos posee una biblioteca muy importante. Hoy en día comprende alrededor de 1000 manuscritos (325 pergaminos y 565 en papel) y más de 3000 libros. Beato Cristodulo, fundador del Monasterio, fue también fundador de la biblioteca, dedicó toda su vida a la salvaguardia de los manuscritos y consiguió aumentar el número de los códigos.

Hasta el siglo XI el contenido de los manuscritos de la biblioteca fue casi exclusivamente de carácter teológico. A mediados del siglo XIV, sin embargo, aparecen obras históricas o literarias y obras de autores clásicos como Diodoro Siculo, Senofonte y Platón.

El código más antiguo de la biblioteca, el numero 67, de principio del siglo VI comprende partes del Evangelio de San Marcos: 33 hojas de sutil pergamino color púrpura; otras 182 hojas del mismo manuscrito se encuentran en la biblioteca de Leningrado, 2 en la de Viena, 4 en el Museo Británico, 6 en el Vaticano, 1 en el Museo Bizantino de Atenas.

Llegar a Patmos hoy en día

A la isla griega de Patmos se puede acceder únicamente desde el mar. Muy bien comunicada con el Pireo, el puerto de Atenas, y con las islas cercanas, Patmos no posee aeropuerto. Sin embargo, hay un excelente servicio de ferries para los turistas.

La vista de la isla desde el barco sorprende al viajero por su extraordinaria belleza. El azul del mar y del cielo deja espacio al marrón y verde de las colinas y a la majestuosidad del monasterio. El blanco resplandeciente de las casas, adornadas con flores de vivos colores, llena de luz la silueta de esta isla cuya forma recuerda a una mariposa.

Veranear en Patmos

La isla griega de Patmos con sus tranquilas calas y playas de agua cristalina, donde en las horas más calurosas del día es posible refugiarse bajo la sombra de los árboles, ofrece un auténtico rincón de paz y agradable descanso en medio de la naturaleza.

Las playas de finas arenas como Psili Amos, Livadi tou Gerano o Meloi y la playa de piedras multicolores como Lampi son metas muy recomendables durante la estancia en Patmos.

Alquilando un coche, un ciclomotor, una bicicleta o contratando el servicio de taxi, es posible desplazarse por toda la isla descubriendo rincones inolvidables. Llegar, andando por el antiguo camino, hasta la ciudad medieval de Chora y perderse en su callejuelas es obligatorio para poder disfrutar de unas vistas impresionantes y también de un atardecer difícil de olvidar.

El puerto en la localidad de Skala con sus comercios, antiguas cafeterías y típicas tabernas, donde se puede degustar la exquisita gastronomía griega, representa el punto más frenético de la isla de Patmos. Aquí es donde se llega y aquí es donde se desea volver una vez descubierta esta bella isla del Mediterráneo, protegida por la diosa Artemisa.