Han sido numerosos los intentos para definir las parafilias. Anteriormente, estas tenían un carácter muy negativo, utilizando palabras como desviación, depravación o perversión para hacer referencia a este tipo de conductas. Las definiciones se basaban en los conceptos de normalidad-anormalidad. Eran consideradas parafilias todas aquellas conductas que se salían del modelo establecido, es decir, el modelo heterosexual-genital-reproductivo. Con esto, la conducta homosexual, o conductas como el sexo anal u oral, eran consideradas parafilias dependiendo del lugar y la época.

Actualmente, las parafilias podrían definirse como “formas atípicas de experimentar placer sexual”. Esta definición posee un carácter más neutro.

Normal o anormal

Muchos autores han propuesto una serie de criterios para clasificar este tipo de conductas como normales o anormales. Pomeroy propuso cinco criterios:

  1. Estadístico: se considera conducta normal todo aquello que esté dentro de la media estadística, es decir, es normal lo que practique la mayoría de la gente.
  2. Filogenético: es normal si pertenece al repertorio conductual de los mamíferos o primates superiores.
  3. Moral: lo normal dependerá de los valores individuales de cada uno.
  4. Social: lo normal es lo que establece la sociedad en la que cada uno vive.
  5. Legal: normal es lo que establece la ley.
Otros autores y el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (American Psychiatric Association) aluden a otros criterios, tales como:

Estos criterios ponen de manifiesto el carácter negativo de las parafilias

¿Soy raro?

Las parafilias, si las definimos como formas atípicas de experimentar placer sexual, no tienen nada de malo. Esta definición solo implica que no se trata de algo que haga la mayoría de la población. Lo negativo viene cuando la conducta sexual se convierte en algo obsesivo, fuera del control de uno mismo.

Por lo tanto, una parafilia necesitará tratamiento cuando se convierta en el centro de la vida de la persona que la sufre, le influya de forma negativa en su vida cotidiana, o implique a terceras personas sin su consentimiento.

El hecho de hacer daño a terceros o a uno mismo es razón suficiente para que una conducta no sea aceptada. La parte obsesiva de la conducta hace referencia a la duración en el tiempo, frecuencia, y al hecho de que pueda interferir en la vida normal de uno mismo o de los que le rodean.

Tipos de parafilias comunes

- Cuando no implican daño a terceras personas:

  • Fetichismo: experimentación de placer sexual a través de un objeto inanimado (prenda de vestir, objetos, etc.)
  • Parcialismo: experimentación de placer sexual asociado de forma exagerada con una parte del cuerpo, como por ejemplo, los pies, las nalgas o los pechos
- Cuando el “daño” a terceras personas es aceptado:

  • Masoquismo sexual: experimentación de placer sexual a través del dolor propio o de la humillación.
  • Sadismo sexual: experimentación de placer sexual a través del sufrimiento ajeno.
Estas conductas no serán consideradas negativas si las personas implicadas aceptan las normas implícitas y se respetan en todo momento.

- Cuando implican a otras personas sin su consentimiento:

  • Exhibicionismo: experimentación de placer sexual a través de mostrarse desnudo o practicando relaciones sexuales (masturbación o con otras personas), sabiendo que otras personas le pueden observar.
  • Voyeurismo: experimentación de placer sexual observando a otras personas desnudas o practicando relaciones sexuales.
  • Froteurismo: experimentación de placer sexual frotándose con personas desconocidas o tocándolas sin su consentimiento.
-Otras parafilias:

Existen infinidad de parafilias, menos comunes que las anteriores. Algunas de ellas pueden ser: zoofilia ( experimentación de placer sexual con animales), necrofilia (experimentación de placer sexual con cadáveres), coprofilia (experimentación de placer sexual a través de materias fecales o excrementos), dendrofilia (experimentación de placer sexual provocado por las plantas), clismafilia (experimentación de placer sexual al introducir un líquido en la cavidad anal con un enema), higrofilia (excitación sexual producida por cualquier tipo de fluido corporal), etc…

Conclusiones

La imaginación no tiene límites y lo que a cada uno le produce excitación sexual tampoco. Las parafilias no tienen por qué ser negativas siempre que no impliquen nada malo a la persona o personas implicadas. Cada pareja puede disfrutar libremente su sexualidad con prácticas aceptadas por ambos. Del mismo modo, cada persona puede vivir su sexualidad propia como desee cuando no implique daño a sí mismo o a los demás.

El hecho de que exista una definición consensuada de parafilia es importante para que se pueda hablar de ellas con más exactitud, pero es muy difícil llegar a hacer una definición correcta, puesto que siempre habrá un componente subjetivo. Así pues, lo importante es cómo la parafilia afecta a la vida de la persona en sí, el estado subjetivo de malestar que le produce y los posibles daños a los demás.