Desde un punto de vista técnico, las partes integrantes de un libro son: sobrecubierta, la cual no todos los libros la tienen, pero es frecuente; cubierta; lomo; guardas; páginas de cortesía (las que preceden a la portadilla y se llaman así porque cuando un libro se regala o tiene una dedicatoria manuscrita, se escribe en esas páginas, generalmente en la primera. En la práctica se utiliza la primera de ellas para indicar el precio del libro, poner una etiqueta de la librería, etc.); anteportada o portadilla; contraportada; portada; cuerpo de la obra; hojas; página; prólogo o introducción, texto previo al cuerpo literario de la obra.

El prólogo puede estar escrito por el autor, editor o por una tercera persona de reconocida solvencia en el tema que ocupa a la obra. En la introducción se puede exponer brevemente el motivo por cual se ha escrito el libro, la manera en el que fue escrito o se suelen exponer las ideologías del autor así como también en el contexto en que fue escrito.

Las otras partes de un libro corresponden al: Índice; presentación; capítulo; bibliografía; colofón; funda externa; biografía (en algunos libros se suele agregar una página con la biografía del autor o ilustrador de la obra); y dedicatoria, que es el texto con el cual el autor dedica la obra y suele colocarse en el anverso de la hoja que sigue a la portada. No confundirla con dedicatoria autógrafa del autor que es cuando este, de su puño y letra, dedica la obra a una persona concreta.

Un libro normalmente es impreso en grandes pliegos de papel, donde se alojan 8 páginas a cada lado. Cada una de estas grandes hojas es doblada hasta convertirla en una signatura de 16 páginas. Las signaturas se ordenan y se cosen por el lomo. Luego este lomo es redondeado y se le pega una malla de tela para asegurar las partes. Finalmente las páginas son alisadas por tres lados con una guillotina y el lomo pegado a una tapa de cartón. Toda esta tarea se realiza en serie, inclusive la encuadernación.

En el caso de que las hojas no sean alisadas mediante un proceso de corte, se habla de un libro intonso (es aquel cuyos cuadernillos son producto del plegado de un pliego de mayor tamaño y sus bordes no son refinados, es decir, no pasan por el proceso de corte que separa las hojas da uniformidad a sus bordes).

Imprentas, ¿industrias con futuro?

Las imprentas modernas pueden imprimir 16, 32 y hasta 64 páginas por cara de grandes hojas, luego, se las corta y dobla. Muchas veces el texto de la obra no alcanza a cubrir las últimas páginas, lo que provoca que algunos libros tengan páginas vacías al final del mismo, aunque muchas veces son cubiertas con propaganda de la editorial sobre textos del mismo autor o inclusive otros de su plantilla.

Los importantes avances en desarrollo de software y las tecnologías de impresión digital han permitido la aplicación de la Producción Bajo Demanda (en inglés, el acrónimo P.O.D.) al mundo del libro. Esto está permitiendo eliminar el concepto de Libro Agotado al poder reimprimirse títulos desde un solo ejemplar y fomentando la edición de libros en tiradas muy cortas que antes no eran rentables por los medios tradicionales.

La tecnología al servicio del ser humano

Como aplicación más innovadora, las librerías electrónicas más reconocidas están ofreciendo a todo el mundo libros que no son fabricados hasta que son vendidos. Esto es posible solo por estar dados de alta en los sistemas de producción de compañías internacionales como Lightning Source, Publidisa, Booksurge, Anthony Rowe y algunas más.

El libro electrónico o Libro-e, comenzó a finales de 1971 a desarrollarse como lo que hoy denominamos libro digital o electrónico. Michael Hart fue uno de los impulsores del Proyecto Gutemberg, que consistía en la creación de una biblioteca digital totalmente gratis, donde pudiéramos encontrar obras de autores como Shakespeare, Poe y Dante entre otros, todas ellas obras de dominio público. Y fue hasta 1981 cuando sale a la venta el primer libro electrónico: Random House's Electronic Dictionary.

¿Que nos esperará en el futuro?

Sin embargo, en marzo de 2001, fue cuando el libro digital (también conocido como eBook) experimentó su máxima expansión gracias al novelista Stephen King, quien lanzó al mercado, a través de la red, su novela Riding the Bullet, la cual en menos de 48 horas, vendió más de medio millón de copias. La siguiente obra fue Memorias de Putin.

La lectura fomenta la cultura, incrementa el conocimiento, estimula la creatividad y produce gente de provecho, como bien lo resume el escritor estadounidense, John Ernst Steinbeck (1902-1968), "por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo".