La paroxetina es un potente y selectivo inhibidor de la recaptación de la serotonina (ISRS), con una acción antidepresiva en las neuronas cerebrales. La paroxetina es absorbida tras la administración oral, sufriendo el metabolismo de primer paso hepático. Su vida media de eliminación es de, aproximadamente, 24 horas. El uso de la paroxetina está indicado para aquellos adultos con distintos tipos de depresión, trastorno obsesivo compulsivo, agorafobia, trastornos de ansiedad o trastornos por estrés postraumático.

Paroxetina en embarazo y lactancia

Aunque no hay suficientes estudios científicos como para pronunciarse en uno u otro sentido de un modo concluyente, por lo que respecta al embarazo, solo se acepta el uso de este medicamento cuando no existe otra alternativa mejor. Algo parecido hay que decir con respecto a lactancia, pues si bien se sabe que se excreta en la leche materna, se desconoce qué efectos puede tener en el lactante.

Dosis recomendadas de paroxetina

En general la dosis que se recomienda es de 20 mg. al día en una única toma. Si fuera necesario podría aumentarse gradualmente la dosificación hasta alcanzar los 50 mg. diarios. La administración de paroxetina debe hacerse, preferiblemente, por las mañanas y acompañada por alimentos. El comprimido debe ingerirse entero, sin masticar.

Más allá de la dosis recomendada, habrá que observar la respuesta de cada paciente, así como su edad y el tipo de trastorno que debe ser tratado. Por ejemplo:

  • Trastorno obsesivo compulsivo: La dosis inicial será de 20 mg. diarios que podrá aumentar hasta los 40 mg. al día. En algunos casos puede ser necesario alcanzar dosis de 60 mg. diarios.
  • Trastorno de pánico: La dosis habitual es de 40 mg. diarios, con una dosis inicial de 10 mg. al día que se incrementará otros 10 mg. cada semana según la respuesta del paciente. Puede ser necesario alcanzar dosis de 60 mg.
  • En niños: No es recomendable el uso de paroxetina en los niños, ya que no se ha testado suficientemente su seguridad ni su eficacia.
  • En ancianos: Aunque puede presentarse un incremento de las concentraciones plasmáticas, en general el resultado es parecido al que se observa en sujetos de menor edad.
  • Nefropatía o hepatopatía: Los pacientes que presenten alteraciones graves de este tipo deberán reducir las dosis al mínimo.
Otras precauciones que deberán adoptarse en la administración de las dosis adecuadas de paroxetina tiene que ver con pacientes con enfermedades cardiovasculares, con epilepsia, convulsiones y con individuos con antecedentes de manía.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la paroxetina

Como cualquier fármaco, la paroxetina puede provocar efectos secundarios. Estos son los más frecuentes:

  • Cefalea.
  • Mareos.
  • Debilidad.
  • Falta de concentración.
  • Nerviosismo.
  • Pérdida de memoria o confusión.
  • Somnolencia.
  • Náuseas o vómitos.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Acidez y dolor de estómago.
  • Pérdida de apetito.
  • Aumento o pérdida de peso.
  • Cambios en el deseo o la capacidad sexual.
  • Sequedad en la boca.
  • Sudoración.
  • Fotofobia.
  • Dolor en la espalda, los músculos u otras partes del cuerpo.
  • Sensibilidad en las articulaciones.
  • Debilidad o rigidez muscular.
  • Rubor.
  • Dolor en dientes o encías.
  • Menstruación dolorosa o irregular.
También pueden aparecer, más raramente, algunos efectos secundarios susceptibles de revestir una mayor gravedad. En el caso de que aparezcan hay que avisar de inmediato al médico:

  • Visión borrosa.
  • Alucinaciones.
  • Desmayos.
  • Latidos irregulares del corazón.
  • Dificultades para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Convulsiones.
  • Fiebre, sudoración, rigidez muscular y espasmos.
  • Sangrado o moretones fuera de lo común.
  • Ampollas o descamaciones en la piel.
  • Dolor de garganta, fiebre u otros síntomas de infección.
  • Paso inestable.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos, pies, brazos o piernas.
  • Dificultad, dolor o ganas frecuentes de orinar.
  • Manchas rojas en la piel.
  • Ardor, picazón o infección en la vagina.
  • Priapismo.
  • Urticaria, erupciones o comezón en la piel.
  • Hinchazón en la cara, lengua, labios, ojos, manos, pies, tobillo o pantorrillas.
  • Ronquera.
  • Heces negras o presencia de sangre en las heces.
  • Vómitos con sangre.
En cuanto a las contraindicaciones, además de aquellas personas que presenten hipersensibilidad a la paroxetina, y al igual que otros antidepresivos, este fármaco no debe administrarse en combinación con las IMAO (inhibidoras de la monoamino oxidasa), incluso hasta 2 semanas después de haber concluido el tratamiento con las IMAO.

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