Basta con observar algunos tipos de noticias en televisión o escucharlas en el radio, salir a la calle un fin de semana por la tarde a algún parque o mirar sus perfiles en páginas de redes sociales Facebook o My Space, la juventud actual no es como la de hace diez años o más atrás.

Los estudiantes de hoy, en su mayoría, se sienten observados y en algunas ocasiones hasta agredidos por sus maestros, figuras de autoridad y disciplina dentro del recinto escolar, quienes tienen que exponer y explicar los temas de clase, así como convivir con sus alumnos.

Conductas de alumnos observadas en salones de clase

Los estudiantes de las escuelas, especialmente los adolescentes, antes que ser eso, son personas con sentimientos, reacciones, inquietudes, pensamientos e inconformidades, toda una caja de Pandora que puede llegar a contener la más oscura personalidad. El punto es que, por esto mismo, hay que tener presente que los jóvenes son diferentes entre sí, y con mayor razón, lo son también de los profesores.

Existe el estudiante intelectual, el crítico, el estudioso, el trabajador; pero también están sus antagonistas, el inquieto, el burlón, el agresivo, el flojo. Los primeros generalmente son considerados como los mejores estudiantes, mientras que los segundos son algo así como que los malos de la película, los que ningún maestro quisiera tener en su clase, pero para fortuna de unos y desgracia de otros, no pueden ser simplemente desechados, ya que forman parte de un mismo grupo y hay que trabajar con ellos aunque no se tenga el gusto de hacerlo.

Las etiquetas a los estudiantes no son buenas

Si bien hay que saber distinguir las cualidades y defectos de las personas, estas no deben ser referencia de una definición absoluta, pues cada cabeza es un mundo y no podemos saber con total certeza qué es lo que realmente hay dentro de ellas.

En el caso particular de los estudiantes adolescentes no es muy conveniente distinguirlos por sus cualidades y/o defectos y mucho menos hacerlo en público, ya que ellos, al estar en la adolescencia, etapa de la vida humana identificada por la búsqueda de identidad, están muy receptivos emocionalmente.

Es decir, con cualquier comentario se puede sobre estimular su ego, provocando de esta manera que se vuelvan egoístas, presumidos e incluso prepotentes, o bien, quebrantar su autoestima, pues al ser personas con problemáticas, lo cual es normal en la vida, se puede inducir al recuerdo y revivir un mal sentimiento que puede llevar a circunstancias poco agradables, tanto para él como para las personas de su entorno.

El trato justo y equitativo a los alumnos puede ser una buena solución

Muchos estudiantes, sobre todo los que muestran claramente conductas más conflictivas, se quejan de que los profesores tienen a sus preferidos y que por eso obtienen buenas notas, mientras que ellos solo son ignorados, reciben malos tratos y cuando se les atiende es únicamente para llamarles la atención o castigarlos.

Por tal razón es muy importante que el profesor:

  • Se dirija a los estudiantes sin mostrar preferencias.
  • Que aplique los mismos criterios de evaluación a todos por igual, salvo casos en que se justifique de manera totalmente la aplicación de un criterio evaluador distinto al de los demás.
  • Lleve un registro estricto de los trabajos en clase y tareas.
  • Evalúe con total claridad las pruebas escritas.
  • Clarifique cualquier duda por mínima e insignificante que parezca.
  • Reconocer a los estudiantes las conductas impropias sin importar que sean de notas excelentes.
Estas sugerencias pueden llevar a un trato cordial entre el maestro y los estudiantes, o bien, de ser necesario a la aplicación de una sanción de manera totalmente justificada, teniendo siempre presente que el objetivo de esto no es castigar por castigar, sino de hacer consciencia sobre las acciones que pueden llevar a la persona gradualmente al fracaso definitivo.

Dar un plus puede ser realmente motivador para los estudiantes

Cuando el estudiante adolescente se siente escuchado y tomado en cuenta se muestra como un libro abierto, es decir, con confianza y dispuesto a ser conducido a donde se le quiera llevar. Así mismo considérese que la vida no se construye en todo su esplendor con grandes actos, sino con el conjunto de los pequeños detalles.

Por lo tanto sería útil para el profesor si:

  • Llevara a los estudiantes de forma esporádica algún pequeño detalle como un dulce, libretas con temas de su interés en sus portadas o lápices con adornos.
  • Reflejara el tema de la clase a una vivencia concreta que los estudiantes tuvieran a su alcance en el entorno cercano.
  • Proyectara alguna película o capítulo de series como Dr. House que incitara la comprensión de temas y conceptos complejos.
  • Organizara alguna actividad con juegos en el pizarrón o de mesa para estimular la creatividad y la consideración de posibilidades específicas ante situaciones concretas.
  • Delimitara el tema de clase mediante la elaboración de carteles, trípticos o volantes para motivar el trabajo en equipo, así como la exposición clara y ordenada de las ideas.
  • Se dirigiera a cada estudiante por su nombre en la medida de lo posible.
  • Estimulara de forma positiva, ya sea con una palabra de aliento o un pequeño incentivo académico, a los estudiantes que den una aportación valiosa al tema de la clase, especialmente si se trata de los alumnos considerados como conflictivos.
Por último, considérese como principio que, tanto estudiantes como profesores trabajan juntos y son personas, por lo que una palabra puede ser de gran ayuda y motivación, o bien, puede ser una marca negativa para el resto de la vida.