Hace pocas décadas era activo set cinematográfico, hoy día sin descartar que se pueda volver a rodar como ya se hizo cuando se filmó 800 balas, el Mini Hollywood en el desierto de Tabernas se ha convertido en un imperdible parque temático.

Disfrutarlo a pleno requiere una visita de todo el día. Un lugar para pasear en familia, para recordar viejas glorias del celuloide o para hacer realidad los sueños de convertirnos -vestimenta incluida- en un famoso pistolero, un arriesgado sheriff o la corista de un cabaret del viejo oeste.

Un poblado del oeste americano en el desierto de Tabernas

Entramos al poblado pasando por una reserva india, siguiendo la calle de polvo llegamos a la capilla y después podemos visitar el banco, el telégrafo o la oficina del sheriff dónde si nos descuidamos nos encontraremos entre rejas. ¿Quién que haya pasado por aquí no se ha tomado una foto detrás de los barrotes?

Siguiendo nuestro recorrido encontramos la barbería, la funeraria y a un costado del pueblo el viejo cementerio.

Volviendo sobre nuestros pasos entramos al telégrafo y nos damos una vuelta por la tienda de aprovisionamiento y a esta altura ya nos hemos entusiasmado para tomarnos otra foto ataviados como en nuestros sueños de vaqueros.

Espectáculo en el saloon

El movimiento frente al Saloon nos dice que es hora del espectáculo y mientras bebemos una cerveza fresquita esperamos la aparición de las chicas can can.

El ambiente, el espectáculo, el lugar nos han transportado y entre realidad e ilusión creemos ver que la puerta se abre para dar paso a dos vaqueros que acaban de llegar de un largo viaje por el desértico paraje.

El viaje no lo han hecho aunque el paraje que nos rodea hasta dónde llega nuestra vista es desértico, estamos en el desierto más grande de Europa, el de Tabernas al sureste de la península española.

Y los vaqueros no han cruzado la barrera del tiempo llegando desde la época de la conquista del oeste americano, son dos de los personajes que forman parte de este espectáculo interactivo que nos ha colocado en sitio participativo.

En el museo del cine se recuerda la época dorada de los spaghetti westerns

El Poblado del Oeste se construyó para el rodaje de La Muerte tenía un precio, filmada en 1965, una de las tantas películas que en este lugar dirigió Sergio Leone.

Más tarde visitaremos el sitio donde viejas máquinas, antiguos carteles y fotos conforman el museo del cine.

Cuando termina el espectáculo del Saloon las chicas se mezclan con los visitantes cuyas cámaras de fotos y videos ya parecen echar humito de tanto funcionar.

Todavía no es hora de la exhibición central y siguiendo un letrero que nos llama la atención llegamos a un extraordinario jardín de cactus con especies de todo el mundo. Quedamos asombrados, no nos imaginábamos tal variedad y tanta belleza en la vegetación de desierto.

Turismo en familia

En el Mini Hollywood está todo dispuesto para que podamos pasar aquí todo un día y la verdad es que, visto lo que estamos viendo, no creemos que nos alcance para disfrutar de toda la oferta que tenemos a nuestra disposición por la única entrada que pagamos al ingresar.

Los más pequeños tienen áreas específicas para juegos y los mayores pueden descansar en las reposeras junto a la piscina ¿trajeron la ropa de baño para disfrutarla?, un lugar donde nos llega una música ambiental que parece escapada de los arbustos que la rodean.

¿Se dan cuenta porqué les decía que el tiempo es escaso? Aún tenemos que visitar el museo de carrozas y la cuadra dónde los vaqueros ¿serán realmente del Oeste Americano? cuidan de las bestias.

Dos restaurantes y puestos de comida al paso nos permitirán reponer fuerzas mientras, dejando atrás el viejo fuerte con sus torres para que los soldados vigilen la llegada de los indios, nos escapamos por un rato de este mundo que parece salido del celuloide e iniciamos nuestro recorrido por la magnífica reserva zoológica.

Parque temático y reserva zoológica con más de 700 animales

El espectáculo de los papagayos atrapa la risa de niños y adultos; seguimos recorriendo los senderos y encontramos todo tipo de especies aladas y de cuatro patas.

En el aviario nos hemos detenido con la boca abierta de asombro ante los colores de las aves exóticas.

A un costado el serpentario con más de 40 especies de reptiles y al otro los lugares donde sobre rocas, entre arbustos o escondidos en sus cuevas viven en semi libertad felinos salvajes, osos, ciervos y una lista de más de 150 especies animales.

Sentimos disparos y nos damos cuenta que entusiasmados se nos ha pasado la hora del espectáculo del oeste del mediodía. No nos preocupamos, veremos el de las cinco de la tarde.

¡Cuidado! Que por allí nos encontramos con el estanque de los cocodrilos.

Paisaje y animación, aparecen los especialistas del cine

Nuestros ojos no alcanzan a fijar todo el entorno entre cascadas artificiales, puentes y fosos rocosos donde los animales se dejan observar sin ser molestados. Un trencito completa parte del recorrido por la reserva de fauna, al final del cual un pequeño bar nos invita a reponer fuerzas.

Aún tenemos que bajar nuevamente al poblado y buscar un buen sitio para ver la escenificación que los especialistas, esos actores que nunca imaginamos que están porque ni cuenta nos damos cuando suplantan al principal en los papeles peligrosos, nos ofrecerán poniendo todo su arte.

Un grupo de vaqueros, la diligencia, un asalto al banco, una fuga y... ¡allí, allí! gritan unos chiquillos entusiasmados porque un caballo trae al arrastrado mientras en lo alto del cadalso el ahorcado mira de reojo como otro de sus compañeros cae desde lo alto de un alero.

El aplauso del público premia pero no despide a los actores que permanecen allí para que nos podamos sacar una foto sobre el carro que lleva al cementerio el ataúd del ahorcado, subiendo a la diligencia o junto a uno de los caballos.

¿Caballo he dicho? Pues ya es hora de irnos y no hemos tenido tiempo de salir a cabalgar, por eso nos vamos con la idea de volver.

Esta noche soñaremos con los perritos de la pradera, los simpáticos titis, los astutos linces o los flamencos enanos.