
- Convivencia entre pares - Viaje al corazón de Bolivia
En el hogar se le enseñan al niño habilidades sociales que le permiten integrarse a la sociedad. Así como la afectividad, la transmisión de valores y actitudes, el comportamiento y las normas de convivencia. Aunque los hijos únicos no tienen hermanos que les faciliten el proceso de socialización, los padres pueden apoyarlos, impulsándolos a convivir con niños de su edad.
El proceso de socialización en los hijos únicos
Debra Kalmuss y Judith A. Seltzer en el artículo publicado en septiembre de 1989, A framework for studying family socialization over the life cycle: The Case of Family Violence en Journal of Family Issues, definen a la socialización como: “el proceso por medio del cual las personas aprenden los estilos de comportamiento de la sociedad o los grupos sociales de modo que puedan funcionar dentro de ellos”.
La seguridad y el cariño que reciba el niño en el hogar son fundamentales en su desarrollo social. Además de su relación y vinculación con hermanos, primos y amigos. Por esta razón es conveniente evitar que el hijo único esté solamente rodeado de adultos y darle la oportunidad de que conviva con otros niños.
El hijo único se encuentra frecuentemente en una familia constituida por adultos, por lo que es necesario que participe en actividades deportivas o recreativas en donde conviva con otros niños. Situaciones en las cuales se fomentan sus habilidades sociales, asimila reglas, aprende a cuidar de sí mismo, a participar en nuevas experiencias, afrontar retos y resolver problemas. De esta manera, logrará compartir juegos y juguetes, ser paciente y no se considerará el centro de atención. Los padres han de mantenerse al margen y permitirle que se desenvuelva socialmente
Para fomentar la generosidad es recomendable que regale juguetes que le pertenezcan, que ya no use y estén en buenas condiciones, a quienes más los necesiten. Ayudar en las labores del hogar lo hace solidario y colaborativo. Mientras que los cuidados a las mascotas le proporcionan responsabilidad, respeto y empatía hacia otros seres vivientes. Al delegarle pequeñas tareas al niño para que atienda al animal de compañía bajo supervisión, la mascota debe tener un adecuado estado de salud e higiene para evitar enfermedades.
Evitar la dependencia y sobreprotección en los hijos sin hermanos
Tanto la madre como el padre son importantes para transmitirle seguridad al pequeño. Cuando la figura paterna está ausente, puede surgir un apego considerable con la madre, pero el involucramiento de otros miembros de la familia en la educación del hijo único puede equilibrar la situación. Sobreproteger excesivamente puede formar una persona insegura y dependiente. Por lo tanto, es necesario no protegerlo en demasía ni tratarlo como un niño especial.
No ejercer un control exagerado sobre el niño, ya que requiere cierta libertad y las correcciones constantes pueden agobiarlo. Alentar su curiosidad, creatividad y permitirle experimentar de manera segura le brinda madurez emocional.
Para fomentar la independencia del niño es recomendable orientarlo a que decida desde pequeño, primeramente con respecto a la comida y la elección de la ropa que quiere vestir. Apoyarlo cuando emprenda algo nuevo y no reprenderlo severamente cuando se equivoca. Permitirle que enfrente retos que esté dispuesto y capacitado para realizar. Así como reconocer sus logros.
Altas expectativas de los padres hacia sus hijos
Cuando los padres respetan la singularidad, unicidad e individualidad de sus hijos, es un acto de amor hacia ese ser diferente de ellos. De ahí la conveniencia de aceptar los defectos y fallos del hijo como la persona que es y no como la persona que quisieran sus progenitores que fuera.
Es conveniente distinguir entre las expectativas de los padres y la realidad de lo que el niño puede y está capacitado para lograr. Animarle a que siga sus propias inclinaciones, sin sobrecargarlo de actividades. Alentar sus talentos, que explore experiencias nuevas y la participación en actividades que le agraden y no obligarlo a que continúe en aquellas que no le gustan.
El hijo único en el hogar
Dada la condición de hijo sin hermanos, surge la necesidad de una red de contención y apoyo, constituida por familiares y amigos que sean de utilidad para cuando necesite soporte emocional y afectivo.
En la convivencia entre adultos, puede llegar el caso de que al hijo único se le trate como si fuera mayor. Es aconsejable permitir que el niño viva su infancia, tratarlo como tal y animarlo a serlo.
El desarrollo de habilidades intelectuales, físicas y sociales son algunos de los aprendizajes que se adquieren en el seno familiar. Por tanto, es indispensable darle al hijo sin hermanos la oportunidad de convivir con otros niños y de educarlo como ser humano y no como hijo único.
