Como es sabido la práctica de deportes en cualquiera de sus variantes mejora nuestro cuerpo y nuestra mente. Hoy hablaremos del patinaje, ya se trate de patines en línea o en paralelo. Patinar es un ejercicio que sin duda aporta grandes ventajas a quien lo practique.

Por un lado están las ventajas de realizar cualquier actividad física, patinar es un deporte y como todo deporte ayuda a conservar y desarrollar nuestro cuerpo. Además, realizar un trabajo aeróbico sobre patines obliga al deportista a desarrollar otras cualidades importantes, como por ejemplo los reflejos y el equilibrio.

Patinar como ejercicio

Aquellos que adoptan la costumbre de patinar siendo niños, suelen seguir con la práctica durante gran parte de su vida. El hecho de patinar al menos una vez por semana además de ser muy relajante, puede mejorar el estado de ánimo y aumentar mucho la autoestima de quien lo practique.

Y aunque a simple vista patinar parece ser un deporte simple, es mucho más duro de lo que se cree. Las personas que recién se inician en este deporte consumen un total de 330 calorías luego de una hora de ejercicio (parámetro para un adulto joven de 78 kilos de peso).

La fórmula para calcular el consumo de calorías es simple. Para un principiante: 0,032 x (su peso x 2,2) x total de minutos de práctica = calorías aproximadas quemadas. Y si bien no parece que se esté haciendo un gran esfuerzo, el hecho de estar atento a cuanto nos rodea (peatones, ciclista, otros patinadores) y la permanente búsqueda del equilibrio, hace que nuestro cerebro trabaje tiempo extra.

Equilibrio, reflejos y otros beneficios

El deporte del patinaje es una actividad muy completa, requiere equilibrio, reflejos y coordinación de movimientos, probablemente más que en cualquier otro deporte. Por ejemplo, cuando la actividad se realiza en plazas o parques se están continuamente sorteando obstáculos.

Por lo tanto, el patinador debe estar muy atento a lo que sucede en su alrededor. Consiente que cerca de él no solo hay niños jugando, sino que además puede haber un ciclista, gente corriendo o simplemente caminado.

El entorno hace que el patinador desarrolle mucho la concentración para evitar accidentes, que mejore su agilidad y equilibrio. Patinar requiere mucha más atención que andar en bicicleta o correr.

Un deporte barato y muy accesible

Sin lugar a duda patinar es un deporte que esta al alcance de todos los bolsillos. Se pueden encontrar patines para todos los gustos, desde los clásicos con las ruedas en paralelo hasta los modernos rollers con sus ruedas en línea.

Para todos aquellos que quieran comenzar a incursionar en el patinaje la oferta en cuanto a precios es amplia y variada. En Argentina los precios oscilan entre los 3.900 pesos y los 350 pesos en materia de patines nuevos (entre 950 y 85 dólares respectivamente).

Dentro del mercado del usado se pueden adquirir patines desde los 30 pesos hasta los 1.600 pesos, (esto es, desde unos 8 dólares hasta los 380 dólares). Si es principiante y quizá no se encuentre muy motivado no dude en buscar un patín de segunda mano, siempre y cuando este en buenas condiciones.

No olvidemos los accesorios necesarios para evitar lesiones. Es muy importante que se use casco, coderas y rodilleras. Algo prioritario y que muy poca veces es tenido en cuenta es que el pie debe estar bien sujeto por el patín, si queda flojo se corre el riesgo de una daño mayor al sufrir un accidente.

Una actividad llena de satisfacciones

Si bien patinar parece ser una acción solitaria, la realidad nos demuestra lo contrario. El patinar es sin lugar a dudas una actividad grupal. Los patinadores, como cualquier otro grupo humano, tienden a reunirse en grupo ya que esto hace más divertido el deporte y también mucho más seguro.

Además de socializar, la práctica del patinaje ya sea en forma amateur o profesional mejora a la persona, aumentando su autoestima y su vínculo con el prójimo. El único miedo a superar es el de hacer el ridículo si nos caemos.

Como toda actividad deportiva el patinaje nos ayudará a mejorar nuestra salud, mejorará nuestro equilibrio y nuestros reflejos. Así que no lo dude más póngase los patines y si se cae no se preocupe, que la vida sigue sobre ruedas.