Las plantas son descendientes de los eucariotas autótrofos y ya estaban presentes en el proterozoico. Los primeros especímenes no eran vasculares y apenas poseían estructuras diferenciadas. Su existencia dependía por completo del agua. En el periodo silúrico aparecen las primeras plantas terrestres evolucionadas a partir de las algas.

Con el avance de las técnicas genéticas se podría pensar que la clasificación de las plantas es una cuestión resuelta y con unos criterios bien definidos. Pero lo cierto es que ningún sistema es por completo satisfactorio. Ante la pregunta -¿qué es una planta?- hay varias respuestas posibles, con todo el entramado clasificatorio que ello supone. Si consideramos planta a todo ser vivo con cloroplastos, deberemos acudir a la definición polifilética. Algunos investigadores, no obstante, prefieren evitarse controversias, empleando el término Eukarya y de ahí pasar a los grupos con antecesores comunes. Hay quienes prefieren agrupar el reino de las plantas entre los organismos con hojas, con lo que se excluyen otros organismos como los musgos, mientras otros solo contemplan los embriofitos; las plantas terrestres, en contraposición a quienes engloban a todo el grupo con un antecesor común, en la que estarían incluidas las algas verdes.

Clasificación de las plantas

Una de las clasificaciones más utilizadas es la de los 5 reinos de Whittaker, donde las cianobacterias, los hongos y las algas pasaron a formar su propio reino. El reino de las plantas, entonces, se circunscribe a los organismos multicelurares con células eucariotas y pared celular, donde las células están dotadas de cierto tipo de especialización funcional. Hablamos, en este caso, de organismos que obtienen su energía a partir de la luz solar, captada a través de la clorofila de los cloroplastos. Mediante la fotosíntesis convierten el dióxido de carbono y el agua en azúcares, lo cual le servirá a la planta de fuente de energía para desplegar todas sus actividades. Entre sus atribuciones también están los órganos especializados, como las raíces, que utilizan para absorber los nutrientes que requieren para su subsistencia.

Las plantas se dividen en dos grandes grupos; las briofitas y las cormofitas. Las briofitas, a su vez, se dividen en antoceros, musgos y hepáticas, mientras que las cormofitas se dividen en pteridofitas y espermatofitas.

Las pteridofitas se componen por cuatro órdenes; psilófitos, licopodios, equisetos y helechos, mientras que las espermatofitas (anteriormente llamadas fanerógamas) se dividen en angiospermas y gimnospermas.

Las gimnospermas y, sobre todo, las angiospermas engloban buena parte del reino de las plantas que todos conocemos. Las gimnospermas se dividen en cuatro grupos; cícadas, coníferas, gnetófitos y gingkoáceas. Las angiospermas, por su parte, se dividen en dos grandes grupos; las monocotiledóneas y las dicotiledóneas.

Partes de las plantas

Las plantas se dividen en tres partes principales; la raíz, el tallo y las hojas. La raíz tiene como función servir de soporte a la planta, así como para absorber los nutrientes necesarios para la supervivencia. El tallo es la parte opuesta de la raíz y que emerge con crecimiento vertical hacia la luz del sol. En el tallo es donde se desarrollan las hojas, las flores y los frutos, y por su interior circula la savia absorbida desde la raíz. Las hojas tienen en la fotosíntesis una de las principales funciones. También se encargan de la respiración y transpiración de la planta.

Las plantas y los nombres; la nomenclatura

Existen una serie de reglas para nombrar las plantas que están recogidas en el “Código Internacional de Nomenclatura Botánica”. Entre las normas más importantes están las siguientes:

  • No se aceptan los nombres anteriores al año 1753, fecha en la que Linneo iniciará la nomenclatura científica de las plantas. Existen algunas excepciones para determinados grupos.
  • Se considerarán válidos, únicamente, los nombres dados por vez primera y correctamente registrados y publicados.
  • Los nombres deberán estar en latín.
  • La nomenclatura incluirá dos nombres; el primero se corresponderá al género de la planta y se escribirá la inicial en mayúscula, mientras el segundo, escrito en minúscula puede referirse a alguna característica de la especie en cuestión, hacer referencia a una persona o bien a un lugar. A esta definición, que sería el nombre científico, se la añade la inicial del autor o autores que describieron la planta en cuestión. Por ejemplo: Rosmarinus officinalis L.

Reproducción de las plantas

La reproducción de las plantas se lleva a cabo de dos formas; vegetativa o asexual y sexual o generativa.

La reproducción asexual puede suceder por multiplicación vegetativa o mediante gérmenes.

En la reproducción vegetativa se asegura la permanencia de los especímenes evolutivamente eficaces y adaptados al medio. Este tipo de multiplicación vegetativa se lleva a cabo de dos maneras; por fragmentación o por división celular. En el primer caso se produce la fragmentación de células, talos (conjunto de raíz, tallo y hojas) o vástagos, de los cuales surgen nuevos descendientes. La división celular puede ser por bipartición, donde la célula madre se divide por completo en dos células hijas de igual tamaño, o por gemación, donde la célula hija es menor que la célula madre.

En la reproducción por gérmenes, estas son células asexuales con capacidad reproductiva para desarrollar directamente el nuevo espécimen. Pueden ser pluricelulares, como los propágulos, o unicelulares, como las esporas.

Las esporas constituyen la forma más común de reproducción asexual. Aunque existen esporas con varios núcleos o células, por lo general producen escasa variabilidad. Los diferentes tipo se agrupan según la situación, la capacidad de dispersión o según la formación.

Por lo que respecta a la reproducción sexual se requiere la unión de unas células especiales; los gametos. En este caso existe variabilidad genética producto de la recombinación genética. El proceso consta de distintas etapas, empezando por la meiosis, donde las células diploides se transforman en haploides, lo que da lugar a los gametos. Más adelante se produce la singamia; unión de gametos para formar el zigoto. La reproducción sexual también contempla varios tipos, denominados isogamia, anisogamia y oogamia.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.